Martes, 27 Diciembre 2016 10:02

Vuestros favoritos de 2016 ¡Y el mío!

Os traigo un post recopilatorio de los artículos más populares de este año. Revisarlos me ha ayudado a entender qué contenidos interesan más y dónde hay algunas lagunas. Os agradezco mucho este año en el que me habéis seguido y apoyado con tanto cariño, pero eso ya lo dije en la entrada del primer aniversario. Vamos con vuestros favoritos:

1. Respuesta de una madre de un niño con autismo al artículo de Javier Marías

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Me hace mucha ilusión que el texto más leído sea de mi amiga Carolina y que la difusión que hicimos por redes sobre autismo funcionara tan bien. Ahora Carol tiene su propio blog, de una calidad y un valor incalculables. Podéis encontrarla en Cuando te presento el mundo.

2. Un día cualquiera

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Las historias humanas siempre impactan. Así pasó con este texto que escribí hace más de un año, pero que no publiqué hasta julio pasado. Lo escribí para un congreso en la Facultad de Medicina de la Complutense. Feder tenía dos mesas redondas en ese encuentro académico para informar a los estudiantes de medicina de cómo es la convivencia con enfermedades poco frecuentes. Yo fui en representación de la asociación del síndrome que tiene Daibel y pensé que más allá de la descripción típica de la enfermedad, los futuros médicos debían saber cómo es nuestro día a día, a qué nos enfrentamos de forma rutinaria, para que traten de empatizar con los pacientes y las familias.

3. 6 claves para restablecer el vínculo si os separan al nacer

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Os agradezco mucho que este texto esté entre los más leídos. No os suelo pedir que compartáis mis entradas, pero en esta ocasión sí lo hice. Aquí escribí algo que yo habría necesitado leer cuando mi hijo estaba ingresado en neonatos, cuando la confusión y el miedo me invadían cada 10 minutos. Mi objetivo es que llegue a otras mamás en situaciones como la mía y ojalá las ayude.

4. Campaña ecosolidaria con Ecology Call Vision ¡Con sorteo!

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Gracias otra vez. Habéis hecho que la campaña funciones y el dinero recaudado nos ayuda a sufragar los tratamientos que Daibel necesitaba. Gracias, gracias, gracias

5. #AhorroyCrianza – Crea una red de intercamio con otras madres

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Mola mucho que este post sea de los más compartidos. Nada tiene que ver con las necesidades especiales de Daibel, pero lo que aquí cuento me parece importante. Creo, sinceramente, que cuantas más redes como ésta construyamos, el mundo será mejor.

6. Mandalas para regalar. Tutorial para crearlos en tres sencillos pasos

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¡Qué sorpresa! Jamás habría pensado que este sería el tutorial más visto. Pues me hace mucha ilusión. Ojalá que haya animado a otras personas a crear sus propios mandalas.

Por último, os dejo mis post favorito de este año:

Sólo tu presencia ya le estimula. 5 acciones cotidianas que ayudan a su desarrollo

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Para mí, este texto es la esencia de Crianza Mágica. Un artículo que da ideas a otras familias, en el que muestro la importancia que para nosotros tiene la crianza con apego, acompañado de unas fotografías preciosas hechas por mi amiga Pilar Condado. Se trata de un texto que, como muchos otros, es terapéutico para mí, ya que me sirvió para reconciliarme conmigo misma. A menudo, las madres de niños con necesidades especiales sentimos que no hacemos suficiente por nuestros hijos. Con este post me demostré a mí misma que no es así.

Publicado en Crianza

Me cuesta creer que ya haya pasado un año desde la primera publicación de Crianza Mágica. Han sido 12 meses intensos con momentos muy duros en los que este proyecto me ha ayudado a desahogarme, distraerme, sentirme comprendida, acompañada… 2016 ha sido un año de sobresaltos. Conocéis algunos, pero no todos. Muchos no los cuento. Ni tengo el tiempo, ni quiero que Crianza Mágica sirva solo para contar nuestro devenir.

Releo mi repaso del 2015 y veo que hay cosas que no han cambiado. Seguimos encerrados. En realidad, estamos más encerrados todavía porque los catarros cada vez son peores, peligrosos, y nos hemos puesto muy estrictos con las visitas y las salidas. No lo vivo con tanta angustia, aunque sí con cierto enfado. Lo cierto es que me he resignado.

Las manualidades siguen siendo mi válvula de escape. Tengo un post pendiente para mostraros muchas cosas que he hecho este año. Pero desde septiembre he hecho pocas cosas y lo noto. Comencé a trabajar en Monetes. Fue toda una sorpresa ya que yo no estaba buscando trabajo. Me siento muy agradecida porque me parece que llegó en el momento oportuno y con unas condiciones envidiables. Han sido unos meses muy frenéticos y todavía me estoy adaptando. Son sólo 20 horas a la semana en las que me lo paso muy bien, me gusta lo que hago. Tengo que compatibilizarlas con las terapias y médicos de Daibel y a veces no es fácil. Además, como cada otoño, Daibel está pasando una racha horrible de no dormir, por lo que me encuentro muy cansada. No encuentro tiempo para mí y la verdad es que no lo llevo bien.

Definitivamente, 2017 será el año de la búsqueda del equilibrio. Quiero sentir que Daibel está mejor atendido, tener tiempo para mí y mantener nuestros buenos momentos en familia. Así, en una frase, me he marcado los objetivos para el próximo año. ¡A por ello!

Quiero agradeceros todo el cariño que me habéis mostrado este año. Me siento comprendida y acompañada. Me llegan mensajes de familias que me hacen ver que Crianza Mágica es útil y que cumple los objetivos. Siento no poder ser más constante en las publicaciones. Tengo mucho material en la recámara que no consigo sacar por falta de tiempo, pero no me frustro, voy al ritmo que puedo. Sé que lo comprendéis y os lo agradezco.

Quiero reconoceros todo el cariño que me dais con un sorteo de aniversario. Os ofrezco una cesta de frutas hecha con lana cardada, fieltro y mucho amor. Es ideal para el juego simbólico de vuestros peques y muy decorativa. Las hago con mucho cariño y estaré encantada de regalársela a uno o una de vosotras.

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Puedes participar en el sorteo haste el día 26 de diciembre a las 12 del medio día. Para participar, debes seguir estos pasos:

  1. Seguir a Crianza Mágica en Facebook
  2. Compartir en tu perfil de Facebook este post
  3. Rellenar este formulario (es para poder ponerme en contacto contigo si has ganado)

 

Publicado en Crianza

Hoy se cumple un año desde que mi padre recuperó su puesto de trabajo. La fábrica de Coca-Cola de Fuenlabrada se había pasado 20 meses cerrada. El 7 de septiembre de 2015 un grupo de unos 300 trabajadores y trabajadoras que habían estado luchando en la calle todos esos meses conseguían reabrirla y vencer a la multinacional. Sí, David contra Goliat.

Un año después de aquel emocionante momento, la lucha no ha terminado. La fábrica está abierta, sí, pero no produce. Es un almacén fantasma. No hay trabajo efectivo. Mi padre recuperó su empleo, pero no hace lo mismo que hacía. Se tiró meses yendo allí a pasar el rato. Ahora tiene algunas tareas asignadas, pero no un volumen de trabajo que abarque para 8 horas diarias. A Coca-Cola no le da la gana acatar las sentencias judiciales –y ya van 3- que dicen que el ERE que perpetró es nulo y los trabajadores deben reincorporarse en su puesto de trabajo. Además, hay otras causas particulares abiertas y mañana mismo dos compañeros, Juan Carlos Asenjo y Alberto Pérez, acudiran a los juzagados de Getafe  acusados de amenazas y coacciones en un pleno municipal en Leganés.

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Una familia dolida pero unida

Este conflicto laboral está siendo durísimo y mi familia se ha resentido mucho. A algunas personas les sorprende que mi padre no firmara el acuerdo con la empresa cuando tuvo la oportunidad. Se habría prejubilado y llevado una indemnización cuantiosa (aunque eso depende de cómo se mire, ya que los impuestos se habían llevado casi la mitad), pero habría perdido su dignidad. La mayoría de los trabajadores de la fábrica firmaron ese acuerdo. Era su decisión y seguro que han hecho lo que creen que era mejor para sus familias. Yo no habría entendido que mi padre lo hiciera. Me habría decepcionado. Mi padre no es así y no es lo que a mí me ha enseñado. Por eso estoy tan orgullosa de él y de mi madre, que le ha apoyado todo este tiempo.

El problema es que este conflicto laboral llegó en el peor momento posible. Tan sólo cuatro meses después de que Daibel naciera. En ese tiempo, la relación con mis padres cambió. Nuestros roles de padres e hija se desdibujaron. Estábamos viviendo la peor experiencia de nuestras vidas y no encontrábamos nuestro lugar. No tuvimos tiempo de sanar lo que nos estaba pasando con Daibel. De repente, teníamos que hacer frente a una situación muy dolorosa, emocionalmente convulsa que nos mantenía muy confusos a tod@s. Aderezamos todo este lío con un conflicto con nuestra familia extensa. El remate final…

Dolor, mucho dolor. Mis padres han sufrido lo indecible a todos los niveles, pero siempre juntos y con mucho apoyos inquebrantables.

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Este conflicto laboral me robó a mis padres cuando más les necesitaba. Ellos siempre han estado disponibles cada vez que les he llamado. No se trata de eso. Se trata de que nos robaron nuestro tiempo, nuestro duelo por la situación de Daibel, nuestras conversaciones para entendernos, para sanarnos. Mis padres empezaron a tomar antidepresivos a los pocos meses del despido. La situación nos sobrepasaba a todos. Recuerdo que mi padre me lo contó cuanto ya llevaban tomándolos un mes y cuando le pregunté que cómo lo llevaba me dijo “me han robado los sentimientos”. Así no se puede. Siempre pensé que se equivocaron con mi padre, que no necesitaba esas pastillas, pero claro, no es habitual ver a un hombre de su edad llorar. Los hombres de su edad no lloran, son duros como piedras y esconden sus emociones. ¡Venga ya! Soy una afortunada por tener al padre que tengo, que nunca ha tenido miedo de expresar sus emociones en mi presencia y que me ha educado para que yo no reprima las mías. Una verdadera suerte para gente de mi generación. Hace poco que ha dejado los antidepresivos –le provocaban arritmias- y he notado cómo ha comenzado a expresar un montón de ira contenida. Estaba ahí bloqueada. Vuelvo a reconocer a mi padre.

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Manifestaciones e infancia

Una de las cosas que peor he llevado es que no he podido  ir a muchas concentraciones y manifestaciones convocadas por #CocaColaEnLucha. Antes de que naciera Daibel yo iba a todo. Pero, ahora, su estado de salud no nos lo permite. Aún así, he ido a algunas. A veces sola y a veces con Daibel. Fui con él en varias ocasiones cuando las marchas se intensificaron semanas antes de que el Tribunal Supremo dictara la sentencia. Yo tenía que estar allí. No tenía otra manera de hacerlo que acompañada con Daibel, con su oxigeno y todo, pero allí estábamos. Quería estar con mi padre.

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¿Son las manifestaciones sitios para la infancia? Yo creo que en parte sí, siempre que se pueda asegurar que no corren ningún peligro, claro. En cierto modo, forma parte de su educación. Pero supongo que también puede verse como que estoy instrumentalizando a mi hijo al ceder su imagen en la lucha del conflicto. Bueno… yo sólo sé que es una realidad. Que esto nos ha pasado. Que sí, que a mí me rechina ver a niños en las manifestaciones del Foro de la Familia, pero es la educación que sus padres han elegido y yo ahí no tengo nada que opinar.

También he acudido a varias celebraciones en el Campamento de la Dignidad y presentaciones del libro “Somos Coca-Cola en lucha. Una autobiografía colectiva”, que vio la luz gracias a un exitoso crowdfunding, en el que hemos escrito mis padres y yo junto a un montón más de compañeros y compañeras. Es un libro que he tratado de leer varias veces, pero no puedo. Se me encharcan los ojos y no veo.

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Uno de los días de todo el conflicto en el que peor lo pasé fue el 15 de enero de 2015. La empresa entró en la fábrica con la intención de desmantelarla, protegida por un enorme despliegue policial. Yo estaba en casa desesperada, viendo las imágenes por televisión de los compañeros de mis padres heridos por las cargas policiales. Decían que había 4 heridos. Mi madre resultó ser una de ellas. No por las cargas, sino porque se cayó en el tumulto y se fracturó un pierna. Se me pone un nudo en la garganta al recordarlo.

Y así pasó, que en esas manifestaciones de la primavera de 2015, que nos parecían tan importantes, en las que queríamos acompañarles a toda costa, esta es la pinta que teníamos. ¡Vaya cuadro! Un espectáculo de familia, pero unida.

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#HijaOrgullosa

Siento un orgullo enorme por mis padres, que se han mantenido unidos y firmes en sus convicciones a pesar de no habérselo puesto nada fácil. Gracias por luchar por lo que mi abuelo construyó y por un mundo mejor para vuestro nieto.

¡Hasta la victoria siempre!

¿Qué opinas de que los niños vayan a las manifestaciones? ¿Vas con tus hijos? ¿Hay alguna situación similar que haya marcado tu maternidad?

Publicado en Crianza
Lunes, 05 Septiembre 2016 20:26

Un trabajo inesperado que me permite conciliar

Sí, has leído bien el titular. Tengo un trabajo nuevo en el que voy a poder conciliar familia y trabajo. No es una broma, no es brujería, es una oportunidad real.

Hace unos días, me lleve una gran sorpresa. Jeni, dueña y asesora de porteo de Monetes me llamó para ofrecerme un puesto de trabajo en su maravilloso proyecto, del que me enamoré en cuanto lo conocí a principios de 2013, cuando aún no era madre ni sabía que estaba embarazada, aunque así era. Recuerdo perfectamente el primer día que fui a Monetes con mi amiga Sara y su hija Nora. Nos tiramos allí un largo rato maravilladas con las posibilidades de la tienda. Al poco tiempo, entrevisté a Jeni y a Zaida para el boletín de la Red de Recuperación de Alimentos, ya que era uno de los comercios colaboradores. Desde que me quedé embarazada, la tienda, sus talleres y su asesoría de porteo han sido para mí un referente. Con el tiempo, la relación se fue haciendo más estrecha y he colaborado en dos entradas de su blog, la primera es un tutorial de un sonajero adaptado y la segunda una entrevista sobre nuestros inicios en el porteo. Además, acompañé a Jeni a un taller sobre porteo ergonómico que impartió para el servicio de Rehabilitación Infantil del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, donde acude Daibel. Resulta que hay más cosas que llevamos un tiempo preparando. Nunca pensé que os la mostraría siendo trabajadora de Monetes, pero así será.

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Unas condiciones laborales envidiables

Esta oferta, que he aceptado, llega en un momento de catarsis en mi familia; en un verano de locos, muy complicado por muchas razones, que nos ha fortalecido y ha cambiado el rumbo de nuestra vida. Llega sin haberlo buscado, pero resulta que se ajusta a la perfección a nuestras circunstancias; y es que este empleo presenta unas características de fábula:

  •         Mucha comprensión respecto a nuestra especial situación y los imprevistos a los que nos podemos enfrentar. Con Daibel no es precisamente fácil organizarse. Pega sustos y de vez en cuando pasa por urgencias o acaba hospitalizado. Es una de las primeras cosas que Jeni y yo hablamos y vimos diferentes opciones para resolver estos imprevistos. No sabemos exactamente qué tal nos saldrá cuando algo suceda, pero estamos preparadas. Además, se supone que cuanto más mayor sea Daibel menos sustos nos llevaremos.
  •          Posibilidades reales de conciliación entre vida laboral y familiar para todas las personas que conformamos el equipo Monetes. Esto pasa, por ejemplo, por que Daibel me acompañará en buena parte de mis horas de trabajo y por una flexibilidad envidiable en el horario de trabajo que me permitirá seguir yendo con mi hijo a las terapias y las consultas médicas, así como disfrutar de tiempo en familia.
  •             Un aumento de nuestros ingresos familiares que no esperábamos y que nos viene a las mil maravilla.
  •            Está muy cerca de mi casa. ¡Puedo ir andando! Siempre he querido tener un trabajo al que poder ir caminando.
  •            Un equipo y un ambiente de trabajo buenísimos.
  •           Un proyecto solvente que me encanta y al que me ilusiona pertenecer. Lo reconozco, soy muy fan de Monetes. Os he recomendado la tienda muchas veces. Así que me siento como una fan de Justin Biber que ha terminado haciéndole los coros. Soy una Monetieber XD.

¿Se puede pedir más? Me siento una privilegiada. Porque, como escribió Nohemí Hervada, en muchas ocasiones las madres tienen que enfrentarse a muchas renuncias. Yo siento que ahora no es en absoluto mi caso. La pena es pensar que esto es una suerte. Si le puesiéramos más cabeza al mundo laboral, casos como el mío no serían aislados.

Un cambio de rumbo ilusionante

Durante estos tres años de maternidad he pensado muchas veces en cómo sería mi vuelta al mercado laboral y no lo veía nada claro. Más bien lo veía imposible, al menos mientras Daibel estuviera sin escolarizar, y para eso queda mucho tiempo todavía. Volver a mi trabajo anterior nunca ha entrado en mis planes. Cuando Daibel nació me colocó en mi sitio y pronto supe que con él en mi vida no querría volver a trabajar en la universidad. Aquello es demasiado tóxico y no necesitamos añadir más leña al fuego. Cuanto más tiempo pasa, más lejos me siento de esa posibilidad y me alegro.

En este tiempo también iba comprendiendo que me interesaba realmente trabajar en algo relacionado con la maternidad. He fantaseado con ser asesora de porteo, de lactancia, impartir talleres sobre juguetes adapatados… Incluso llegué a pensar en que me gustaría trabajar en Monetes. ¡Qué locura! ¿Será el poder de nuestra mente? Pero lo que jamás había pensado es que Jeni me viera como una posibilidad, y menos ahora. Nunca lo habíamos hablado.

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Ante esta nueva situación, he de reconocer que mi implicación en Crianza Mágica será menor, pero desde luego, no tengo ninguna intención de dejarlo aparcado. El ritmo de las publicaciones, que nunca ha sido especialmente acelerado, será menor. Sé que lo comprendéis y os doy las gracias por ello.

Gracias, también, a Jeni por su confianza en mí y por permitirme formar parte de la familia Monetes. ¡Allá vamos!

¿Tu trabajo te permite conciliar? ¿La maternidad ha cambiado en algún modo tu situación laboral? ¿Eres mamá de un peque con necesidades especiales y trabajadora? ¡Cuéntame!

Publicado en Burocracia

¡Soy una suertuda! Estoy rodeada de gente que quiere ayudarnos. DesdeEcology Call Vision, una plataforma de emprendedores ecosolidarios que promueven productos y servicios sostenibles con el medio ambiente, apoyando causas sociales locales, nos han propuesto una campaña para ayudarnos a pagar los tratamientos que Daibel necesita.

En este post te cuento por qué me los han ofrecido, cómo va a funcionar la campaña y en qué consiste el sorteo que vamos a realizar.

De quién ha sido la idea

Conocí a Rosa, miembro del equipo Ecology Call Vision, hace 4 años cuando la Red de Recuperación de Alimentos de Rivas (RRAR) estaba arrancando y trabajamos para ponerla en marcha. Por aquel entonces, la crisis se había llevado por delante el negocio familiar de Rosa y estaba en pleno proceso de reinvención profesional. Yo la ayudé en lo que pude y siempre he sentido que fue poco. Yo estaba ya embarazada y, cuando Daibel nació de aquella forma inesperada, dejé toda mi vida aparcada, incluida a Rosa y a la RRAR. Siempre me he sentido mal por ello, porque dejé a muchas personas colgadas con diversos asuntos aquel septiembre de 2013. Sin embargo, Rosa se ha hartado siempre de decirme que yo la ayudé mucho. Nos vemos poco, pero, siempre que nos cruzamos me cubre de besos y abrazos, me da las gracias y me dice que me quiere. Creo que no merezco tanto, que podría haberla ayudado mucho mejor si nuestras circunstancias hubieran sido diferentes, pero me alegro muchísimo de que a ella le sirviera.

Dentro de su reinvención profesional, Rosa ha comenzado a promocionarproductos ecológicos de alto rendimiento para el cuidado del hogar, la salud y la belleza de la casa Amway, comprometida con la sostenibilidad del planeta desde 1959 y presente en más de 100 países. Me ha ofrecido realizar una campaña ecosolidaria mediante la cual Ecology Call Vision donará el 50% de los beneficios de las ventas en los meses de agosto y septiembre de 2016 para que podamos pagar los tratamientos de Daibel.

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Yo ya he probado los productos

Llevo ya unos meses usando los productos que promueve Ecology call vision y estoy encantada. En casa siempre hemos tratado de ser responsables con el consumo que hacemos en general. Tratamos de favorecer con nuestras compras el comercio local, consumir productos naturales y ecológicos, con envasados sostenibles y también reciclamos y reutilizamos. Pero uno de nuestros asuntos pendientes eran los productos de limpieza del hogar. Cuando hay niños por casa, usar productos no tóxicos, respetuosos con el medio ambiente y nuestra piel, me parece importante. No terminaba de animarme porque yo iba viendo los precios y entendía que no me lo podía permitir. Pero un día Rosa vino a mi casa, me los mostró  y cambió mi visión. Ella me contó que estaba promoviendo productos ecológicos y me explicó que muchos vienen concentrados y son multiusos, por lo que la cantidad de producto que hay que usar es mucho menor respecto a las marcas convencionales, así que sale a cuenta. Además, no son tóxicos para los niños, ni mascotas, ni alérgicos a productos químicos porque no contiene cloro, fosfatos ni lejía. Me enseñó cómo usarlos y me dejó unas muestras. ¡Quedé encantada!

Os cuento mi experiencia con los que ya uso en casa:

Detergente para lavadora SA8 color 3 kilos

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Con este producto se entiende muy bien el cambio que hay que hacer con las cantidades a utilizar. El detergente convencional que usaba anteriormente, cuenta con casi 3 kilos de producto y da para 44 lavados. Sin embargo, con el detergente de Amway, aunque es más caro, hago 120 lavados con 3 kilos de producto, así que ahí tengo el ahorro. Además, el resultado es estupendo. Puedes seguir ahorrando dinero porque no necesita suavizante, ya que no deja la ropa acartonada.

Yo estuve una temporada usando nueces ecológicas de lavado, que son una opción fantástica, pero cuando Daibel comenzó a comer con cuchara y a ensuciarse mucho (muchísimo, al nivel de ‘es mejor quemar ese babero que lavarlo’), dejaron de hacerme apaño. Con este detergente tengo el resultado que necesito. Ando con poco tiempo como para andar pre tratando manchas y esto es algo que me he ahorrado respecto al detergente convencional. Los baberos salen con un resultado muy diferente e higienizados ecológicamente.

Activador de color, 1/2 kilo

Este producto sirve para conseguir colores más vivos y blancos más blancos. Las cortinas que tenemos en el salón nos las regaló, a través del Banco del Tiempo de Rivas, una persona que las había tenido guardadas durante mucho tiempo, por lo que habían perdido el blanco y estaban grises. Las metí en la lavadora con el activador y salieron estupendas. Con el paso de los meses se van oscureciendo, pero se nota mucho cuando están recién lavadas con este producto -que no las desgasta como las lejías convencionales- porque recuperan la luminosidad.

Con medio kilo de este producto, puedes hacer 33 lavados. También sirve para pre tratar manchas difíciles como vino, zumo, bolígrafo…

Limpiador orgánico concentrado multiusos

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¡Éste me encanta! Os lo recomiendo 100%.

 Es un producto a base de coco y aloe vera con cítricos, que puedes usar para cualquier cosa: sirve para pre tratar manchas difíciles en la ropa (helado, sangre, tinta, chocolate, potito, cacas de dientes…) , limpiar la encimera de la cocina, la vitrocerámica, los muebles de madera, los sanitarios del baño, los cristales, el suelo, quita olores... y, por si te parecía poco, con el agua del cubo de fregar, puedes regar las plantas y sirve como abono, fertilizante y ahuyentador de cucarachas  ¡Una maravilla!

Sale baratísimo porque viene concentrado y para usarlo hay que diluirlo en agua. El envase es de 1 litro, pero al diluirlo, consigues 166. Ahorras mucho dinero por lo que cunde, pero también porque hay muchos productos que no tienes que volver a comprar.

Estos son los productos que yo tengo en casa desde hace meses, pero puedes adquirir muchos más. Yo, por ejemplo, estoy interesada en hacerme con el lavavajillas líquido porque también tiene un montón de usos y me parece el producto perfecto para lavar los biberones de Daibel.

Cómo colaborar con la campaña ecosolidaria

Desde Ecology Call Vision se han currado un formulario de Google para la campaña con información útil de cada producto en promoción. Al final encontraréis el formulario para hacer el pedido. De todas las ventas realizadas por esta vía en los meses de agosto, septiembre y octubre, nos donarán el 50% de los beneficios y con eso pagaremos los tratamientos que Daibel necesita.

Pincha aquí o en la imagen para dirigirte al formulario.

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¡Participa en el sorteo!

Para que tengáis la oportunidad de probarlos, vamos a sortear una cesta con muestras de productos Amway y un litro del limpiador multiusos. Podéis participar hasta el 5 de septiembre.

Para participar en el sorteo, debes seguir estos pasos:

  1. Seguir a Crianza Mágica en Facebook
  2. Seguir a Ecology Call Vision en Facebook
  3. Compartir en tu perfil de Facebook este post y/o la imagen de la campaña.
  4. Rellenar este formulario (es para poder ponerme en contacto contigo si has ganado)

 

Publicado en Crianza
Lunes, 18 Julio 2016 15:22

13 meses de lactancia extraída

Después de mucho leer y charlar he llegado a la conclusión de que no hay dos lactancias iguales, ni si siquiera tratándose de hermanos. En internet se puede leer mucho sobre diferentes dificultades a las que las madres se pueden enfrentar: grietas, frenillo, crisis de lactancia, etc. Pero me cuesta encontrar historias como la que hoy os traigo. Quiero hacer visible que estos casos existen. Yo conozco al menos 3 y me parecen admirables.

Cuando pensamos en lactancia se nos viene a la cabeza una madre amantando a su hijo o hija.  Podemos incluso pensar en una madre extrayéndose leche en el trabajo mientras su peque está en la escuela infantil. Pero es raro que se nos ocurra pensar en que hay bebés que se alimentan de lactancia materna exclusiva y prolongada sin succionarla en ningún momento del pecho de su madre. Hoy os cuento la historia de Izas y Hugo, una lactancia que duró 13 meses en los que la madre estuvo sacándose y almacenando leche todos los días para que su hijo tuviese lo que ella consideraba que era lo mejor.

Hugo está afectado por el Síndrome de Wolf-Hirschhorn, una enfermedad rara de la que ya os hablé en el reto #ConoceLasEnfermedadesRaras. La lactancia natural de estos niños es muy difícil y, me atrevería a decir, que imposible sin ayuda. Por ello, lo que consiguió Izas es increíble y muy muy difícil.

Antes de pasar a la entrevista, quiero decir que con este artículo no pretendo hacer sentir mal a nadie. Ojalá que nadie se sienta culpable al leerlo por no haber conseguido lo mismo que Izas. Cada persona y cada circunstancia son diferentes. Yo misma hice todo lo que Izas os va a contar en circunstancias parecidas y el resultado no fue el mismo, quién sabe por qué razón. Pero, cuando ella me contó su historia, lejos de  sentirme mal por no haber conseguido lo mismo, me aelgré de ver que es posible. Nunca me cansaré de recomendar asesoramiento si vives una situación similar y, desde luego, Lactancia Unidades Neonatales me parece una gran opción.

Os dejo con el testimonio de Izas.

¿Cómo fue el nacimiento de Hugo? ¿Por qué no le pudiste amamantar en un principio?

Hugo nació prematuro. Yo dejé de notarlo en la tripa, fui al hospital y me practicaron una cesárea de urgencia. Al sacarlo vieron que traía 4 vueltas de cordón y hubo que reanimarlo porque nació sin respirar. Era muy pequeñito, apenas llegaba al 1kg 500gr, y tenía muy poca fuerza. Ni siquiera lloraba. Pero nada de eso interfirió en la lactancia. El motivo por el que no pude darle de mamar fue la retrognatia severa con la que nació. Su barbilla estaba completamente retraída y eso hacía que su labio inferior quedase demasiado atrás, no pudiendo realizar un buen agarre. Era fisiológicamente imposible.

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¿Qué ayuda recibiste en neonatos para establecer la lactancia?

Nada más nacer Hugo, estando yo ingresada en planta, en el hospital Universitario de Cruces, había una sala de extracción de leche con varios sacaleches a libre disposición de las mamás que acabábamos de parir. Allí tenía los medios, pero no recibí asesoramiento. Desde la primera extracción, el sacaleches me produjo unas heridas que se fueron poniendo cada vez peor, hasta dejarme los pezones en carne viva. Al día siguiente, me hablaron de María, la jefa de enfermeras de neonatos, que también era asesora de lactancia. Sólo me dijo que estuviera tranquila, que lo íbamos a solucionar. Con el tiempo supe que se asustó al verme el pecho, nunca había visto unas heridas así. Me proporcionó unos parches que utilizan para regenerar la piel de los prematuros y en pocos días mi piel volvía a estar perfecta. Vio cómo me extraía la leche y enseguida se dio cuenta de que las boquillas estándar que vienen, no eran las correctas para mi pecho. Probamos varias tallas hasta dar con la mía y de ahí en adelante todo marchó muy bien.

¿Por qué decidiste extraerte leche materna?

Antes de ser madre, pensaba que no iba a dar pecho a mi hijo ni un sólo día. Es largo de explicar, pero digamos que no sentía ese instinto de amamantar. El mismo día que nació Hugo, en cuanto le vi, supe que necesitaba leche materna. Es como si algo dentro de mí supiera lo frágil que era.

¿Cómo te organizabas para extraerte leche y atender a Hugo?

Por las noches era “fácil”. Mi marido le daba los biberones mientras yo me conectaba al sacaleches. Por el día, eso ya era otra historia. Ponía a Hugo en la cama y con un pie le daba masajes en la tripa para aliviarle los cólicos, con el otro pie acariciaba al perro que estaba en el suelo y que sufría estrés por tanto cambio. Mientras, mis manos ocupadas extrayendo la leche. Tenía poca leche y aprendí que sacando de una en una, conseguía mayor producción, así que tardaba el doble de tiempo. Entre montar la máquina, las extracciones, guardar la leche, fregar los biberones… pasaba casi 1 hora. Después me pasaba otra hora para conseguir que Hugo tomara el biberón y cuando terminaba, tenía que tenerlo en brazos más de media hora para que no vomitara, suponiendo que no vomitase,  me quedaba menos de media hora libre porque cada 3 horas, vuelta a empezar. Al principio no hacía prácticamente otra cosa que sacarme leche y alimentarlo. Poco a poco todo se fue estabilizando y conseguí aumentar la producción de leche y espaciar las extracciones.

¿Te sentías frustrada al no poder amamantar a tu hijo y tener que realizar extracciones?

Lo cierto es que nunca llegué a sentirme frustrada por no poder amantar porque Hugo tomaba leche materna gracias a las extracciones, así que el objetivo de la alimentación estaba cumplido. Es cierto que la lactancia materna también favorece el vínculo madre-hijo, pero como Hugo y yo hacíamos método canguro, colecho y porteábamos, favorecíamos el vínculo de esa manera.

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Cuando me sentía frustrada era cuando disminuía la cantidad de leche que producía. Ahí me sentía incapaz de alimentar a mi hijo, pero siguiendo los consejos de las asesoras que me fueron acompañando, siempre conseguí la cantidad necesaria y algo más para congelar.

¿Pensaste en algún momento en dejar las extracciones?

Hubo algún periodo en que disminuía la cantidad de leche que producía y pensaba que la naturaleza me estaba diciendo que ya era tiempo de parar, pero luego miraba a Hugo, tan frágil, y sabía que tenía que seguir intentándolo. En aquellas ocasiones llegué a sacarme leche cada hora y media para conseguir recuperar la cantidad que necesitaba.

¿Por qué dejaste las extracciones? ¿Cómo afrontaste esa decisión?

Como ya he dicho, los comienzos no fueron fáciles y tuve heridas en el pecho. Conseguí curarlas, pero de tanta extracción, terminé con hematomas en ambos pechos. Como seguía sacándome cada poco, no había forma que desapareciera y cada vez estaban peor. Uno de ellos tomó un color que no me gustaba nada y ahí decidí que ya no podía seguir más. Me costó mucho dejarlo. Hugo tenía muchísimos problemas digestivos y no toleraba alimentación complementaria. Me daba miedo que no tolerase la leche de bote. Pero gracias a que tenía reservas de leche materna congelada, pudimos ir introduciéndole la leche de fórmula poco a poco hasta que la toleró. Leche hidrolizada, eso sí, porque no tolera la proteína de leche de vaca.

Hugo estuvo alimentado 13 meses con lactancia materna exclusiva, ¿por qué?

Digamos que otra vez mi instinto me decía que era la alimentación que él necesitaba. Los médicos insistían en que debía tomar “comida de verdad” antes de los 6 meses. Decían que no crecía porque le estaba alimentando mal. Esto me costó varias discusiones con mi marido porque él dudaba sobre si debíamos darle otro tipo de alimentación. Probamos con fruta y verdura a los 7 meses y medio y fue un desastre. No porque no la comiera, sino por los dolores de tripa y estreñimiento que le causaba el tomar 3 cucharaditas de pera. Para mí eran señales claras de que no estaba preparado. Si mi hijo no se aguantaba sentado en el sofá, no sujetaba la cabeza, pesaba apenas 3kg… ¡por qué iba a comer lo mismo que un niño de 6 meses! Así que hice caso omiso a las sugerencias de los médicos y seguí mi instinto y las recomendaciones de la OMS. A los 13 meses ya parecía preparado para tolerar las frutas y así fue. Hemos hecho los cambios siempre muy despacio y todos con éxito. A día de hoy es un niño que come de todo, menos proteína de leche de vaca y fresas.

Realizar extracciones de leche materna durante más de un año no es una tarea fácil. Visto con perspectiva, ¿volverías a hacerlo?

Sí. Volvería a hacerlo una y mil veces más.

¿Qué te parece la historia de Izas y Hugo? ¿Tú también te has extraido leche? ¿Tu lactancia también fue diferente?

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Como ya te he contado aquí, uno de mis mayores miedos cuando nació Daibel era no establecer un vínculo afectivo seguro después de separarnos tras el parto. En aquellos momentos lo viví con mucha frustración, pero el tiempo me ha permitido ver las cosas con perspectiva y darme cuenta de que hay cosas que se pueden hacer para compensar este hecho, como explica aquí  y aquí Maisa, de Lactancia en Unidades Neonatales, en unos textos que yo habría necesitado leer entonces.

Aquí propongo 6 acciones que podemos realizar si hemos tenido que separarnos del bebé tras el nacimiento.

1. Método canguro

Lo ideal es acudir lo antes posible al lugar en el que se encuentre el bebé y comenzar a hacer el método canguro el máximo tiempo que se pueda. A mi llegada a la unidad de neonatos, las enfermeras me propusieron colocar a mi hijo en mi pecho, en contacto piel con piel. Este método es muy beneficioso para cualquier bebé, para las circunstancias de Daibel era su mejor medicina. Elcontactopiel con piel ayuda a establecer la lactancia materna; permite que se sientan seguros, lo que ayuda a que cojan peso más rápido; y, también, estabiliza todas sus funciones vitales (oxigenación, temperatura corporal y frecuencia respiratoria y cardiaca). Además, notarle en contacto contigo es una sensación muy placentera que te hace segregar la hormona del amor y te sientes muy conectada con el bebé.

2. Acompañamiento en la unidad de neonatos

Puede parecer una tontería que escriba esto aquí, pero yo vi como había padres que apenas estaban con sus hijos ingresados. Sí, esto pasa. Las circunstancias familiares son variopintas, y supongo que hay personas que se sienten superadas por la situación, no saben cómo afrontarla y por eso no pasan mucho tiempo en la unidad de neonatos, pero mi recomendación es que lo hagan. Es importante, no sólo estar allí, sino participar al máximo de los cuidados del bebé, comprender qué le pasa, por qué está allí, qué puedes hacer para mejorar su estado de salud. Tienes que conocer a tu bebé y él conocerte a ti. Háblale, huélele, obsérvale, tócale todo lo que puedas.

3. Compartir objetos y vivencias

En una unidad de neonatos respetuosa con la familia deben permitirte llevar objetos a tu bebé que te vinculen con él. En este post te conté qué cosas hacíamos para humanizar nuestra estancia en el hospital tras el nacimiento. Puedes vestirle con su ropa, llevarle objetos impregnados con tu olor, celebrar ciertos hitos conseguidos y hacerle partícipe de cosas que pasan fuera, como el cumpleaños de un familiar.

4. Lactancia

La lactancia es una de las herramientas más potentes para establecer el vínculo con tu bebé, como puedes leer aquí. Iniciarla en una unidad de neonatos, no es nada fácil, pero, por suerte, existen profesionales que pueden ayudarte, como a las que encontrarás en Lactancia y Unidades Neonatales. Ya te conté aquí que nuestra experiencia en este tema fue bastante frustrante, pero lo intenté.

Cuando la lactancia se vuelve imposible, hay formas de dar el biberón de forma respetuosa y que te vincule con tu bebé, tal y como cuenta Ibone Olza en este artículo.

5. Porteo

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Daibel estuvo dos meses ingresado y, tras el alta, nuestra rutina casi diaria era la de ir al hospital a un sinfín de consultas y sesiones de terapia. Al periodo de hospitalización no le siguió una etapa tranquila de estar juntos en casa, que habría sido lo deseable. En esa circunstancia, las horas de método canguro menguaron considerablemente, pero el porteo nos permitía mantener el contacto.

Tenía clarísimo que quería portear, a pesar de que Daibel salió del hospital con necesidad de oxigenoterapia, lo que suponía llevar enganchados dos cables y dos máquinas. En esta situación, no parece fácil portear, pero se puede. Así fue nuestro porteo tras el alta.

6. Practica colecho

Ésta es una decisión muy personal. A nosotros nos lo pedía el cuerpo, como ya te conté en este artículo. Nosotros estábamos deseando recibir el alta para meternos los tres en la cama todo un fin de semana y recuperar el tiempo perdido. Es una delicia tenerle tumbado a tu lado y observarle, ver cómo respira, mirar cada detalle de su cara, agarrarle de la manita… Todo eso vincula.

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¿Practicaste alguna de estas acciones? ¿Crees que así puedes compensar la separación?

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Domingo, 03 Julio 2016 14:27

Un día cualquiera

Hoy nos levantamos antes. Tenemos que estar a las 8 en el hospital. Las extracciones no empiezan hasta las 8:30, pero quiero estar antes para ver si consigo que le pinchen el primero, no vaya a ser que le dé una hipoglucemia, ya que está sin comer desde las 12 de la noche y no puede tomar la medicación hasta después de la extracción. Eso supone que tenemos que salir de casa a las 7, por si pillamos atasco, y ya son las 6:30 porque se me han pegado las sábanas. No llego.

Voy a dejar dormir a Daibel hasta que nos vayamos. Ya le cambio en el hospital.

Voy a preparar desayuno (leche en un biberón y cereales) y comida (un tarrito con puré, cucharadita de harina de arroz y otra de semillas de lino y el bibe del agua). Me faltan dos baberos, un trapito para limpiarle y una cuchara. A la bolsa. Llevo pañales, toallitas, otro pijama, el bolsito con las medicaciones. ¿Hay suficientes cápsulas de hidrocortisona? Sí. Esto está listo.

Voy a vestirme y a la vez llenaré la bombona de oxígeno. Pero cuidado, que si no la retiro a tiempo se congela y entonces sí que no llegamos.

Puf, ya son las 7. No he desayunado. Voy a meter unas galletas y un zumo en el bolso y en cuanto llegue al hospital me lo como.

Me voy a poner el fular elástico preanudado y así no me lo quito en toda la mañana por si lo necesito. Daibel, te meto dentro del fular y nos vamos. La bolsa, el oxígeno, el pulsi… uy, casi se me olvida, el historial de Daibel. Ahora a meter todo esto en el coche.

¡Hala, las 7:15! ¡Verás qué atasco! Efectivamente. Aaaggg, es un trayecto de 20 minutos y me va a llevar más de una hora. Es que los días que llueve… Ya no llegamos a la 8.

Bueno, ya estamos y son las 8:10. Al menos a esta hora es fácil aparcar. Voy a bajar el carro y pongo ahí todos los bártulos. Noooo, Daibel, normal que te enfades, con el frío que hace, tú tan dormidito y yo sacándote a estas horas. Tranquilo, que en cuanto entremos al hospital te meto otra vez en el fular.

Las 8:15 y ya hay 4 personas delante de mí. Bueno, no son muchas.

Daibel, al fular a  ver si te calmas. Así…

Las 8:35 y todavía no han abierto. ¡La glucosaaaa! Ya abren, menos mal. Papel entregado.

Oh! El nene que va delante de nosotros es un bebé. Tardarán más. Así es… ¡La glucosaaaa! Ya nos toca. A esta enfermera no la conozco. Voy a avisarla de lo difícil que es sacarle sangre (mejor en los pies, aunque están ya machacados, o en la cabeza) y de que establezca prioridades. Primero las hormonas, que tienen que salir en ayunas, luego el hemograma y esas cosas, que lo necesitan para la cirugía, y lo último los niveles de valproico, que los podemos hacer más adelante, ya que los últimos son de hace 4 meses.

Bien, no lo ha entendido como una intromisión en su trabajo. Menos mal. Puf, mira y mira y ni se atreve a pinchar. Va a avisar a otra compañera. Sí, esta le ha pinchado más veces. Un intento en un brazo… nada. Un intento en un pie… nada. El otro pié… y sale. Venga, Daibel, aguanta, que lo están haciendo muy bien. Mierda, se ha salido. Van a ver si con eso sirve para las hormonas…

Quieren intentarlo otra vez después de que desayune, que suele ser más fácil. Vaya panzada a llorar te has pegado, Daibel. Yo te abrazo, cariño. Bueno, le voy a dar la medicación, que ya son las 9:05 y va con una hora de retraso. A ver, la alquimista, que tiene que diluir las cápsulas de hidrocortisona. Madre mía, la  que estoy liando sacando tantas cosas. Nos mira todo el mundo. Bien tragadas las medicinas, la hidrocortisona y el Depakine. Ahora el bibe. Jolín, y yo todavía no he desayunado.

¡Oh, no! El aparcamiento. No lo he pagado y son las 9:20. ¡A que me multan! A ver, que lo pago con el móvil. ¡Hala! El móvil lleno de mensajes. Para luego. Ya está pagado hasta las 12:30. Voy a avisar de que ya ha comido para que le vuelvan a pinchar.

Nos llaman otra vez. A ver si ahora lo consiguen. Van directas a la cabeza. Espero que no se pongan con la peluquería hospitalaria. Un pinchazo… nada. Otro pinchazo… nada. ¡¿Qué?! ¡¿A la yugular?! Esto es nuevo. ¡Madre mía! Ahí tiene la cicatriz de la vía central. Se me ponen los pelos de punta sólo de pensar en lo que pasó aquel día. ¡Tiene narices! No han conseguido sacar todos los tubos. Venga chiquitín, mamá te coge.

Se ha quedado frito. Le voy a dejar en el carro. Me parece que hoy no estás para hacer logopedia. Voy a bajar a avisar y le cuento lo de la semana pasada en el oftalmólogo y le pregunto por lo del rechinar de dientes.

Venga, una cosa menos. Nos subimos otra vez que ya son las 10:30 y le toca la consulta de enfermedades infecciosas. Papel entregado. Somos los primeros, así que me llamarán enseguida. Que no se me olvide decir que ya lleva la primera dosis de la vacuna de la gripe y que ha estado con salbutamol. Ya nos llaman. Daibel, te van a despertar. Lo siento. Le van a pesar. Ay, a ver si ha cogido peso. Jolín, ni un gramo en un mes. ¿¡Y ahora qué!? Por lo menos ha estirado un poco. ¡Madre mía! ¡Si no le he cambiado el pañal en toda la mañana! Lleva el mismo desde los doce de la noche. ¡Vaya madre!

Un papelito con la dosis de la vacuna del VRS para la enfermera y otro para la cita del mes que viene. Daibel, al fular, que toca vacuna y si está la enfermera de siempre, nos deja hacer el pinchazo porteando y así te calmas antes. Vamos al hospital de día que allí es el pinchazo. Ay, ese muslito… Ya está. Hoy no hay más pinchazos. Duerme otro poco, campeón.

Las 11:15. La cita con la inmunóloga es a las 12:00. ¿Qué hago? ¿Me acerco por si le puede ver ya? Sí, voy para allá, entrego el papel de la cita y, mientras esperamos a que nos llamen, me acerco a la consulta de neuro para ver si por fin han llegado los resultados de los aminoácidos. No los encuentran. Daibel ya no quiere estar en el fular. Voy a dejarle en el carro. Puf, me preguntan qué día fue la extracción de aminoácidos. Sí, el 2 de febrero. Me acuerdo porque fue un día después de la convulsión febril. ¡¿Qué sería de nosotros sin mi buena memoria!? Menos mal que es así… Pues nada, siguen sin saber dónde están los resultados. Si no me llaman pronto, me tendré que volver a pasar.

A ver, que el móvil no para de sonar. Voy a ir contestando poco a poco.

Las 12:15. Daibel debería comer pero está dormido. Desayunó más tarde de lo habitual, así que podría comer más tarde, pero si dejo pasar más rato nos van a llamar y se va a retrasar demasiado… Le despierto. Lo siento, Daibel. A ver, otra vez el despliegue de medios para la comida y un montón de ojos mirándonos. Al menos ahora no toma medicación, pero con la cuchara montamos un número… ¡Qué difícil lo pones, Daibel! Perdona, cielo, tú haces lo que puedes, pero no te muevas tanto, que nos estamos poniendo guarrísimos.

Ya son las 12:45. La consulta va con casi una hora de retraso. Esta doctora siempre tarda mucho. Se pasa mucho rato con cada paciente. Yo se lo agradezco, porque lo tiene todo en cuenta y es una de las consultas en la que mejor atendida me siento.

¡Ay, el aparcamiento otra vez! Jolín, si no me multan va a ser un milagro. Voy a pagar desde el móvil hasta las 13:20. Y es el máximo. No puedo estar más de cuatro horas. Si quiero estar más tiempo tengo que cambiar el coche de sitio. Menos mal que hicieron esta aplicación. Si encima tuviera que andar saliendo a poner el papelito…

Voy a ver si Daibel quiere jugar con algún objeto mientras esperamos. Voy a sacar la abeja, que tiene sonido, los colores adecuados y es fácil de coger. No hace mucho caso…

Ya nos llaman. Las 13:15 se me acaba el parking. Me van a multar. Esta doctora me lo va a preguntar todo. Mi memoria a prueba, otra vez. Le tengo que pedir que la próxima cita sea un martes, aunque ella no pasa consulta oficialmente, para no estar viniendo al hospital todos los días de la semana, que Daibel acaba reventado.

Jolín, le ha pedido otra analítica. Al menos no es urgente. Tenemos que dejar pasar unas semanas para que recupere las venas.

Voy a admisión a pedir las citas de infecciosas e inmuno. Cojo el numerito y sólo hay dos delante. A estas horas ya no hay nadie por aquí. Daibel ya está harto, no quiere ni carro ni fular.  Ains… ya estamos. El programa da problemas con la cita de inmuno porque la agenda de la doctora no está abierta los martes. Ya verás como me toca volver otro día a preguntar por la cita porque no me llega por correo, como la última vez.

Las 14:00. Venga, ya nos vamos. A ver si nos han multado. ¡No! ¡Qué suerte! El mes pasado no la tuvimos. Otra vez todo dentro del coche. Vamos muy tarde. Kike tendría que estar comiendo ya. Menos mal que anoche dejé la comida echa. Seguro que la estará calentando.

Subimos a casa sin el carro, así que tengo que cargar con el oxígeno, el historial, el pulsi, la bolsa y Daibel… al fular. ¡¿Qué sería de mí sin el porteo?!

Por fin en casa y la mesa puesta. Daibel, te dejo en la trona mientras comemos. Al final, en el hospital, entre pitos y flautas, no me he comido ni las galletas. ¡Qué desastre! Esto no es sano. No me cuido nada.

Las 15:00. Tengo que trabajar un poco con el ordenador. Daibel, te dejo en el puzle en el suelo mientras hago esto, y así cambias de postura. Te pongo el arco de estimulación. Ahora juego un ratito contigo. Listo. Anda, las 15:45. No nos da tiempo a jugar y tienes una cara de sueño… Cambio de pañal y control de glucosa. 65, bueno, no está mal. A esta hora es cuando peores niveles da. Toca Depakine, hidrocortisona y un bibe de plátano, pera, leche de avena y dos cucharadas de cereal. ‘Padentro’. ¡Genial, Daibel! Y siesta. Ya está frito. ¿Le dejo en la cuna? No, en la cama conmigo, así nos achuchamos un poco.

Cómo me gusta verle dormir. ¡Qué bonito es! Vaya mañana ha pasado… Cuando se despierte serán por lo menos las 18:00 y todavía no ha hecho nada de terapia. Es que… ¡vaya agenda!

Menos mal que tenemos cuna de colecho. ¿Te imaginas que convulsiona por la noche y yo ni me entero? Puf, mejor ni lo pienso. Voy a dormirme un rato, que la noche fue toledana y he madrugado mucho.

Las 18:00. Kike ya ha terminado de trabajar y me está haciendo la merienda. Menos mal que puede trabajar en casa. Es mucho más fácil así. Daibel ya se despierta. Vamos a ver un capítulo de StarGate mientras merendamos. Qué bien, un poco de relax. Mientras lo vemos, voy a ponerme a Daibel en las piernas y trabajamos un poco el control cefálico.

Las 19:00. Kike se queda con Daibel. Voy a tender la lavadora y mientras hago unos purés para el peque. Las 19:45. Me pilla el toro. Ya tenía que haber tomado el Eutirox. Voy a prepararlo. Otra vez la alquimista… Aquí, machacando la pastilla… Este mundo no está pensado para que haya bebés enfermos.

Daibel, a la ducha con mamá. Papá te viste y mientras os contáis vuestras cosas. Después a cenar crema de calabacín, tu preferida. Ahora puedes ensuciarme lo que quieras, que estamos en casa.

Puf, mil mensajes en el móvil y varias notificaciones en redes sociales. Voy a responder. Estoy harta de estar siempre conectada.

Voy a preparar la cena y me acostaré pronto. Kike y Dabiel se quedan juntos hasta 12, cuando toca el último biberón, hidrocortisona y Depakine. Espero que no se le olvide que lo hemos subido a 0,4.

Mírales, se quedan ahí los dos juntos siendo guapos. Les quiero mucho. Buenas noches.

¿Tú día se parece al nuestro? ¿Crees que es demasiado para un bebé? 

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Tenía muchas ganas de contarte que en el Banco del Tiempo de Rivas (BdT) tenemos un grupo de madres que funciona como red de intercambio. Además, así inicio una serie de publicaciones sobre #AhorroyCrianza, dos conceptos que en ocasiones no se llevan demasiado bien, pero que, con un poco de ingenio, pueden ir de la mano.

Yo pertenezco al BdT desde hace unos 5 años y en este tiempo me he ido involucrando cada vez más, hasta el punto de que soy gestora desde septiembre. Estoy muy orgullosa de esta organización en la que pretendemos crear barrio, recuperar la comunidad y la solidaridad entre vecinos de una ciudad grande.

Cómo funciona el BdT

Si no conoces los Bancos del Tiempo, te preguntarás cómo funcionan. Yo te lo cuento. Cuando te apuntas a un BdT ofreces tu tiempo para hacer cosas por otras personas. Yo, por ejemplo, ofrezco ayudar a hacer la comida para fiestas, enseñar a usar la Thermomix, el ordenador y a bailar danza del vientre. Cuando alguien necesita algo de esto, me llama, le hago el servicio y después registra en mi contador las horas que he invertido. Yo puedo llamar a esa persona u otra cualquiera para que me meta los bajos de unos pantalones, me dé un masaje o me acompañe a la compra, por ejemplo, y le pagaré con las horas que tengo en mi cuenta.

Éste es el proyecto básico del BdT, pero de esta organización ha ido surgiendo otros proyectos como la tertulia literaria Tiempo de Lectura, el grupo de labores Té con Tela, o la red de intercambio Mamis del BdT.

Así surge el grupo de Mamis del BdT

Dentro del BdT ya había surgido de forma natural una red de intercambio de ropa infantil entre algunas madres que se conocían. Una de ellas, Erika, un día le propuso a las gestoras del BdT crear un grupo de Whatsapp de madres en el que poder hacer estos intercambios de manera más fluida y con otras madres que se quisieran unir. La idea tiró hacia adelante y fue todo un éxito.

En este grupo de unas 20 personas, ofrecemos lo que nuestros hijos ya no utilizan o pedimos cosas que necesitamos antes de ir a comprarlas. No sólo intercambiamos ropa, también juguetes u otros objetos infantiles como tronas, bañeras o carros. De este modo, nos ayudamos las unas a las otras, ahorramos, reducimos el consumismo y, en consecuencia, colaboramos a mejorar el medio ambiente. ¡Qué completo!

Yo a Daibel no le he comprado casi nada de lo que tiene. Su armario está repleto de ropa heredada de Nora, Martín o Iker. Algunas cosas sí las hemos pedido como regalo aprovechando cumpleaños o navidades, ya que hay ciertas prendas, como los pantalones, que no son fáciles de encontrar para Daibel debido a su constitución. Ahora estamos usando el carro de otro niño, así como también fueron prestados el cambiador o la cuna que estuvimos usando el primer año. Cuando Daibel lo dejó de usar, pasó al siguiente.

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Es curioso ver cómo las cosas vuelven cuando las necesitas. Eso le pasó a Rosy, que se deshizo de todas las cosas de sus dos primeros hijos porque pensaba que no iba a tener más, pero Ángel fue toda una sorpresa para la familia. Un día quedé con ella para llevarle ropa que me había pasado Sara y se alegró y sorprendió mucho al ver que la mayoría de lo que le llevaba era en origen de sus dos hijos mayores.

Además, las cosas que no va a usar nadie en el grupo las donamos a otras organizaciones que se las hacen llegar a personas que las necesitan. De este modo, hemos colaborado con Rivas Sahel donando ropa para niños saharauis y en campañas de recogida de juguetes para hospitales y también en Navidad.

Somos una tribu

En el grupo no sólo intercambiamos objetos. También compartimos información útil sobre crianza y debatimos sobre ella, consultamos dudas, nos proponemos planes con los hijos e hijas y también organizamos un encuentro al trimestre. Esto nos permite conocernos y seguir ayudándonos, construyendo así una ‘tribu artificial’ pero sólida de ayuda mutua y desinteresada.

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Los encuentros nos sirven para conocernos, pero también para realizar intercambios de objetos y conocimientos. En enero el encuentro se basó en compartir ideas para hacer disfraces a bajo coste. Tenemos una mamá, María, que es una auténtica experta en esto y nos dejó alucinadas con sus originales ideas. En Semana Santa salimos a hacer en familia la ruta de El Soto de las Juntas. Hace unas semanas nuestro encuentro fue sobre ruedas y quedamos con patines, bicicletas y triciclos para compartir la tarde. En esta ocasión, otra María, que además hace las veces de nuestra fotógrafa, nos enseñó algunos trucos de patinaje. Ya estamos organizando el próximo encuentro cuyo tema será primeros auxilios, ya que contamos con enfermeras pediátricas en el grupo. ¿No es una maravilla que cada una le pueda enseñar al resto lo que sabe?

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Crea tu propia red

Desde aquí, me gustaría animarte a que participes en una red de intercambio como esta. Ya ves que tiene muchos beneficios. Para poder participar en la nuestra, tienes que vivir o trabajar en Rivas y ser invitada al grupo por una persona que ya sea miembro, o bien, acudir a uno de nuestros encuentros presenciales. Esto reduce bastante las posibilidades, por ello te invito a que crees tu propia red en tu barrio o en tu pueblo, con las madres de tu entorno. Me ofrezco a ayudarte si te embarcas en este preciosos proyecto.

¿Participas en una red de intercambio? ¿Te animas a crear una en tu barrio?

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Sábado, 12 Marzo 2016 08:26

Regalos para el Día del Padre DIY

Es curioso cómo nos cambia la maternidad. Hay cosas en las que ni me había parado a pensar que pudieran ser diferentes antes de ser madre y el Día del Padre es una de ellas. Para mí se ha convertido en un día importante y resulta que no lo celebro con mi padre, sino con el hombre con el que he tenido un hijo. Es un día al que mi maravilloso padre y yo nunca le prestamos demasiada atención. Alguna vez le cayó algún regalo y supongo que habremos compartido una comida especial a algún 19 de marzo, pero ya veis, ni siquiera tengo un recuerdo nítido. Él y yo siempre lo vimos como lo típico que se dice, que es un invento de los centros comerciales, y que no queríamos entrar en ese juego consumista.

Sin embargo, el 19 de marzo de 2014, seis meses después de que naciera Daibel, tenía un fuerte deseo de celebrar el día con Kike. De repente, se volvió importante. Teníamos mucho que celebrar. Daibel estaba con nosotros después de unos meses de salud muy delicada y sentía algo así como que tenía que demostrarle que le queríamos con nosotros y que no importaba su estado porque nuestro amor es incondicional. Que Kike fuese padre era algo importante y merecía una celebración.

Tenía claro que no me iba a meter en el bucle consumista, así que, como venía haciendo desde hacía meses para otras celebraciones, le fabriqué yo los regalos. Y así lo hice también en 2015, lo haré en 2016 y en años venideros. Así que me propongo ir actualizando este post cada año con información de los regalos que le hagamos a Kike por si a alguien le da alguna idea. Por el momento, son cosas muy sencillas, aptas para mi nivel, que he hecho la misma mañana del Día del Padre, antes de que Kike se levantara, madrugando un poquito. Si yo he podido hacerlas, tú también.

2014: goma eva y chocolate

Como ya te conté aquí, cuando me quedé sin trabajo, decidí que la mayoría de los regalos para mis seres queridos serían hechos por mí y, siempre que se pudiera, con materiales de deshecho reutilizados. A mucha gente de mi entorno le cayó un bote de leche decorado, al más puro estilo de manualidad infantil XD. Yo tenía que empezar por el principio. Nunca se me habían dado bien las manualidades y las cosas que no hice de niña, las he hecho de adulta XD XD. Poco a poco mi creatividad ha ido creciendo y hago cosas más chulas, pero fáciles también. Así que a Kike le decoré un bote con gomaeva en el que puse el logo de su empresa, Minformatico. Sólo necesitas pegamento de contacto. También con goma eva hice un cartel para que Daibel lo luciera y hacerle partícipe del día. Y, por supuesto, hice algo de repostería con chocolate. Si a Kike no le regalas chocolate, es como si no le hubieses regalado nada, así que hice unos croissants rellenos muy sencillos que se hacen en un periquete. Puedes ver la receta aquí.

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2015: ropa molona a juego y chocolate

El año siguiente, el chocolate lo compré. Había unos bombones que Kike tenía ganas de probar. Son de una pastelería que está al lado del hospital al que vamos habitualmente y les tenía ganas por famosos. No defraudaron. Acompañé el chocolate con unas graciosas camisetas padre e hijo a juego. Y, curiosamente, el trabajo de informático de Kike seguía presente. Con un rotulador negro apto para pintar en tela, dibujé un emoticono en cada camiseta y en la de Kike pone Ctrl + C (copiar), entras que en la de Daibel se lee Ctrl +V (pegar). Dada la alteración genética de Daibel, el tema no deja de tener su guasa con un punto del humor negro que abunda por esta casa. La idea la saqué de internet, no os prenséis que soy tan creativa, y las camisetas estaban ya en el armario.

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2016: Un marco de fotos original y chocolate

El regalo de 2016 sirvió para reutilizar unas cajas de CD que andaban por casa y a las que nadie les hacía ningún caso. A Kike le gusta mirar fotografías de nuestra familia, así que decidí hacerle un marco de fotos y encontré un tutorial bastante chulo. Os dejo aquí un enlace a una propuesta parecida, pero no es la que yo seguí. Yo no usé pegamento, sino que usé los agujeros que ya traen las cajas para dejarlo fijo. ¡Estaba listo en un periquete!

También hice unas empanadillas de crema de cacao. Puedes ver la receta aquí.

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¿En tu casa se celebra el Día del Padre? ¿Tú también fabricas regalos? ¿Me das alguna idea?

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