Daibel lleva audífonos desde hace casi dos meses. Ya te conté en redes sociales que son unos aparatos muy especiales. Nos los ha donado la familia de Noa, una niña que tenía el mismo síndrome que Daibel y que se nos fue demasiado pronto. Ella sólo los pudo usar un mes y estaban nuevos. Sergio y Lourdes, sus padres, decidieron que se los darían a alguien que los necesitara. Es un acto muy generoso por su parte. Son unas personas asombrosas. A mí me tiene alucinada la entereza con la que viven y el cariño tan grande que tienen a nuestros niños. Les estoy tan agradecida que se me encharcan los ojos mientras escribo esto. Siento que estos audífonos tienen una energía especial, que los hace únicos, y es un orgullo que Daibel pueda llevarlos. Los cuidamos como si fuese un tesoro, no sólo por lo que cuestan, sino por lo que representan: la solidaridad genuina. Gracias, Noa. Gracias, Sergio. Gracias, Lourdes. En estos dos meses hemos aprendido muchas cosas que quiero compartir. Crianza Mágica está para esto, para dar información sobre ciertos procesos que pasamos con nuestros hijos y que puede ser útil para otras familias. Ojalá lo sea……
Cuando tienes un hijo con pluridiscapacidad, al que atienden tres terapeutas diferentes (y son pocos para como están en otras familias) y unos 20 médicos, resulta que tenéis muchos ‘deberes’. Todos los profesionales te proponen tratamientos y cosas para hacer con el objetivo que mejore su salud. Vaya por delante el GRACIAS a esos trabajadores que, desde la más absoluta profesionalidad (a lo mejor hemos tenido mucha suerte...), se parten los cuernos pensando en qué es lo mejor para Daibel y su desarrollo. Cuando Daibel tenía 5 meses, todos esos ‘deberes’ me parecieron demasiado y me superaron. Me sentía mal (sí, la culpa) porque veía que era imposible hacer todo lo que nos recomendaban. Si quería respetar su sueño, su ritmo en la alimentación (entonces comía 8 veces al día y cada toma duraba una hora), atender su higiene y estar simplemente juntos, no quedaba tiempo para más. Sobre todo, teniendo en cuenta que nuestras visitas al hospital para consultas y terapias eran constantes y yo también debía dormir, comer y lavarme. Muy básico todo, ya lo ves. Planteé mi agobio a sus terapeutas. Me comprendieron y expusieron que Daibel era muy pequeño, que había tiempo para trabajar y que…
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