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Domingo, 03 Julio 2016 14:27

Un día cualquiera I

Hoy nos levantamos antes. Tenemos que estar a las 8 en el hospital. Las extracciones no empiezan hasta las 8:30, pero quiero estar antes para ver si consigo que le pinchen el primero, no vaya a ser que le dé una hipoglucemia, ya que está sin comer desde las 12 de la noche y no puede tomar la medicación hasta después de la extracción. Eso supone que tenemos que salir de casa a las 7, por si pillamos atasco, y ya son las 6:30 porque se me han pegado las sábanas. No llego.

Voy a dejar dormir a Daibel hasta que nos vayamos. Ya le cambio en el hospital.

Voy a preparar desayuno (leche en un biberón y cereales) y comida (un tarrito con puré, cucharadita de harina de arroz y otra de semillas de lino y el bibe del agua). Me faltan dos baberos, un trapito para limpiarle y una cuchara. A la bolsa. Llevo pañales, toallitas, otro pijama, el bolsito con las medicaciones. ¿Hay suficientes cápsulas de hidrocortisona? Sí. Esto está listo.

Voy a vestirme y a la vez llenaré la bombona de oxígeno. Pero cuidado, que si no la retiro a tiempo se congela y entonces sí que no llegamos.

Puf, ya son las 7. No he desayunado. Voy a meter unas galletas y un zumo en el bolso y en cuanto llegue al hospital me lo como.

Me voy a poner el fular elástico preanudado y así no me lo quito en toda la mañana por si lo necesito. Daibel, te meto dentro del fular y nos vamos. La bolsa, el oxígeno, el pulsi… uy, casi se me olvida, el historial de Daibel. Ahora a meter todo esto en el coche.

¡Hala, las 7:15! ¡Verás qué atasco! Efectivamente. Aaaggg, es un trayecto de 20 minutos y me va a llevar más de una hora. Es que los días que llueve… Ya no llegamos a la 8.

Bueno, ya estamos y son las 8:10. Al menos a esta hora es fácil aparcar. Voy a bajar el carro y pongo ahí todos los bártulos. Noooo, Daibel, normal que te enfades, con el frío que hace, tú tan dormidito y yo sacándote a estas horas. Tranquilo, que en cuanto entremos al hospital te meto otra vez en el fular.

Las 8:15 y ya hay 4 personas delante de mí. Bueno, no son muchas.

Daibel, al fular a  ver si te calmas. Así…

Las 8:35 y todavía no han abierto. ¡La glucosaaaa! Ya abren, menos mal. Papel entregado.

Oh! El nene que va delante de nosotros es un bebé. Tardarán más. Así es… ¡La glucosaaaa! Ya nos toca. A esta enfermera no la conozco. Voy a avisarla de lo difícil que es sacarle sangre (mejor en los pies, aunque están ya machacados, o en la cabeza) y de que establezca prioridades. Primero las hormonas, que tienen que salir en ayunas, luego el hemograma y esas cosas, que lo necesitan para la cirugía, y lo último los niveles de valproico, que los podemos hacer más adelante, ya que los últimos son de hace 4 meses.

Bien, no lo ha entendido como una intromisión en su trabajo. Menos mal. Puf, mira y mira y ni se atreve a pinchar. Va a avisar a otra compañera. Sí, esta le ha pinchado más veces. Un intento en un brazo… nada. Un intento en un pie… nada. El otro pié… y sale. Venga, Daibel, aguanta, que lo están haciendo muy bien. Mierda, se ha salido. Van a ver si con eso sirve para las hormonas…

Quieren intentarlo otra vez después de que desayune, que suele ser más fácil. Vaya panzada a llorar te has pegado, Daibel. Yo te abrazo, cariño. Bueno, le voy a dar la medicación, que ya son las 9:05 y va con una hora de retraso. A ver, la alquimista, que tiene que diluir las cápsulas de hidrocortisona. Madre mía, la  que estoy liando sacando tantas cosas. Nos mira todo el mundo. Bien tragadas las medicinas, la hidrocortisona y el Depakine. Ahora el bibe. Jolín, y yo todavía no he desayunado.

¡Oh, no! El aparcamiento. No lo he pagado y son las 9:20. ¡A que me multan! A ver, que lo pago con el móvil. ¡Hala! El móvil lleno de mensajes. Para luego. Ya está pagado hasta las 12:30. Voy a avisar de que ya ha comido para que le vuelvan a pinchar.

Nos llaman otra vez. A ver si ahora lo consiguen. Van directas a la cabeza. Espero que no se pongan con la peluquería hospitalaria. Un pinchazo… nada. Otro pinchazo… nada. ¡¿Qué?! ¡¿A la yugular?! Esto es nuevo. ¡Madre mía! Ahí tiene la cicatriz de la vía central. Se me ponen los pelos de punta sólo de pensar en lo que pasó aquel día. ¡Tiene narices! No han conseguido sacar todos los tubos. Venga chiquitín, mamá te coge.

Se ha quedado frito. Le voy a dejar en el carro. Me parece que hoy no estás para hacer logopedia. Voy a bajar a avisar y le cuento lo de la semana pasada en el oftalmólogo y le pregunto por lo del rechinar de dientes.

Venga, una cosa menos. Nos subimos otra vez que ya son las 10:30 y le toca la consulta de enfermedades infecciosas. Papel entregado. Somos los primeros, así que me llamarán enseguida. Que no se me olvide decir que ya lleva la primera dosis de la vacuna de la gripe y que ha estado con salbutamol. Ya nos llaman. Daibel, te van a despertar. Lo siento. Le van a pesar. Ay, a ver si ha cogido peso. Jolín, ni un gramo en un mes. ¿¡Y ahora qué!? Por lo menos ha estirado un poco. ¡Madre mía! ¡Si no le he cambiado el pañal en toda la mañana! Lleva el mismo desde los doce de la noche. ¡Vaya madre!

Un papelito con la dosis de la vacuna del VRS para la enfermera y otro para la cita del mes que viene. Daibel, al fular, que toca vacuna y si está la enfermera de siempre, nos deja hacer el pinchazo porteando y así te calmas antes. Vamos al hospital de día que allí es el pinchazo. Ay, ese muslito… Ya está. Hoy no hay más pinchazos. Duerme otro poco, campeón.

Las 11:15. La cita con la inmunóloga es a las 12:00. ¿Qué hago? ¿Me acerco por si le puede ver ya? Sí, voy para allá, entrego el papel de la cita y, mientras esperamos a que nos llamen, me acerco a la consulta de neuro para ver si por fin han llegado los resultados de los aminoácidos. No los encuentran. Daibel ya no quiere estar en el fular. Voy a dejarle en el carro. Puf, me preguntan qué día fue la extracción de aminoácidos. Sí, el 2 de febrero. Me acuerdo porque fue un día después de la convulsión febril. ¡¿Qué sería de nosotros sin mi buena memoria!? Menos mal que es así… Pues nada, siguen sin saber dónde están los resultados. Si no me llaman pronto, me tendré que volver a pasar.

A ver, que el móvil no para de sonar. Voy a ir contestando poco a poco.

Las 12:15. Daibel debería comer pero está dormido. Desayunó más tarde de lo habitual, así que podría comer más tarde, pero si dejo pasar más rato nos van a llamar y se va a retrasar demasiado… Le despierto. Lo siento, Daibel. A ver, otra vez el despliegue de medios para la comida y un montón de ojos mirándonos. Al menos ahora no toma medicación, pero con la cuchara montamos un número… ¡Qué difícil lo pones, Daibel! Perdona, cielo, tú haces lo que puedes, pero no te muevas tanto, que nos estamos poniendo guarrísimos.

Ya son las 12:45. La consulta va con casi una hora de retraso. Esta doctora siempre tarda mucho. Se pasa mucho rato con cada paciente. Yo se lo agradezco, porque lo tiene todo en cuenta y es una de las consultas en la que mejor atendida me siento.

¡Ay, el aparcamiento otra vez! Jolín, si no me multan va a ser un milagro. Voy a pagar desde el móvil hasta las 13:20. Y es el máximo. No puedo estar más de cuatro horas. Si quiero estar más tiempo tengo que cambiar el coche de sitio. Menos mal que hicieron esta aplicación. Si encima tuviera que andar saliendo a poner el papelito…

Voy a ver si Daibel quiere jugar con algún objeto mientras esperamos. Voy a sacar la abeja, que tiene sonido, los colores adecuados y es fácil de coger. No hace mucho caso…

Ya nos llaman. Las 13:15 se me acaba el parking. Me van a multar. Esta doctora me lo va a preguntar todo. Mi memoria a prueba, otra vez. Le tengo que pedir que la próxima cita sea un martes, aunque ella no pasa consulta oficialmente, para no estar viniendo al hospital todos los días de la semana, que Daibel acaba reventado.

Jolín, le ha pedido otra analítica. Al menos no es urgente. Tenemos que dejar pasar unas semanas para que recupere las venas.

Voy a admisión a pedir las citas de infecciosas e inmuno. Cojo el numerito y sólo hay dos delante. A estas horas ya no hay nadie por aquí. Daibel ya está harto, no quiere ni carro ni fular.  Ains… ya estamos. El programa da problemas con la cita de inmuno porque la agenda de la doctora no está abierta los martes. Ya verás como me toca volver otro día a preguntar por la cita porque no me llega por correo, como la última vez.

Las 14:00. Venga, ya nos vamos. A ver si nos han multado. ¡No! ¡Qué suerte! El mes pasado no la tuvimos. Otra vez todo dentro del coche. Vamos muy tarde. Kike tendría que estar comiendo ya. Menos mal que anoche dejé la comida echa. Seguro que la estará calentando.

Subimos a casa sin el carro, así que tengo que cargar con el oxígeno, el historial, el pulsi, la bolsa y Daibel… al fular. ¡¿Qué sería de mí sin el porteo?!

Por fin en casa y la mesa puesta. Daibel, te dejo en la trona mientras comemos. Al final, en el hospital, entre pitos y flautas, no me he comido ni las galletas. ¡Qué desastre! Esto no es sano. No me cuido nada.

Las 15:00. Tengo que trabajar un poco con el ordenador. Daibel, te dejo en el puzle en el suelo mientras hago esto, y así cambias de postura. Te pongo el arco de estimulación. Ahora juego un ratito contigo. Listo. Anda, las 15:45. No nos da tiempo a jugar y tienes una cara de sueño… Cambio de pañal y control de glucosa. 65, bueno, no está mal. A esta hora es cuando peores niveles da. Toca Depakine, hidrocortisona y un bibe de plátano, pera, leche de avena y dos cucharadas de cereal. ‘Padentro’. ¡Genial, Daibel! Y siesta. Ya está frito. ¿Le dejo en la cuna? No, en la cama conmigo, así nos achuchamos un poco.

Cómo me gusta verle dormir. ¡Qué bonito es! Vaya mañana ha pasado… Cuando se despierte serán por lo menos las 18:00 y todavía no ha hecho nada de terapia. Es que… ¡vaya agenda!

Menos mal que tenemos cuna de colecho. ¿Te imaginas que convulsiona por la noche y yo ni me entero? Puf, mejor ni lo pienso. Voy a dormirme un rato, que la noche fue toledana y he madrugado mucho.

Las 18:00. Kike ya ha terminado de trabajar y me está haciendo la merienda. Menos mal que puede trabajar en casa. Es mucho más fácil así. Daibel ya se despierta. Vamos a ver un capítulo de StarGate mientras merendamos. Qué bien, un poco de relax. Mientras lo vemos, voy a ponerme a Daibel en las piernas y trabajamos un poco el control cefálico.

Las 19:00. Kike se queda con Daibel. Voy a tender la lavadora y mientras hago unos purés para el peque. Las 19:45. Me pilla el toro. Ya tenía que haber tomado el Eutirox. Voy a prepararlo. Otra vez la alquimista… Aquí, machacando la pastilla… Este mundo no está pensado para que haya bebés enfermos.

Daibel, a la ducha con mamá. Papá te viste y mientras os contáis vuestras cosas. Después a cenar crema de calabacín, tu preferida. Ahora puedes ensuciarme lo que quieras, que estamos en casa.

Puf, mil mensajes en el móvil y varias notificaciones en redes sociales. Voy a responder. Estoy harta de estar siempre conectada.

Voy a preparar la cena y me acostaré pronto. Kike y Dabiel se quedan juntos hasta 12, cuando toca el último biberón, hidrocortisona y Depakine. Espero que no se le olvide que lo hemos subido a 0,4.

Mírales, se quedan ahí los dos juntos siendo guapos. Les quiero mucho. Buenas noches.

¿Tú día se parece al nuestro? ¿Crees que es demasiado para un bebé? 

Publicado en Crianza

Tenía muchas ganas de contarte que en el Banco del Tiempo de Rivas (BdT) tenemos un grupo de madres que funciona como red de intercambio. Además, así inicio una serie de publicaciones sobre #AhorroyCrianza, dos conceptos que en ocasiones no se llevan demasiado bien, pero que, con un poco de ingenio, pueden ir de la mano.

Yo pertenezco al BdT desde hace unos 5 años y en este tiempo me he ido involucrando cada vez más, hasta el punto de que soy gestora desde septiembre. Estoy muy orgullosa de esta organización en la que pretendemos crear barrio, recuperar la comunidad y la solidaridad entre vecinos de una ciudad grande.

Cómo funciona el BdT

Si no conoces los Bancos del Tiempo, te preguntarás cómo funcionan. Yo te lo cuento. Cuando te apuntas a un BdT ofreces tu tiempo para hacer cosas por otras personas. Yo, por ejemplo, ofrezco ayudar a hacer la comida para fiestas, enseñar a usar la Thermomix, el ordenador y a bailar danza del vientre. Cuando alguien necesita algo de esto, me llama, le hago el servicio y después registra en mi contador las horas que he invertido. Yo puedo llamar a esa persona u otra cualquiera para que me meta los bajos de unos pantalones, me dé un masaje o me acompañe a la compra, por ejemplo, y le pagaré con las horas que tengo en mi cuenta.

Éste es el proyecto básico del BdT, pero de esta organización ha ido surgiendo otros proyectos como la tertulia literaria Tiempo de Lectura, el grupo de labores Té con Tela, o la red de intercambio Mamis del BdT.

Así surge el grupo de Mamis del BdT

Dentro del BdT ya había surgido de forma natural una red de intercambio de ropa infantil entre algunas madres que se conocían. Una de ellas, Erika, un día le propuso a las gestoras del BdT crear un grupo de Whatsapp de madres en el que poder hacer estos intercambios de manera más fluida y con otras madres que se quisieran unir. La idea tiró hacia adelante y fue todo un éxito.

En este grupo de unas 20 personas, ofrecemos lo que nuestros hijos ya no utilizan o pedimos cosas que necesitamos antes de ir a comprarlas. No sólo intercambiamos ropa, también juguetes u otros objetos infantiles como tronas, bañeras o carros. De este modo, nos ayudamos las unas a las otras, ahorramos, reducimos el consumismo y, en consecuencia, colaboramos a mejorar el medio ambiente. ¡Qué completo!

Yo a Daibel no le he comprado casi nada de lo que tiene. Su armario está repleto de ropa heredada de Nora, Martín o Iker. Algunas cosas sí las hemos pedido como regalo aprovechando cumpleaños o navidades, ya que hay ciertas prendas, como los pantalones, que no son fáciles de encontrar para Daibel debido a su constitución. Ahora estamos usando el carro de otro niño, así como también fueron prestados el cambiador o la cuna que estuvimos usando el primer año. Cuando Daibel lo dejó de usar, pasó al siguiente.

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Es curioso ver cómo las cosas vuelven cuando las necesitas. Eso le pasó a Rosy, que se deshizo de todas las cosas de sus dos primeros hijos porque pensaba que no iba a tener más, pero Ángel fue toda una sorpresa para la familia. Un día quedé con ella para llevarle ropa que me había pasado Sara y se alegró y sorprendió mucho al ver que la mayoría de lo que le llevaba era en origen de sus dos hijos mayores.

Además, las cosas que no va a usar nadie en el grupo las donamos a otras organizaciones que se las hacen llegar a personas que las necesitan. De este modo, hemos colaborado con Rivas Sahel donando ropa para niños saharauis y en campañas de recogida de juguetes para hospitales y también en Navidad.

Somos una tribu

En el grupo no sólo intercambiamos objetos. También compartimos información útil sobre crianza y debatimos sobre ella, consultamos dudas, nos proponemos planes con los hijos e hijas y también organizamos un encuentro al trimestre. Esto nos permite conocernos y seguir ayudándonos, construyendo así una ‘tribu artificial’ pero sólida de ayuda mutua y desinteresada.

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Los encuentros nos sirven para conocernos, pero también para realizar intercambios de objetos y conocimientos. En enero el encuentro se basó en compartir ideas para hacer disfraces a bajo coste. Tenemos una mamá, María, que es una auténtica experta en esto y nos dejó alucinadas con sus originales ideas. En Semana Santa salimos a hacer en familia la ruta de El Soto de las Juntas. Hace unas semanas nuestro encuentro fue sobre ruedas y quedamos con patines, bicicletas y triciclos para compartir la tarde. En esta ocasión, otra María, que además hace las veces de nuestra fotógrafa, nos enseñó algunos trucos de patinaje. Ya estamos organizando el próximo encuentro cuyo tema será primeros auxilios, ya que contamos con enfermeras pediátricas en el grupo. ¿No es una maravilla que cada una le pueda enseñar al resto lo que sabe?

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Crea tu propia red

Desde aquí, me gustaría animarte a que participes en una red de intercambio como esta. Ya ves que tiene muchos beneficios. Para poder participar en la nuestra, tienes que vivir o trabajar en Rivas y ser invitada al grupo por una persona que ya sea miembro, o bien, acudir a uno de nuestros encuentros presenciales. Esto reduce bastante las posibilidades, por ello te invito a que crees tu propia red en tu barrio o en tu pueblo, con las madres de tu entorno. Me ofrezco a ayudarte si te embarcas en este preciosos proyecto.

¿Participas en una red de intercambio? ¿Te animas a crear una en tu barrio?

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Sábado, 12 Marzo 2016 08:26

Regalos para el Día del Padre DIY

Es curioso cómo nos cambia la maternidad. Hay cosas en las que ni me había parado a pensar que pudieran ser diferentes antes de ser madre y el Día del Padre es una de ellas. Para mí se ha convertido en un día importante y resulta que no lo celebro con mi padre, sino con el hombre con el que he tenido un hijo. Es un día al que mi maravilloso padre y yo nunca le prestamos demasiada atención. Alguna vez le cayó algún regalo y supongo que habremos compartido una comida especial a algún 19 de marzo, pero ya veis, ni siquiera tengo un recuerdo nítido. Él y yo siempre lo vimos como lo típico que se dice, que es un invento de los centros comerciales, y que no queríamos entrar en ese juego consumista.

Sin embargo, el 19 de marzo de 2014, seis meses después de que naciera Daibel, tenía un fuerte deseo de celebrar el día con Kike. De repente, se volvió importante. Teníamos mucho que celebrar. Daibel estaba con nosotros después de unos meses de salud muy delicada y sentía algo así como que tenía que demostrarle que le queríamos con nosotros y que no importaba su estado porque nuestro amor es incondicional. Que Kike fuese padre era algo importante y merecía una celebración.

Tenía claro que no me iba a meter en el bucle consumista, así que, como venía haciendo desde hacía meses para otras celebraciones, le fabriqué yo los regalos. Y así lo hice también en 2015, lo haré en 2016 y en años venideros. Así que me propongo ir actualizando este post cada año con información de los regalos que le hagamos a Kike por si a alguien le da alguna idea. Por el momento, son cosas muy sencillas, aptas para mi nivel, que he hecho la misma mañana del Día del Padre, antes de que Kike se levantara, madrugando un poquito. Si yo he podido hacerlas, tú también.

2014: goma eva y chocolate

Como ya te conté aquí, cuando me quedé sin trabajo, decidí que la mayoría de los regalos para mis seres queridos serían hechos por mí y, siempre que se pudiera, con materiales de deshecho reutilizados. A mucha gente de mi entorno le cayó un bote de leche decorado, al más puro estilo de manualidad infantil XD. Yo tenía que empezar por el principio. Nunca se me habían dado bien las manualidades y las cosas que no hice de niña, las he hecho de adulta XD XD. Poco a poco mi creatividad ha ido creciendo y hago cosas más chulas, pero fáciles también. Así que a Kike le decoré un bote con gomaeva en el que puse el logo de su empresa, Minformatico. Sólo necesitas pegamento de contacto. También con goma eva hice un cartel para que Daibel lo luciera y hacerle partícipe del día. Y, por supuesto, hice algo de repostería con chocolate. Si a Kike no le regalas chocolate, es como si no le hubieses regalado nada, así que hice unos croissants rellenos muy sencillos que se hacen en un periquete. Puedes ver la receta aquí.

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2015: ropa molona a juego y chocolate

El año siguiente, el chocolate lo compré. Había unos bombones que Kike tenía ganas de probar. Son de una pastelería que está al lado del hospital al que vamos habitualmente y les tenía ganas por famosos. No defraudaron. Acompañé el chocolate con unas graciosas camisetas padre e hijo a juego. Y, curiosamente, el trabajo de informático de Kike seguía presente. Con un rotulador negro apto para pintar en tela, dibujé un emoticono en cada camiseta y en la de Kike pone Ctrl + C (copiar), entras que en la de Daibel se lee Ctrl +V (pegar). Dada la alteración genética de Daibel, el tema no deja de tener su guasa con un punto del humor negro que abunda por esta casa. La idea la saqué de internet, no os prenséis que soy tan creativa, y las camisetas estaban ya en el armario.

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2016: Un marco de fotos original y chocolate

El regalo de 2016 sirvió para reutilizar unas cajas de CD que andaban por casa y a las que nadie les hacía ningún caso. A Kike le gusta mirar fotografías de nuestra familia, así que decidí hacerle un marco de fotos y encontré un tutorial bastante chulo. Os dejo aquí un enlace a una propuesta parecida, pero no es la que yo seguí. Yo no usé pegamento, sino que usé los agujeros que ya traen las cajas para dejarlo fijo. ¡Estaba listo en un periquete!

También hice unas empanadillas de crema de cacao. Puedes ver la receta aquí.

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¿En tu casa se celebra el Día del Padre? ¿Tú también fabricas regalos? ¿Me das alguna idea?

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Jueves, 03 Marzo 2016 11:09

Una presentación emocionante

Llevaba ya un par de días inquieta. Me iban llegando confirmaciones de asistencia y tenía toda la pinta de que la sala se iba a llenar. Las trabajadoras de ASPAdiR me comentaban que estaban encontrando mucho interés sobre el proyecto en la difusión que estaban haciendo. Me apuraba, incluso, que se nos quedase pequeño el espacio y no tuviésemos comida y bebida suficiente. No me recuerdo tan nerviosa desde hacía mucho tiempo y, la verdad, no me gusta. Ojalá supiese estar más serena. Me temo que me queda mucho trabajo por ahí todavía…

Mi entorno lo sabía y se volcaron en ayudarme. Así pude delegar funciones y sentir menos presión. Gracias a su ayuda, el día de la presentación de Crianza Mágica en ASPAdiR pude tumbarme de 15:00 a 16:00 a hacer algunas respiraciones para relajarme, ya que me notaba muy acelerada.

Durante todo el día estuve recibiendo mensajes de apoyo de personas que no podían venir a la presentación y de las que sí vería en unas horas. Mucho amor, mucho ánimo, mucha compañía que lo hace todo más fácil.

Llegamos a preparar la sala y tenía tanta ayuda que sólo tenía que preocuparme de saludar a quienes iban llegando y recibir abrazos que intentaban calmarme. No lo conseguían, pero habría sido mucho peor sin ellos.

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Mucho que agradecer

Comencé la presentación con los agradecimientos. Quiero reiterarlos aquí porque me parece  justo:

  • A ASPAdiR y sus trabajadores por cedernos el espacio y volcarse en la difusión del evento y el proyecto.
  • A mis chicas del Banco del Tiempo de Rivas y sus chicos por encargarse de toda la logística del evento como absolutos profesionales y derrochando cariño.
  • A mis amigos y familiares por acompañarme, animarme, ayudarme y estar siempre que se me ocurre cualquier locura que emprender.
  • Al resto de asistentes, la mayoría de ellos familiares, maestros y terapeutas de niños con necesidades especiales, por tener la sensibilidad suficiente como para entender la importancia que tiene la crianza respetuosa para nuestros peques.
  • A Kike y Daibel porque nada sería posible sin ellos (y aquí se me escapó una lagrimilla. Es lo que tiene la mezcla de nervios y amor).

Continué exponiendo el origen del proyecto, más o menos cómo expliqué en el primer post que escribí. De fondo tenía el precioso cartel que me hicieron para difundir el evento. Las cosas que quiero que queden con un resultado profesional a nivel de diseño, se las pido a Mar y Edu, unos amigos que son verdaderos artistas.

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Después, con la ayuda de Dani, hice una pequeña muestra de navegación por la web. Gracias a Minformático está preciosa. Le di mucho la tabarra a Kike hasta que quedara como a mí me gustaba. El resultado me encanta.

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Tenía claro que quería leer uno de los textos de la web. Me costó bastante decidir cual, pero al final opté por la entrada sobre #EstimulaciónNatural que escribí hace poco. Me parece que resume muy bien la filosofía de Crianza Mágica, haciendo hincapié en el respeto a los ritmos de nuestros hijos. También hay mensajes para los profesionales, trata de ser una ayuda a las familias y sirve para visibilizar situaciones como la nuestra ante el público general. Además, gracias a este post pude hablar de Pilar Condado, mi amiga fotógrafa que hace magia con su cámara. Las imágenes de ese post están tomadas en septiembre de 2015, sin saber exactamente a qué texto acompañarían, y no pueden ser más idóneas para una entrada que fue escrita meses después. Pilar también se encargó de hacer las fotos del evento y que acompañan a lo que estás leyendo. Te animo a darte una vuelta por su web y disfrutar de los preciosos paisajes, retratos y otras composiciones de una belleza que encandila.

Llegados a este punto, mis nervios eran mucho menores. Además, se abrió el turno de palabra para los asistentes y entonces fui plenamente consciente de que estaba en familia. La mayoría de la gente que allí estaba ya me conocía y habían venido a apoyarme. Son mis incondicionales de toda la vida, pero también nuevas amistades que me muestran un cariño inmenso. Durante mi intervención había dirigido la mirada sobre todo a las personas que no conocía. Sus rostros expresaban comprensión y alegría, lo cual me dio mucha seguridad. Me preguntaron sobre las formas de colaboración y los próximos talleres que estoy a punto de comenzar a impartir, como el de juguetes adaptados que habrá en ASPAdiR el 12 de marzo.

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Compartimos la receta de brownie definitiva

Ya estaba hecho y me volvió un aluvión de abrazos reconfortantes. Mientras charlábamos,  compartimos la comida preparada por las chicas del Banco del Tiempo, que fue un éxito absoluto. Son expertas en estos saraos. Sin ellas habría sido imposible. Como siempre, todos nos rendimos ante el brownie de chocolate que hace Toñi, nuestra experta cociera. Le pidieron la receta, así que, si pinchas aquí o en la imagen, la poduedes consultar e imprimir. Está extraída del recetario ‘Hora de Comer’ del Banco del Tiempo de Rivas.

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Las conversaciones tras la presentación fueron muy interesantes. Pude conocer a algunas maestras del Colegio Público de Educación Especial La Quinta, que me invitaron a conocer sus instalaciones y su trabajo y así empezar a perder el miedo que le tengo a la escolarización. También pude charlar con Mº Victoria Riesco, del Gabinete de Logopedia Atenea, y otras familias que tienen hijos con necesidades especiales, con quienes surgieron futuras colaboraciones.

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En definitiva, fue un día muy emocionante para mí. Mil gracias por la asistencia, por el apoyo, por la ilusión, por el cariño…. Gracias de corazón.

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Durante el embarazo de Daibel tuve tiempo de leer e informarme sobre la lactancia, por ejemplo, aquí. Tras esas lecturas, gracias a las que comprendí los grandes beneficios que nos aportaría, tenía clarísimo que iba a esforzarme mucho por tener una lactancia exitosa. Daibel nació con ciertos problemas de salud que hicieron muy complicado cumplir lo que, al final del embarazo, se había convertido en un fuerte deseo.

Una serie de circunstancias hicieron la lactancia mucho más complicada de lo que yo me podría haber imaginado. Mi hijo nació con problemas graves de salud, lo que hizo que nos separaran tras el parto y no pude ponerle al pecho hasta que no pasaron unas 48 horas, lo que no ayuda nada a establecer la lactancia. El pequeño nació con labio leporino, lo que complicaba mucho el enganche. Su hipotonía (bajo tono muscular) también lo ponía difícil. Que la unidad de neonatos no esté prepara para que las madres estemos allí las 24 horas, lo hace imposible. Además, recientemente, he comprobado que son muy pocos los niños con su síndrome que consiguen mamar, pero pienso que, con más ayuda, serían más los que podrían conseguirlo.

En los dos primeros días de vida, Daibel tomo leche artificial. A las 48 horas de su nacimiento, yo por fin tenía leche, aunque también mucho dolor. Comencé a extraerla con el maldito sacaleches, esa máquina que para mí era un instrumento de tortura. Daibel tomaba la leche que yo me extraía. Al estar ingresado, comía cada tres horas, ocho veces al día. Casi cada día, se aumentaba la cantidad de leche que tomaba, en función del peso que iba cogiendo. Al principio, yo me sacaba cada tres horas también. Me daba tiempo a sacarme seis veces al día. Perdía dos extracciones, una en los traslados al hospital y los cuidados que el bebé requería y otra porque dormía 6 horas por la noche. Aunque las expertas dicen que una mala noticia no reduce la producción, el resultado de su resonancia cerebral, a las tres semanas del nacimiento, coincidió con una merma considerable en la cantidad que me extraía. Además, sus hipoglucemias nos obligaron a aumentar el volumen de las tomas con el fin de mantener los niveles de glucosa en sangre. Yo ya no tenía leche suficiente. Parecía que todo estaba en nuestra contra.

Profesionales que ayudan

Antes o después de cada toma, yo ponía a Daibel al pecho, por si alguna vez conseguía engancharse y para que estimulara la producción. Lo ideal habría sido ponerle siempre antes de la toma, pero, si hacía eso, él se cansaba y su toma con el biberón se alargaba mucho o no la completaba, y no nos podíamos permitir eso en su estado.

Cuando Daibel tenía un mes, tuve la suerte de que Belén, una enfermera del hospital, que es consultora internacional certificada en Lactancia Materna por International Board of Lactation Consultant Examiners (IBLCE), se sentó un largo rato a charlar conmigo. Me felicitó por lo conseguido en ese mes y me dio algunos consejos para intentar aumentar la producción, como realizar una extracción manual después de usar el sacaleches, extraerme de los dos pechos a la vez (había que verme…) o no dejar pasar 6 horas por la noche sin sacar leche, ya que es cuando más se produce. En definitiva, me animó a continuar con las extracciones y me invitó a sentirme orgullosa por el esfuerzo.

Yo hice todo lo que me dijo, pero lo cierto es que no obtuve muchos resultados. En este punto, yo me sacaba leche ocho veces, pero sólo conseguía completar uno de los ocho biberones que Daibel tomaba cada día. Habría necesitado más tiempo con Belén para que me ayudara, ya que me consta que gracias a sus consejos otras madres han conseguido grandes progresos. Pero ella no trabajaba en mi box habitualmente y tuve suerte de que aquel día se sentara conmigo cuando hubo un rato tranquilo en su trabajo. Necesitamos a más personas como Belén en los hospitales, posiblemente con una dedicación exclusiva a temas de lactancia. Ojalá nadie la necesitara, pero recomiendo su página web, Lactancia en Unidades Neonatales, a aquellas madres que tienen a sus hijos hospitalizados y necesiten ayuda con la lactancia.

El final de la lactancia

Cuando llegamos a casa, el bebé tenía ya dos meses. Casi a diario teníamos que ir al hospital a alguna consulta y/o terapia. Además, tenía que encargarme de muchas cosas de las que no me había ocupado en los últimos dos meses. Resultaba imposible seguir extrayéndome leche ocho veces al día para conseguir un biberón.

Entonces, acudí a un taller de lactancia en mi municipio. No quería darme por vencida y fui pensando que a lo mejor se les ocurría algo que yo no hubiese hecho ya. No fue un error ir, ni mucho menos, pero no encontré lo que yo tenía en mi cabeza. Hablé con la matrona que dirige el taller y con una mamá con mucha experiencia en temas de lactancia. Yo expuse mi situación y ellas me animaron a continuar, pero yo ya había probado todas las cosas que me proponían. Me sentí un poco presionada, a causa de mis expectativas, y mi frustración aumentó. Mantuve unos días las extracciones, pero finalmente lo dejé, lo que me resultó muy doloroso emocionalmente. Me costó mucho gestionar esa frustración. Ahora ya no se me encharcan los ojos cada vez que pienso en que no pude darle el pecho a mi hijo, pero, sinceramente, este tema no está sanado en mi interior.

Obviamente el titular de esta entrada está buscando la provocación. Me encantaría poder estar amamantando a mi hijo ahora, cuando ya tiene dos años. No pudo ser, pero me tranquiliza pensar que hice todo lo que pude.

¿Cómo fue tu lactancia? ¿Has tenido que amamantar teniendo a tu hijo hospitalizado?

Publicado en Crianza

Estoy emocionada por publicar mi primera entrada sobre porteo. Este será un tema que trataré varias veces, ya que el porteo forma parte de nuestro día a día y tiene toda la pinta de que seguirá así durante mucho tiempo. Abro esta sub-sección, y utilizaré el hashtag #PorteoAdaptado, con la idea de visibilizar situaciones como la nuestra, así que, te invito a contar tu historia, ya seas madre o padre de un niño con necesidades especiales, un porteador diferente o una asesora de porteo que ha trabajado ayudando en este tipo de casos.

Inicio la sección con un texto que escribí hace bastantes meses en el que cuento cómo fueron nuestros inicios con el porteo. Es curioso rescatarlo después de tanto tiempo y ver cómo hemos evolucionado, ya que en la actualidad lo hacemos de una forma bastante distinta, pero te lo iré contando poco a poco. De momento, aquí está nuestra experiencia de los primeros meses.

Informarse y decidir portear

Somos muchos los que nos planteamos portear a nuestros bebés cuando nacen. Suelen surgir muchas dudas sobre la idoneidad de hacerlo y más aún si el bebé nace en una situación especial.

Tras informarme durante el embarazo, leyendo cosas como ésta, no tuve ninguna duda de que quería portear a mi hijo por todos los beneficios que nos aportaría a los dos. Asistí a una charla en la que Jeni, quien se ha convertido en mi asesora de porteo, nos presentó los diferentes tipos de portabebés. Tras leer alguna cosa más, me decidí por el fular elástico para empezar.

Contar con información es lo más importante, sobre todo al principio, pero es fundamental durante todo el porteo. En la red hay muchas webs en las que explican las características y los beneficios del porteo, como Red Canguro, y también se puede encontrar una gran cantidad de asesoras de porteo, muy bien formadas en un campo muy específico, como es el caso de Elena López, todo un referente que podéis encontrar en De Monitos y Risas. Como os comentaba, la mía se llama Jeni, que está detrás de Monetesespacio de servicios y productos para la crianza. Ella siempre está dispuesta a enseñarte cualquier cosa, hace talleres en su tienda y en otros sitios y tiene un servicio de asesoramiento personalizado.

Si ya has decidido que quieres portear, pero tu hijo nace en una situación especial, más importante todavía se vuelve ese asesoramiento. Una de las primeras cosas que hice cuando a mi hijo le dieron el alta del hospital fue ir a hablar con Jeni para buscar la mejor manera de portear a Daibel. La situación era un poco complicada, ya que el pequeño iba conectado a dos cables y dos máquinas a causa de su necesidad de oxigenoterapia. Encontramos la forma de colocar los cables y Jeni me propuso varias opciones para las máquinas. Finalmente, la manera con la que mejor nos apañábamos era que el carro llevase las pesadas máquinas. Puede parecer ridículo porque, si estás obligada a llevar el carro, ¿de qué te sirve portear? La sensación de portearles es tan placentera y tiene tantos beneficios, que resulta maravillosa e idónea.

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El porteo también es beneficioso en situaciones especiales

La primera vez que coloqué a Daibel en el fular, hubo una señal clara que nos indicó lo bueno que era para él. Al llevar pulsioxímetro, sabíamos qué saturación de oxígeno en sangre tenía en cada momento. La primera vez que le porteé, Jeni y yo vimos con sorpresa y alegría como su saturación subía al 100%. Parece magia, pero tiene su explicación. Ya lo vimos cuando estuvo ingresado y practicábamos el cuidado canguro. Al estar en contacto piel con piel, su saturación subía porque estaba verdaderamente relajado, se sentía seguro y dejaba de estar en alerta al encontrarse en contacto con su madre, lo que para él era una situación natural tras salir del útero. El porteo prolongaba esta situación. Además, le proporcionaba una mejor postura, con las vías respiratorias abiertas, lo que le hacía respirar mucho mejor que en el carro.

A los 9 meses, conseguimos deshacernos de las máquinas, le seguimos porteando y la sensación fue todavía mejor. Seguía siendo muy beneficioso para él, ya que es hipotónico (tiene bajo tono muscular) y el porteo estimula su equilibrio, entre otras cosas. Aquí lo explica mejor Mercedes Granda, de MiSaquitoMágico, quien es también un referente en lo que concierne al porteo adaptado.

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No puedo acabar esta entrada sin invitaros a leer un par de cosas más. Por un lado, el tan necesario y oportuno libro de Julia Bernal, “Porteo en situaciones especiales. Una crianza en brazos sí es posible”, en cuya segunda edición actualizada participo con mi testimonio. Y, por otro, esta entrevista que Jeni me hizo para el blog Criando Monetes en el que expongo qué otros beneficios nos ha aprtado el porteo.

Y tú, ¿porteas a tu hijo? ¿Qué tiene de especial tu porteo? ¿Has necesitado adaptarlo por alguna razón?

Publicado en Crianza

Daibel tiene más de dos años y duerme con nosotros en la misma habitación. Hay quien no ve esto con buenos ojos, pero en nuestro caso es una cuestión de supervivencia mutua. Es una obligación por la seguridad de Daibel y un gran beneficio para mi espalda y mi escasa cantidad y calidad de sueño.

En la unidad de neonatos en la que estuvo ingresado Daibel, había charlas para padres en las que nos daban información sobre lactancia o la preparación del alta, por ejemplo. Yo asistí a un par de ellas. Una era sobre el vínculo afectivo, algo que a mí me preocupaba mucho porque desconocía si podía estar bien establecido, ya que nos separaron tras el nacimiento y me veía e la obligación de marcharme a dormir a casa cada noche dejándole a él ingresado. Recuerdo que cuando le comenté a una enfermera que iba a ir a la charla ella me dijo "¿La vas a dar tú? Esa charla a ti no te hace falta". Bueno, había una parte de razón en sus palabras. No me hacía ninguna falta, ni a mí, ni a los otros padres que asistieron, escuchar lo que allí se dijo. Nos encontramos con una psicóloga que no quería estar allí, que empezó la charla diciendo que ella no la veía necesaria, que ella trabajaba de otra manera. Esto último lo puedo entender, pero tratar el tema me parece de lo más necesario. Yo lo necesitaba, tenía dudas y no creo que fuera la única. Hizo una exposición teórica aceptable, pero cuando llegamos a los casos prácticos, nuestros casos, a mi modo de ver, patinó bastante. Varios padres planteamos nuestro deseo de conseguir el alta de nuestros hijos lo antes posible y aseguramos que lo primero que haríamos sería meternos padres e hijos en la cama y dormir juntos todo un fin de semana. La sensación de separación que se experimenta en casos así es tan fuerte, que lo único que quieres es recuperar el tiempo perdido. La psicóloga nos dijo que eso no era buena idea. Que eso de dormir con los hijos no es bueno para ellos. Que después no podríamos sacarles nunca de la habitación y que así no se establece un vínculo seguro. Estas frases lapidarias, provenientes una profesional de la salud, crearon confusión en algunos padres.

Yo no daba crédito. En primer lugar, ninguna persona externa a nuestra familia debería decirnos qué hacer en una cuestión de crianza tan íntima como esa. En segundo, me pareció alucinante que esta mujer hiciera oídos sordos a las recomendaciones de Organización Mundial de la Salud, UNICEF o la Asociación Española de Pediatría, instituciones que exponen las bondades del colecho seguro y lo recomiendan, como se puede leer aquí y aquíEn aquel momento yo ya conocía estas recomendadiones y lo planteé allí, pero no se me quería escuchar. A mí me dio mucha rabia por aquellos padres que se quedaron confusos, así que les busqué un artículo divulgativo sobre el tema y se lo di. 

¿Reflexionamos?

Vaya por delante que cada uno puede tomar la decisión que le parezca más adecuada. ¡Sólo faltaba! Que si decides no dormir con tu hijo, tienes tus razones y seguro que es lo mejor para tu familia, no tengo ninguna duda. El tema es que los que sí dormimos con ellos parece que tengamos que estar justificándolo constantemente. La red está llena de artículos sobre colecho muy bien fundamentados, así que no voy a entrar en este asunto. Yo sólo quiero dejar aquí unos temas  sobre los que reflexionar. Son asuntos que suelo plantear cuando alguien me cuestiona el colecho.

- Dormir alejados de los hijos es un invento occidental y 'adultocentrista'. En muchas otras culturas se duerme con los hijos en colecho o cohabitación. 

- Es curioso que exijamos a nuestros hijos que duerman solos cuando sus propios padres duerme juntos en la misma cama.

- Ningún adolescente quiere dormir con sus padres. ¿Es cierto eso de que si practicas colecho nunca vas a poder sacarle de tu cama?

Con estas cuestiones no quiero poner a nadie ni a favor ni en contra del colecho. Sólo quiero invitar a la reflexión y al respeto a las decisiones de quienes deciden practicarlo.

Colechamos por seguridad

He de decir que yo he tenido que defenderme poco respecto a este tema. Cuando tienes un hijo que requiere unos cuidados tan especiales como Daibel, la gente se atreve poco a opinar. Además, en nuestro caso, practicar colecho es algo de sentido común y no está relacionado, como en la mayoría de los casos, con la lactancia. Os cuento la paradoja...

Antes de que Daibel naciera, teníamos más o menos decidido que no dormiríamos en la misma cama porque no nos parecía seguro para él a causa de mis extrañas pautas de sueño. Me movía mucho, tenía episodios de sonambulismo y de terrores nocturnos. Eso desapareció antes de quedarme embarazada, pero, salvo que la lactancia nos llevase en otra dirección, Daibel dormiría en su cuna y en nuestro cuarto. Nació como nació y lo que más deseábamos tras el alta era meternos los tres en la cama. No lo hacíamos mucho, sólo por las mañanas, en fin de semana, cuando ya estás en el estado duerme-vela. No nos parecía seguro dormir con él toda la noche por el tema de los cabeles. Daibel necesitaba oxigenoterapia, por lo que llevaba gafas nasales y pulsioxímetro. Nos daba miedo enredarnos con los cables. Eso sí, las siestas, conmigo en la cama. ¡Un gustazo!

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El primer año durmió en una minicuna y después pasó a una cuna más grande a la que le teníamos la barrera bajada para poder cogerle más fácilmente. Pero nuestros colchones no estaban a la misma altura. Seis meses después, nos fuimos un fin de semana al pueblo de mis padres. Para dormir, pusimos una cama de 90 al lado de la de matrimonio. Fue la mejor noche que pasamos en meses y decidí que algo teníamos que hacer en casa. Así que, entre el abuelo y el padre de Daibel, tunearon la antigua cuna su tía para convertirla en una de colecho. La subieron en altura, para que los colchones quedaran alineados y le quitaron una barrera lateral. Además, conseguimos un estupendo espacio de almacenaje debajo. Yo la pinté de blanco y tengo pendiente fabricar unos cajones para guardar su ropa de cama. Con esta cuna me resulta mucho más fácil y rápido atenderle.

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Dormir con Daibel nunca ha sido fácil. Los primeros meses de su vida debíamos poner el despertador estrictamente cada tres horas y darle de comer, aunque no lo pidiera, para mantener sus niveles de glucosa. Tardaba unos 45 minutos en tomarse el biberón. Hacia los 7 meses dejamos de tener que darle el biberón de madrugada, pero a los 9 le operaron de labio leporino y el dolor no le dejó descansar en todo el verano. Cuando dejó de sentir dolor empezaron los catarros. 11 largos meses de un catarro detrás de otro. Tampoco podía dormir porque le daban fuertes ataques de tos por la noche que nosotros teníamos que atender con celeridad porque se ahogaba con sus flemas. Se fueron los catarros y aparecieron los trastornos de sueño. Cuando Daibel está bien, puede dormir tres horas y con eso tiene suficiente. Por tanto, se despierta a las 3 o las 4 de la madrugada y no vuelve a dormirse hasta las 8. Hemos probado de todo, ya os contaré...

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En esta situación, colechar es obligatorio, o, como mínimo, cohabitar en el mismo dormitorio. No le puedo sacar de la habitación porque, si le da un ataque de tos, tengo que actuar lo más rápido posible. No os cuento si tiene una crisis epiléptica... ¿Cómo me voy a enterar de una crisis si está en otra habitación? Ni siquiera tengo la seguridad de enterarme estando juntos... Además, lleva oxígeno y se saca las gafas un montón de veces a lo largo de la noche, por lo que su máquina pita indicándonos que no satura bien. Si está en otra habitación, me arriesgo a no escuchar el pitido y a estar levantándome constantemente. Sí, aquí ya entra mi comodidad. Pero, más que comodidad, es supervivencia. La falta de descanso, dormir en posturas imposibles (a ratos en el sillón del salón), los sobresaltos por la tos o los pitidos de la máquina, han hecho que mi espalda  sufra mucho y, aunque de vez en cuando me paso por Relaxarium, la cuna de colecho me ayuda a no tener que cargar tanto con Daibel y así aminorar el dolor.

No entra en nuestros planes ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo sacar a Daibel de la habitación. Así estamos bien.

Y tú, ¿practicas colecho? ¿Respetas a quien lo hace? ¿Qué harías en nuestra situación?

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Domingo, 20 Diciembre 2015 08:43

Bienvenidos a Crianza Mágica

Me cuesta creer que por fin esté escribiendo estas líneas. ¡Me emociona mucho! Os doy la bienvenida a Crianza Mágica, un espacio sobre la crianza respetuosa de niños y niñas con necesidades especiales (y mucho más…). Bienvenidos a un proyecto modesto e ilusionante con el que pretendo ayudar a otras familias en mi misma situación y que vosotros me ayudéis a mí.

Me llamo Ana y soy la madre de Daibel, un niño con una enfermedad rara que le afecta a nivel motor, sensorial e intelectual.

Bienvenida

Tras un embarazo tranquilo, leyendo sobre el parto respetado, la lactancia y la crianza respetuosa, las propuestas de esas lecturas no encajaban con la situación en la que Daibel nació. Tras meses informándome sobre estos temas, me sentí muy frustrada por no poder cumplir cosas que consideraba importantes. Tras unos meses de convivencia con Daibel, me di cuenta de que la crianza respetuosa de niños con necesidades especiales es posible y muy necesaria. Observé que había un hueco que cubrir en la red, ya que son pocos los contenidos sobre crianza con apego en circunstancias especiales que podemos encontrar en internet. Pretendo dar información sobre cómo adaptar esas recomendaciones que encontramos en internet a las circunstancias peculiares de nuestros hijos. Pongo en marcha esta web con mucha ilusión y con la esperanza de servir de apoyo a las familias que se encuentran con muchas dudas sobre los cuidados y el acompañamiento que requieren estos niños. Pienso que, si yo he echado en falta esa información, otras personas también lo harían y puede que aquí encuentren algunas respuestas.

Y no lo voy a negar… para mí es terapéutico escribir sobre nuestra situación. Poder escribir y compartir mi experiencia me ayuda a afrontar los duros momentos que a veces le toca vivir a mi familia. Os agradezco que me dejéis desahogarme.

Tras un año de presencia en redes sociales, por fin puedo mostraros la web. Está hecha por Kike, el padre de la criatura, y el jefazo de  Minformatico. Ya se sabe que ‘en casa del herrero, cuchillo de palo’. Sí, nos ha costado un año poner en marcha esta web tan sencilla. No sólo por lo que dice el refrán, sino porque el estado de salud de Daibel y la empresa de Kike nos han hecho dar unos cuantos parones, pero ¡aquí estamos! Con una página sencilla y con cosas por pulir, pero me decidí a publicarla como estuviera e ir matizando sobre la marcha, ya que así sabré mejor qué es lo que funciona y lo que no. Ahora está muy vacía, pero pronto tendrá bastante contenido, ya que tengo unos cuantos textos ya preparados, algunos desde hace un año.

¿Te apetece colaborar?

Quiero pedirte que me ayudes a montar este proyecto. Serán bienvenidos todos los comentarios, ideas y sugerencias. Seguro que tú también tienes algo que contar. Lo que yo voy a exponer aquí es un caso muy particular, pero, dentro del mundo de la diversidad funcional, hay millones de situaciones. Cuantas más conozcamos, más enriquecedor será el proyecto. Por eso, si convives o trabajas con niños con necesidades especiales y crees en la crianza con apego, estás invitado a escribir en este espacio. Además, también buscamos artistas (fotógrafos, pintores, diseñadores gráficos…) que quieran cedernos algunas imágenes con las que ilustrar nuestros textos. La idea es que yo pueda disponer de material gráfico y  vosotros tengáis un medio para hacer visible vuestro trabajo, que iremos colgando con vuestros datos también en la galería y en Pinterest. Así lo estamos haciendo con Pilar Condado, la autora de las fotos de este post.

Bienvenida2

 

Sólo un parrafito para dar las gracias…

Gracias a Daibel y a Kike, por todo; a Edu Ramos y Mar González, por idear la imagen; a mis chicas, por ayudarme en todo (aquí también entráis vosotras, las del Banco del Tiempo de Rivas); a mi familia más cercana, por apoyarme; a Nora, Leo, Alicia, Sofía, Daniel y Adriana, los niños de mi vida, por inspirarme; a los médicos y terapeutas de Daibel, por cuidarnos y darnos ideas; a los que ya nos seguís, por animarme.

¡Participa en nuestro primer sorteo!

Y también, para daros las gracias, aquí va un sorteo. Con mucho cariño he preparado un saquito de cuentos para que alguien se lo lleve de regalo. Podéis participar hasta el 3 de enero. El 4 se comunicará el ganador o ganadora. Además, ya tenéis disponible un tutorial en el que podéis ver cómo se hace y qué aplicaciones tiene, pero, a grande rasgos, consiste en ir sacando piezas del saquito e ir contando una historia con lo que toque.

diy Saquito de cuentos

Para participar en el sorteo, debes seguir estos pasos:

  1. Seguir a Crianza Mágica en Facebook
  2. Compartir en tu perfil de Facebook este post
  3. Rellenar este formulario (es para poder ponerme en contacto contigo si has ganado
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