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Miércoles, 23 Diciembre 2020 07:23

Un día cualquiera II

Ya son casi las 8:30. Voy con un poco de retraso, así que me levanto ya. Está frito, así que no le voy a quitar aún la bipap. Le voy a ir pasando la alimentación y mientras voy a por la medicación.

Ahora toca Briviact, Depakine y Glicopirrolato. Es poco para lo que le tocó la semana pasada que estuvo acatarrado. Se lo doy ya y despierto a Kike, que se está haciendo el remolón. Anda, venga que te voy haciendo un café.

Siempre soy la primera en levantarme y la última en desayunar, pero ya me toca: huevos revueltos, medio aguacate, medio mango y una infusión. Voy a desayunar en el sofá mientras veo algún vídeo en YouTube. A ver si hay algún mensaje en el móvil. Ya pita la máquina. Siempre me tengo que levantar a mitad de desayuno.

Limpio el sistema con agua. Con esta, ya van tres jeringas de agua hoy. Ya te has despertado, ¿eh? Voy a terminar de desayunar y ahora vengo a por ti.

El pulsi no para de pitar. Es porque ya está despierto y no para de moverse, que le oigo desde aquí. Desayuno rápido y voy.

Bueno, Dainel, vamos a quitar la bipap. Aquí están las gafas nasales. Las conecto ya, bajo el oxígeno y vuelvo corriendo. Bipap apagada y te pongo rápido las gafas. Ya está. Vámonos al salón y te cambio el pañal.

¡Ay, lo que pesas! Te voy a poner el pulsi del salón, pero como estás despierto, mejor sin sonido, que me vuelvo loca. Pañal limpio. Voy a cambiarte también el pijama y a ponerte una bandana, que estás lleno de babas.

Mi desayuno se ha quedado ahí sin recoger.

Pijama puesto. Menudo lío de cables he montado. A ver, que lo arreglo. Ven que te achuche. Mientras, voy a terminar de ver el vídeo que me había puesto antes.

Te has vuelto a quedar dormido, morrazo. Ahora sí le pongo sonido al pulsi. Te dejo aquí y me pongo a hacer alguna cosa. Recojo el desayuno, la cocina, la cama… Y voy a hacer los estiramientos y un poco de danza.

Hoy vienen del hospital a verle, así que voy a encender el ordenador y a hacer un par de cosas antes de que lleguen.

Ya son las 12 y no le he dado el Eutirox. Voy a prepararlo y mientras se disuelve termino esto que estoy escribiendo:

12:15, hace rato que se disolvió el Eutirox. Se lo voy a dar. Más agua. Sigue frito. Y así seguirá hasta que venga la fisio. Con los médicos siempre está frito.

12:30, ya le puedo dar de comer. Más agua.

Ya llegan del hospital. A ver quién viene hoy. Álvaro, Lourdes, anda, y la trabajadora social. Y alguien que no conozco. Será una residente.

Voy a sacar mi bullet journal para que no se me olvide nada. Está estreñido otra vez. No hay término medio. Volvemos al Movicol. Le suspendimos la estilsona el jueves pasado. De crisis anda regular. Hay algunos parpadeos. Tiene una marca en el cuello de haber llevado tanto tiempo la bipap la semana pasada. Le estoy poniendo este aceite. De peso está igual. Sigue teniendo una parte inflamada donde apoya el botón gástrico. Tengo una duda respecto a la última analítica. ¿Ha avanzado algo el permiso del hospital para que conectemos el equipo de telemedicina?

La trabajadora social me explica cómo vamos a hacer lo de los respiros. Justo ahora termina de comer. Espera un momento, que no me entero porque la máquina pita.

Ya se van. Gracias por venir.

Está a punto de llegar la fisio. Ya te despiertas, ¿eh? Te voy a cambiar el pañal antes de que llegue.

Ya está aquí. Te va a sacar una cantidad de mocos… Voy a acercar más papel higiénico. Ya le estoy dando la turra a Alcora. Siempre que viene me desahogo con ella. Parece fisio y psicóloga. Ella entiende bien…

Ya es la hora de comer. Voy a calentar la crema y a pasar el pollo por la sartén. Ya viene Kike. Comemos mientras acaba la fisio. ¡Vaya toses! Gracias, Alcora.

Bueno, Daibel te toca otro achuchón. Primero de papá, mientras miro si me han contestado por Whatsapp, y después mío. Kike se vuelve a trabajar. ¿Nos echamos un poco de siesta? Tú estás demasiado activo. Yo me voy a acurrucar aquí a tu lado y ya vemos qué pasa. Esta tarde no trabajo en la tienda, así que no hay prisas.

Con tantas patadas y pitidos de máquina y, aún así, soy capaz de echar una cabezada…

Los platos de la comida se han quedado en la mesa. 

Ya son las 16:15. Toca cambio de pañal y babero, que está asqueroso, Depakine, gricopirrolato y a comer. Te lo daría en la silla, pero creo que aún no está la cosa para eso. Mejor espero a estar tarde a que esté también Kike.

Ahora sí me han contestado al Whatsapp. Tengo que volver a encender el ordenador. Ya pita la máquina. Más agua. Me vuelvo a sentar en el ordenados. ¿Por dónde iba?

Acabado. Otro achuchón.

Ya ha terminado Kike de trabajar. ¿Merendamos algo y nos vemos un capítulo? ¡Yes!

Capítulo acabado. ¿Bañamos al goblin antes de que cene? Esta plataforma nueva que tenemos para bañarle es una maravilla. Eso sí, como le pilles activo, como hoy, lo pone todo perdido.

Hay que pesarle, ahora que está desnudo. Daibel, te voy a hacer la sesión de beauty completa: masaje con aceite de caléndula por todo el cuerpo, el bálsamo para la cabeza y corte de uñas, aunque esto último no te gusta nada.

Ya trae papá el Briviact, el Movicol y la comida. ¿Le sentamos? Venga, vamos a ver si aguanta. No aguanta, se atraganta con su propia saliva. Pues al sofá otra vez.

Mientras Kike hace la cena , reviso el móvil y nos vemos otro vídeo de Yoytube.

Vamos a cenar. Pero primero habrá que quitar los platos de la comida, claro… Jo, qué pena que no te puedas sentar, Daibel. Estarías a la mesa con nosotros mientras cenamos.

¡Oh, qué sorpresa! Una máquina pitando mientras ceno, como todas las noches. Ya acabaste de comer. Agua y te quito esto.

Venga, va. Voy a quitar los platos de la mesa y a poner el lavavajillas.

No puedo más. Yo me iría a la cama, pero aún queda más de una hora para la rutina de noche de Daibel. Pues nos achuchamos en el sofá. Me estoy quedando frita.

Ya es la hora. Voy a preparar la medicación (Depakine, Glicopirrolato y Fycompa) mientras papá te lleva a la cama. Medicación dada, cambio de pulsi, cambio de pañal, protectores en la cara para la bipap, babero de noche, quitamos gafas nasales y ponemos bipap. Entre los dos es más fácil.

Ya te está dando el subidón del Fycompa…

Yo no puedo más. Lo bomba de alimentación pita, pero ya viene Kike a apagarla para que yo no me tenga que levantar.

Buenas noches.

Publicado en Crianza
Lunes, 08 Julio 2019 04:50

Zero Waste Recopilatorio

Desde que Daibel nació, me escuece la cantidad de residuos extras que generamos por sus cuidados. Lleva casi dos años alimentándose por sonda nasográstrica o gastroestomía, lo que supone 30 sistemas de alimentación al mes, por ejemplo.

residuos

En casa siempre hemos reciclado, pero sentía que no era suficiente. Y desde que su estado cambió, empezó a molestarme mucho la cantidad de residuos que generamos.

Así que me he pasado al movimiento Zero Waste. No puedo cambiar la alimentación de Daibel, pero sí otras cosas que consumimos en casa.

Estos son los cambios que estamos haciendo para poner nuestro granito de arena y compensar el exceso de residuos.

Botella reutilizable

Uso una botella reutilizable para el agua. ¡Me encanta! Además de ser muy bonita, mantiene 24 horas las bebidas frías y 12 las calientes.

Con ella, incluso, he conseguido beber algo más de agua, pero siento que no es suficiente.

¿Alguien que no tuviera el hábito y lo haya conseguido me puede contar cómo? Yo he probado varias recomendaciones, pero no consigo mantener el hábito y yo sé que lo necesito. Me lo noto, incluso, en la piel.

Ir a la compra

Desde hace ya mucho tiempo, es común que usemos bolsas reutilizables cuando vamos a hacer la compra porque, ahora ya de forma obligatoria, las bolsas de plástico hay que pagarlas.

Creo que tenemos que ir un paso más allá. Sé que no es fácil, en el mundo en el que vivimos, hacer una compra completa sin alimentos envasados en plástico. Pero creo que, igual que nos hemos acostumbrado a llevar las bolsas o el carro de la compra y las sacamos al pasar por caja, es posible que cada vez sea menos raro que la carne, el pescado, la fruta o la verdura a granel nos la pongan en envases reutilizables.

Yo sé que esto no es fácil de conseguir en grandes superficies, pero sí lo es en los mercados y comercios de barrio. Yo, por ejemplo, voy a la eco-tienda Naturonium  con bolsa reutilizable, lata para pesar el té, botes para meter los productos a granel, como legumbres y frutos secos, y huevera, que se me olvidó ponerla en la foto. Todo esto, siempre que me acuerdo... A veces se me quedan las cosas en la puerta de casa bien preparaditas. Pero yo sé que con el tiempo será una rutina adquirida.

Envoltorios reutilizables

Esta es la joya de la corona en mi camino a la reducción de residuos. Desde hace un año uso envoltorios reutilizables para alimentos que he hecho yo misma. Además de no generar tantos residuos, los alimentos no entran en contacto con plásticos y metales, lo que es mejor para nuestra salud. Son muy fáciles de hacer y de mantener. No es más que tela (de un pijama viejo que ya no iba a usar) impermeabilizada con cera de abeja. Yo seguí este tutorial para crearlos.

Los envoltorios cogen la forma del alimento o envase que quieras cubrir, sólo aplicando el calor de las manos. Se lavan con agua fría y jabón, se dejan secar y están listos para el siguiente uso.

Cuidándolos bien (el agua fría es muy importante), pueden usarse como un año.

Productos de higiene y hosmetica caseros

Para no tirar tantos envases, una de las cosas que podemos hacer es fabricar nuestros propios productos de higiene y cosmética de forma casera. Así, es más fácil reutilizar recipientes de vidrio, por ejemplo.

Así que, por el momento, me hago mi propia pasta de dientes y mi propio desodorante. También he empezado a hacerme mascarillas para el pelo una vez a la semana. La idea es que sustituyan al acondicionador, pero no sé si lo conseguiré porque, de momento, siento que mi pelo necesita más hidratación a lo largo de la semana.

Mi idea es ir ampliando la gama de productos caseros que me fabrico para no comprar los envasados en plástico.

Productos de Limpieza Caseros

Respecto a los productos de limpieza, estoy tratando de emular lo que hago con los de cosmética, pero no estoy teniendo mucho éxito.

Por el momento, he intentado hacer jabón líquido con las nueces de lavado, pero el resultado no es del todo bueno. Creo que tiene que ver con que esas nueces ya estaban usadas y, aunque se supone que sale más jabón al hervirlas, me temo que no he ajustado bien las proporciones.

¡Pero no desisto! Mi idea es conseguirlo y usarlo como jabón de lavadora y para fregar los platos, al menos.

También hice un limpiador multiusos con vinagre y cítricos. Está bien, aunque creo que voy a cambiar un poco la receta. Lo que realmente no termino de ver del todo aquí es la reducción de residuos. Tengo que seguir comprando el vinagre, que viene envasado en plástico (sé que hay vinagre de limpieza en vidrio, pero no lo he encontrado y me temo que se me irá de precio). Aunque el vinagre lo diluyo en agua y me dura para varias veces, la compra de plástico sigue ahí...

 

¿Te preocupa la cantidad de residuos que generamos? ¿Te has sumado ya al movimiento zero waste?

Publicado en Salud emocional
Martes, 02 Julio 2019 04:50

Tienes que escuchar ‘Cantando a Mamá’

Conocí a Beatriz Montiel en las jornadas de crianza respetuosa que organizó en Ayuntamiento de Rivas en 2015. Ella daba un concierto de presentación de su primer disco, 'Theta'. Yo presentaba 'Mamamorfosis', el proyecto de De mi casa al mundo en el que participé.

Cuando llegué, su concierto ya había empezado. En cuanto me senté a escucharla, se me encharcaron lo ojos. Lo cierto es que soy de emocionarme fácilmente con las actuaciones en directo, pero las canciones de Bea, una por una, me atravesaban.

Qué es ‘Cantando a Mamá’

En su proyecto, 'Cantando a Mamá', encontrarás ya dos discos sobre las luces y las sombras de la maternidad. El primero, 'Theta', es el de las luces. El segundo, 'La sal', es el de las sombras. Sus temas ponen, de forma mágica, palabras y melodía a lo que sentimos las madres. Toca todas las cuestiones que nos atañen, siendo a veces un balón de oxígeno y otras un dedo en la llaga, pero siempre un acompañamiento, luz, verdad…

El día que nos conocimos compré su primer disco y comencé a seguirla en redes sociales. Laía sus publicaciones y escuchaba sus canciones a menudo. Tuve la buena fortuna de poder entrevistarla cuando dio un concierto en Monetes, el espacio en el que trabajo. La suerte fue máxima, ya que cantó una canción en directo y la única que compartía espacio con ella era yo. Fue un privilegio. Y es que, no sólo hay calidad en sus letras, además, tiene una forma de cantar que enamora.

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Un gran acompañamiento

En el último año he escuchado muchísimo sus dos discos, sobre todo 'La sal'. A lo mejor suena extraño, pero me ha ayudado un montón en mi cambio de casa. Sus canciones me han acompañado mientras limpiaba y empaquetaba en la casa antigua, recordándome momentos vividos allí y, de alguna manera, me ayudó a desapegarme de ellos.

Esto me hizo reflexionar sobre la potencia de sus canciones. Me venían a la mente recuerdos de los primeros años de Daibel en esa casa y es curioso porque mucho de los temas que Bea trata nosotros no los hemos vivido. Me alucina cuánto he podido conectar con sus canciones aún teniendo una crianza muy distinta.

Ella habla de cosas como un parto en casa, el vínculo que se establece con la lactancia, el primer día de escuela, las mal llamadas rabietas… Cosas que con Daibel no hemos vivido, pero, de alguna forma, conecto. Hay otras canciones con las que conecto igual y sí que tienen un reflejo real en mi experiencia: la carga mental de las madres, las expectativas y autoexigencias, la necesidad de autocuidados. Esto me hace ver que soy una madre más y ayuda a normalizar la situación.

A veces siento que quienes tenemos hijos o hijas con necesidades especiales, tenemos crianzas robadas. Yo me resisto. A menudo, las familias no podemos preocuparnos y ocuparnos de "cosas normales" porque estamos sepultados por sesiones de terapias, tratamientos farmacológicos, pruebas médicas y diagnósticos demoledores. Desde el principio, yo sentí la necesidad de conectar con mi hijo y que eso era muy importante, más, si cabe, que su correcto desarrollo motor o los resultados de las numerosas ecografías y analíticas. Éste no fue un camino recto. Ha habido momentos de muchas dudas, una sensación constante de que no hacía suficiente por mi hijo, pero siempre había una fuerza mayor que me llamaba a estar pegada a él cuerpo a cuerpo porque es lo que necesitábamos ambos.

'Cantando a Mamá' ha ayudado mucho a que yo hiciera caso de esa intuición y estoy tan agradecida. Por eso te invito a que las escuches y te dejes llevar. Suelta culpas, expectativas y carga mental. 

Publicado en Crianza