Miércoles, 23 Diciembre 2015 08:00

Tres soles y una luna para Daibel

Alicia se preguntaba por qué no veía a Daibel por ninguna parte a pesar de que le habían dicho que ya había nacido. Tras unas cuantas semanas pudo, por fin, conocerle. Se mostró intrigada y algo distante, pero rápidamente cogió confianza y le regaló muchas muestras de cariño, que fueron menguando cuando nació un nuevo bebé en su familia, lo que es muy natural. También muy natural fue su reacción al sorprenderse y casi entristecerse porque su hermanito no tenía ciertas alteraciones faciales con las que sí contaba Daibel. ¡Maravillosa infancia! Puede que, por el momento, Alicia no le haya enseñado muchas cosas a Daibel, ya lo hará, pero claramente es la niña que más me ha enseñado a mí lo que es la infancia y, por lo tanto, me ha ayudado, me ayuda y me ayudará a comprender la maternidad.

Podríamos decir que Sofía es el primer amor pasional de Daibel. Al revés que Alicia, que al principio se mostraba algo cohibida, Sofía dio rienda suelta al cariño y la pasión desde el principio, abrazándole enérgicamente y robándole a Daibel los primeros besos, pero que el pequeño ha llegado a saborear con mucho gusto.

Nora es, sin duda, quien más atención le presta. Se empeña en acariciarle, abrazarle y besarle constantemente. Comparte con él sus juguetes, su ropa, su cuna, su carro… todo ello cubierto de la mejor de las energías. También le enseña todo lo que hace y le hace partícipe de sus juegos. Posiblemente será de quien más aprenda.

Hasta aquí los tres soles de Daibel, quien también tiene una luna, Daniel. Un chiquitín que llegó después para ‘adelantarle’ con rapidez y mostrarle a Daibel el camino que ha de seguir. Ambos han compartido su bien más preciado, lo más importante que tienen los bebés, sus manos. Daniel ha probado las de Daibel y viceversa.

Hay una segunda luna en camino con quien Daibel está deseando compartir sus cosas y su tiempo. Le esperamos con impaciencia para descubrir qué trae para enseñarle.

Daibel tiene mucha suerte de poder orbitar en torno a estos tres soles tan bellos y que haya siempre una luna a su alrededor que le acompaña. Se siente agradecido de la seguridad que le ofrecen y de poder contar con ellos para aprender constantemente.

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