Los procesos terapéuticos a través del arte y la creatividad me han acompañado desde que me quedé embarazada de Daibel. Os he hablado bastante de ello en estos años. Unos ejemplos: este post sobre cómo crear mandalas o éste de manualidades para tiempos de crisis. Hoy quiero contaros el proceso de arteterapia más potente que he realizado. Lo es por dos razones: porque fue tras la pérdida reciente de mi hijo y porque lo he hecho con el acompañamiento de una profesional, Itahisa Mateo, de Proyecto Amarte. Durante el confinamiento, desde la Asociación Cultural Convive, estrechamente relacionada con el Colegio Siglo XXI de Moratalaz, se nos dio la oportunidad de participar en un taller de arteterapia gratuito. Una amiga me pasó la información y desde el primer momento me atrajo la idea. Dediqué un tiempo a pensar si era algo que me encajaba en ese momento. Estábamos en abril. No paraban de surgir propuestas de entretenimiento, ejercicio, videollamadas… Había mucha sobrecarga ya y yo quería pensármelo bien. Además, ¿estaba dispuesta a atravesar el dolor que seguramente el taller me traería? La respuesta fue claramente un sí. Finalmente decidí apuntarme. Había sólo 20 plazas y me correspondió una. Me hizo tanta…
Mejorar la alimentación es uno de los propósitos más populares en cada comienzo de año o de temporada. Bueno, a veces el propósito real es bajar de peso y entonces la cosas puede enturbiarse un poco. Y es que bajar de peso y mejorar la alimentación no tienen por qué ir de la mano. En mi caso, que tengo sobrepeso, mejorar mi alimentación era prioritario y quitarme kilos sería una consecuencia. O, al menos, eso pensaba yo.  Punto de partida Desde que me independicé, con 24 años, mejorar mi alimentación siempre estaba entre mis objetivos, pero, sinceramente, no tenía ni idea de cómo hacerlo. Algunas personas de mi entorno iban haciendo dietas que a mí me parecían un horror. Yo no me sentía para nada preparada para hacerlas. Suponían demasiadas restricciones para mí. Y es que la comida era mi refugio. Ahora lo veo claro. Comía  por ansiedad. Quitarme de golpe una de las pocas cosas que, momentáneamente, rebajaba mis desorbitados niveles de estrés era complicarme aún más la vida. Estoy hablando de cuando aún no era madre, había acabado la carrera, comenzado a trabajar y el mundo se me estaba comiendo por los pies. Ahí empecé a ir a terapia…
Tengo tantas cosas que quiero contar sobre cómo me he sentido estos meses que no sabía ni por donde empezar. Me ha costado mucho decidir qué tema tratar primero. Tenía pensada una serie sobre la humanización de la atención hospitalaria, pero no me ha parecido buena idea por la que se les viene otra vez encima a los profesionales sanitarios. No quiero que parezca que no valoro lo que hacen. Así que he decidido empezar con un temazo: la culpa. Tan femenina, tan materna, tan dolorosa... Durante mi maternidad sentí mucha culpa. Mucha. Como era consciente, trabajaba para reducirla y, poco a poco, su intensidad fue bajando. En el blog hay un post con mis reflexiones sobre ello hace más o menos dos años, cuando la intensidad había bajado bastante. No sabía yo que al morir mi hijo la culpa sería más intensa y dolorosa que nunca. En este post os voy a contar cómo ha sido mi proceso de sanar o reducir la culpa. Me parece un camino fascinante que ha estado marcado por la vivencia y no por la racionalidad. Si eres una madre que siente culpa, te invito a quedarte por si te ayudan mis reflexiones. Soy una…
Martes, 01 Septiembre 2020 06:03

Te vamos a querer siempre

Cuando Daibel murió, hace 7 meses, le prometí que trataría de arreglar las cosas que no habían ido bien con nosotros. Le prometí que me esforzaría para que otros niños y niñas en su situación y sus familias no pasaran por cosas por las que nosotros hemos pasado y que hay que arreglar por ser injustas e irrespetuosas. Y aquí estoy. Por eso retomo este proyecto. Porque sé que es una de las formas de hacer visible la situación de las familias que tienen hijos con enfermedades complejas, que, incluso, pasan por paliativos, que, incluso, se mueren.  Sí, entre otras cosas, aquí se va a hablar de muerte. Y no de cualquier muerte: de muerte infantil. Es algo que sucede aunque no se hable de ello. La muerte en general, socialmente, es un tabú importante. Pero si hablamos de menores, más aún. Y es que resulta tan doloroso que no queremos verlo. Yo era la primera que no quería verlo. No podía hablar de la posibilidad de que Daibel muriera. Era un asunto que tuvimos que tratar con médicos y entre nosotros desde que nació. Esas pocas conversaciones me ponían el cuerpo del revés. Solía terminar temblando. Tampoco me gustaba…
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