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Desde el 1 de octubre de 2015 está prohibido que los niños y niñas que midan menos de 135 cm viajen en el asiento de copiloto. Antes podían hacerlo si iban en sus silla de retención infantil y era frecuente ver a bebés en el asiento delantero. Así viajábamos nosotros desde que Daibel nació si íbamos él y yo solos en el coche. Si viajaba otro acompañante adulto, Daibel iba detrás con él.

Nuestras razones para usar el asiento de copiloto

Cuando en junio o julio de 2015 conocimos la nueva normativa, saltaron todas nuestras alarmas. Aunque las razones por las que se obliga a los menores a viajar detrás son muy coherentes y tienen que ver con que ahí van más seguros, en nuestro caso es realmente más peligroso. Daibel sigue necesitando oxigenoterapia y tiene epilepsia, por lo que es necesario que un adulto pueda ver su rostro en todo momento y con claridad para comprobar que todo va bien. No se trata de ir mirándole constantemente, sino de tenerle accesible en caso, por ejemplo, de escuchar un cambio es su respiración, que es como suelo detectar al principio las crisis. En  nuestro caso, un espejo retrovisor no es suficiente.

En temporada alta de catarros, Daibel tiene infinidad de ataques de tos, y es muy frecuente que le sucedan en el coche por la postura en la que se encuentra. He tenido que parar muchas veces para atenderle, sacarle de la silla, colocarle en otra postura y así evitar atragantamientos y aspiraciones peligrosas. Todo esto es más fácil y rápio desde los asientos de adelante.

Sólo una vez, UNA ÚNICA VEZ, Daibel ha viajado en el asiento trasero de un coche sin ir acompañado de un adulto. Fue en el coche de una amiga, en un trayecto de 10 minutos y nuestros dos hijos viajaban juntos atrás. Cuando fui a coger a Daibel, estaba convulsionando. ¡Maldita epilepsia! Con Daibel pasan cosas así, no podemos bajar la guardia. Si tenía alguna duda de si debía acatar la nueva normativa, este episodio me dejó claro que no.

Conoce la normativa

La solución es sencilla, pero puede no ser muy conocida porque cuando la DGT hizo difusión de la nueva normativa y salió en todos los medios de comunicación, no informó de casos como el nuestro. En la nota de prensa que la DGT envió a los medios y publicó en su web, informaba de las excepciones según las cuales los niños sí podían viajar de copiloto:

  •             Cuando el vehículo no disponga de asientos traseros.
  •       Cuando todos los asientos traseros estén ya ocupados por otros menores.
  •           Cuando no sea posible instalar en los asientos traseros todos los sistemas de retención infantil.

Así se contempla en el Real Decreto 667/2015 , que modificael artículo 117 del Reglamento General de Circulación aprobado en 2003. Pero la DGT no informó de que el artículo 119 contempla más excepciones, entre ellas, la que nos interesa ahora y se encuentra en el apartado C: Las personas provistas de un certificado de exención por razones médicas graves o en atención a su condición de disminuido físico”.  (Voy a pasar por alto, esta vez, el lenguaje obsoleto y discriminatorio de nuestros legisladores). Entonces, la solución es sencilla: pedirle a un facultativo (el pediatra) que te dé un certificado que te permita llevar a tu hijo en el asiento del copiloto.

Ana, trabajadora social de ASPAdiR, el centro de atención temprana al que acudía Daibel, confirmó con la DGT que así era. Yo fuia la pediatra con toda la información. Este paso e importante. Es muy probable que el médico no sepa nada de esto, por lo que conviene llevar la normativa para que pueda consultarla y asegurarse de que lo que está haciendo es correcto.

Y un asunto importante. Asegúrate de que el airbag del asiento del copiloto se puede desactivar para poder llevar ahí al peque. Así como que la silla que utilizas se puede instalar en ese asiento, que no siempre se puede. 

Así Daibel sigue viajando en el asiento de copiloto cuando vamos él y yo solos. Yo me siento más tranquila y eso hace la conducción más segura. Y, por supuesto, viaja a contra marcha (ACM). Es la forma más segura de viajar para niños menores de 4 años y si además tienen hipotonía, como en el caso de Daibel, es fundamental. Haré otro post al respecto. Mientras tanto, os dejo aquí unos enlaces por si queréis ampliar información:

-          La web acontramarcha.com

-          Una completa entrevista que Tigriteando hizo a Cristina Barroso, responsable de acontramarcha.com

-          Información publicada en el blog de Monetes sobre las sillas Klippan, que es la marca que nosotros elegimos para Daibel.

¿Sabías que los niños con necesidades especiales pueden viajar en el asiento del copiloto? ¿Es una medida que te parece útil? ¿Tu peque vaja ACM?

Publicado en Burocracia
Miércoles, 03 Octubre 2018 08:28

Por qué sigo porteando a mi hijo

Son pocas las cosas en las que la gente ha opinado sobre mi crianza. Sé que muchas no podéis decirlo, así que me siento afortunada. Las cosas con Daibel son tan complicadas que pocos se atreven a opinar. Para otro momento dejaremos la delgada línea que hay entre las decisiones que tomamos sobre la crianza de un hijo y los cuidados que requiere según profesionales de la salud. Hay veces que que esto no está muy claro.

Pues bien, a pesar de no haberme tenido que enfrentar a muchos opinólogos, hay un tema que debe ser tan llamativo, que pocos se pueden contener: el porteo.

5 años llevo porteando a Daibel y el mismo tiempo recibiendo opiniones no solicitadas sobre ello. En este tema, incluso mi padre, de quien jamás he oído ni medio cuestionamiento sobre cómo hacemos las cosas con Daibel, no ha podido resistirse a decirme que creía que era mejor no portearle en varias ocasiones. En su caso, es miedo a que me dañe la espalda. Vamos, que es un padre preocupado por la salud de su hija, no una persona haciendo una crítica gratuita.

¿Por qué será que este tema llama tanto la atención? Me resulta curioso porque es algo que en otras culturas no se cuestiona y que los humanos hacemos desde hace miles de años de forma natural. Parece que, al avanzar la tecnología y, ponernos las cosas supuestamente fáciles con carritos y cunas, nos olvidamos de lo que hemos sido durante milenios y dejamos de atender a lo que nuestra biología espera.

Y, claro, Daibel ya es muy grande y todavía llama más la atención que le siga porteando. Y yo, lejos de entenderlo, estoy desconcertada porque veo clarísimas las razones y me sorprende que los demás no. Así que las voy a dejar aquí por escrito, a ver si las lee quien tiene que leerlas y el texto se queda como recurso por si alguien pregunta.

 

1. No camina

No sé por qué tengo que explicar esto. Me alucina. Daibel no camina, por lo que depende de otras personas para desplazarse. Toda su vida, tendremos que cogerle para moverle de sitio, aunque sea de una cama a una silla. Llevarle de la habitación al salón, es portearle, aunque no utilicemos un trozo de tela para hacerlo. Esto se entiende bien, ¿no?

 

2. Es mejor para mi salud

Lo que no se entiende tan bien, por lo visto, es que utilice un dispositivo que me ayude a cargar el peso de manera más saludable para mi cuerpo. En este punto me cortocircuita el cerebro. ¿Te parece normal que cargue con sus 15 kilos a pelo para movele de un sitio otro, pero si uso un portabebés que reparte mejor el peso no lo entiendes? La que no te entiende soy yo.

 

3. A nivel logístico ha sido nuestra salvación

Ahora que no salimos tanto porque los médicos y terapeutas vienen a casa, el porteo con portabebés ha pasado a ser casi testimonial. Pero los cuatro años que hemos pasado entrando y saliendo de consultas, esos trapos nos han ayudado una barbaridad.

Hay sitios a los que no podemos acceder con carro, así de simple. Y os aseguro que andar subiendo y bajando el carro del coche para mí es mucho más agotador que colgarme a Daibel en plan koala. Párate a pensar un momento. Para meterle y sacarle del carro también tengo que cargar su peso y, además, a una altura y en una postura poco saludables.

 

4. Necesita contacto

Y aquí la guinda del pastel. Esto es lo que más cuesta entender, incluso a personas muy cercanas. Daibel necesita contacto. Todas las personas lo necesitamos, los bebés especialmente. Y no es algo que las asesoras de porteo digamos en plan mantra. La ciencia lo ha demostrado de muchas maneras. No voy a entrar en eso ahora. Internet está lleno de información al respecto.

Centrándome en el caso de Daibel, os diré que él ni ve ni oye bien. Depende de su sentido del tacto para entender el mundo en el que vive. Es como mejor nos comunicamos con él. Nos regala más sonrisas cuando jugamos a pedorretas y cosquillas. Disfruta hasta el éxtasis de los masajes y las caricias. Pasa de los juguetes o de de los dibujos en una tablet. Necesita el contacto para entender que la cosa va con él.

Y lo que es más importante, si nos siente cerca, se siente seguro. La sensación de inseguridad o de vulnerabilidad es horrible. Seguro que la has sentido alguna vez. Ahora, te animo a empatizar.

Daibel nos ha demostrado, en multitud de ocasiones en estos 5 años que, si se encuentra bien, no pide brazos. Muchas veces se nos ha acusado de acostumbrarle a estar sobre nosotros, pero él deja claro, a quien lo quiera ver, que los brazos los demanda cuando algo le pasa.

Y una última reflexión. Sus seres queridos, en cuanto le ven, le besan, le abrazan, le acarician, le cogen… Esto es así en todas las familias. Demostramos nuestro afecto a través del contacto. Pues simplemente eso es lo que hacemos, demostrarle que le queremos.

 ¿Has cuestionado a alguien por portear? ¿Te han cuestionado a ti? ¿Te habías parado a pensar en la importancia del contacto para un niño con necesidades especiales?

Publicado en Crianza