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No hay nada más terapéutico que unas risas y confesiones de amigas, me viene a la mente una de las premisas que nos repetía Daniel, nuestro terapeuta, "el aprender a pedir ayuda", hay mucha gente que está ahí deseando dárnosla...por cierto, el brunch saludable, riquísimoooooo!!!.Por muchos más momentos juntas, lo que la discapacidad ha unido nadie ni nada lo separe,jajajaja
Bs