Miércoles, 16 Octubre 2019 07:49

¿Conoces las Lagunas de las Madres?

Hay un sitio muy cerca de nuestra casa al que nos encanta ir a pasar el día. Se trata de la finca Las Lagunas de las Madres. Intentamos ir cuando tenemos algo que celebrar: cumpleaños, aniversarios, fechas especiales… Nos gusta ir en pareja (de tres), pero también nos hemos empeñado en enseñársela a todos nuestros amigos y familiares porque nos encanta.

Se encuentra a las afueras de Arganda, en la carretera que va a Chinchón y Morata de Tajuña, y está dentro de los terrenos del Parque Regional del Sureste, una zona protegida de la Comunidad de Madrid que me tiene enamorada. No es que sea lo más bonito de España, ni siquiera de la Comunidad, pero es lo que tengo cerca y, como nosotrosno viajamos, para mí es una delicia descubrir todo lo que ofrece este parque. En el blog ya hay un post sobre el Soto de las Juntas y pronto habrá otro sobre una excursión a Morata de Tajuña.

Las Lagunas de las Madres, como el resto de lagunas de la zona, tienen su origen en la actividad industrial. Hay más de 100 lagunas de este tipo en el Parque Regional del Sureste que comenzaron a naturalizarse en los años 80. Después de 20 años de explotación como graveras, para extraer cantos, los agujeros fueron abandonados y el agua de los ríos cercanos (Manzanares, Jarama y Tajuña) se filtró y formó las lagunas. Aquellas explotaciones degradaron mucho la zona porque los camiones que accedían destrozaron gran parte de la vegetación y el relieve. La Comunidad de Madrid y los municipios afectados llevan 30 años tratando de recuperar el enclave, con más o menos acierto según la zona.

Un lugar genial para ir a comer

Como ya te he comentado, intentamos ir a Las Lagunas de las Madres en ocasiones especiales. Por ello, lo normal es que aprovechemos para darnos un homenaje en el restaurante. Allí se come de maravilla y nos tratan genial. Antes de que naciera Daibel, ya habíamos ido dos o tres veces y elegimos este sitio para nuestra primera salida con él, tras su largo ingreso en neonatos. A los cuatro días de su alta, llegó mi cumpleaños. Quería celebrarlo, pero en esta ocasión debía ser algo más tranquilo de lo habitual y con menos gente. Llamé al restaurante para reservar y les conté un poco de nuestra situación. Les pedí que nos colocaran cerca de un enchufe para poder enganchar el pulsioxímetro y, si podía ser, en el salón que se les quedara más vacío de los tres que tienen, para que no hubiera mucho ruido. Nuestra sorpresa fue que nos reservaron el salón pequeño para nosotros solos. Estuvimos muy cómodos y sin sobrestímulos para Daibel. Por tanto, desde entonces, cada vez que queremos hacer algo especial, vamos allí. Sabemos que nos van a tratar genial y atienden nuestras necesidades especiales. Hasta saben que no consumimos productos Coca-Cola.

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No solo se está cómodo, sino que se come de fábula. Sirven comida gourmet a precios asequibles. El menú de fin de semana, de 18 €, es un gusto para el paladar, con un primer y segundo plato muy elaborados que no defraudan y unos postres caseros espectaculares. Pero para nosotros, su plato estrella es el pollo o el conejo al ajillo, éste último, típico de la zona. Lo cocinan con un toque especial que nos tiene atrapados.

El acceso al restaurante puede no ser tan cómodo como nos gustaría. Si accedes por la entrada principal de la finca, el restaurante queda en un alto al que se puede subir por escaleras o rampas, pero son bastante empinadas. A las personas mayores les puede costar subir tantos escalones y las rampas son un poco estrechas y yo diría que peligrosas para bajar con silla de ruedas. ¡Pero hay una solución! Se les puede pedir que te dejen entrar por la puerta del restaurante que da a la carretera. En fin de semana está cerrada, pero si comentas la situación, no te pondrán ningún problema. En fin de semana la puerta está cerrada porque el acceso a la finca, al ser privada, cuesta 1 €, para sufragar gastos de mantenimiento.

Un agradable paseo por las lagunas

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Después de comer, siempre damos un paseo por la finca. Un sendero rodea las dos lagunas. El recorrido se puede hacer en 30 minutos, pero el paseo se va fácilmente a una hora porque es normal detenerse a contemplar el paisaje, la vegetación y los animales que vas encontrando, otro de los atractivos del parque. Hay patos y ocas y otras muchas aves autóctonas, como las cigüeñas, fáciles de observar durante el paseo. Además, hay unos establos con caballos, que se pueden admirar y montar, si te gusta. Y, si te paras a mirar lo suficiente, verás algún conejo. Desde luego, se ven muchas madrigueras durante el paseo y si vas con cuidado, seguro que consigues ver alguno.

Durante el recorrido también encontrarás columpios, miradores y puentes, que les encantan a los más pequeños. Además, hay zonas con merenderos, por lo que también puedes ir a pasar el día llevando tu propia comida.

Por último, puedes completar el día con un paseo en barca por la laguna grande, ya que las tienen disponibles para alquilar.

Para nosotros es un pequeño desahogo en la naturaleza al lado de casa. Esperamos poder seguir yendo a celebrar nuestros eventos y a disfrutar del entorno.

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