Viernes, 01 Septiembre 2017 09:38

¡Se puede conciliar! (aunque tu hijo tenga necesidades especiales)

¡Que sí, que se puede! No me he vuelto loca. Se puede conciliar, no es fácil, pero se puede. Hay que ponerle ganas y tener suerte, no lo voy a negar, pero se puede. Y encima, lo digo yo, la madre de un niño que tiene una enfermedad rara, de las jodidas, de las que nos tiene pisando el hospital muy a menudo.

Llevo ya un año trabajando en Monetes. Ya os conté en septiembre pasado que de pronto, sin estar buscando trabajo, Jeni me ofreció el empleo, no sé si de mi vida, pero al menos sí de mi momento. Yo no buscaba trabajo porque me parecía imposible encajarlo en mi vida con Daibel, con tantos médicos, terapias, urgencia y hospitalizaciones.

Un año después, puedo decir que estoy encantada con mi trabajo. Ha sido muy duro, la verdad. Daibel ha pasado el peor de sus años a nivel de salud y compaginarlo todo no ha sido una tarea fácil.

Qué me aporta

Monetes ha supuesto una revolución para mí y mi familia. En primer lugar, por los ingresos económicos, obviamente. En segundo, por las horas fuera de casa. Sí, me han venido bien, me ha servido para despejarme y realizar tareas que nada tuvieran que ver con los médicos. Esto también tiene su contrapartida, pero la cuento más tarde.

Lo más importante que me ha dado Monetes es una nueva profesión. Es la tercera profesión que desempeño en mi vida y puedo decir, con seguridad, que es la que más me gusta y me aporta. Trabajar en torno a la maternidad y la crianza en este momento de mi vida me parece de lo más idóneo. Es eficaz. Es en lo que estoy enfocada, interesada y desempeño mi labor con verdadera motivación.

Además, estoy haciendo la formación de Asesora de Porteo De Monitos y Risas y es un gustazo. Por una parte, me hace entender mi propia crianza. Por otra, volver a estudiar me ha hecho una ilusión tremenda. También ha supuesto un tiempo para mí que he disfrutado mucho (poniendo mis apuntes bonitos y esas cosas, ¡me encanta!). Y, por si fuera poco, además me siento realizada. Creo que lo que hago es verdaderamente útil para la sociedad.

Por qué ha sido difícil

Como decía antes, Daibel no ha pasado buen año. Su epilepsia está muy rebelde y hemos pasado meses muy duros por ello. También los catarros son cada vez peores debido a su insuficiencia respiratoria. Son verdaderas crisis de salud que le tienen convaleciente muchas semanas.

Su epilepsia lleva asociado un trastorno de sueño demoledor, que ha hecho que, durante meses, durmamos entre 0 y 5 horas al día (no seguidas). Esto hay sido durísimo. Irse a trabajar sin dormir durante días y días y darlo todo en el puesto de trabajo (quienes conocéis Monetes sabéis que es una locurilla y que no paramos) hace que el resto de tu vida sea un desastre. Mi casa, un desastre. Mi alimentación, un desastre. Mi vida social, un desastre. Y así… Siento que lo único que he cuidado este año ha sido a Daibel y mi trabajo.

Emocionalmente ha sido una bajada al infierno. Sólo trabajo 20 horas a la semana, pero buena parte de esas horas antes me las dedicaba a mí. Hacía manualidades, escribía aquí, salía a despejarme y hacer recados, quedaba con amigas, organizaba encuentros… Trabajar en Monetes no ha supuesto restarle tiempo a Daibel. Ha supuesto quitármelo a mí y eso no lo he llevado bien. Sumar la falta de sueño con el poco tiempo para mí ha hecho que me encuentre muy triste, cansada y rabiosa en muchas ocasiones. También me ha hecho reflexionar y llegar a conclusiones que para mí han sido muy reveladoras y me ayudan a entenderme y avanzar. Te lo conté en este artículo sobre el puerperio y en este otro sobre la culpa. Y espero tener pronto la tercera entrega, que tratará sobre el distanciamiento con mi hijo. Un temazo…

Cómo conciliar

Y en este contexto, llegamos ya al meollo del asunto, a la conciliación de la vida laboral y familiar. Si un comercio de barrio se puede permitir llevar a cabo las acciones que voy describir, con más razón pueden hacerlo empresas grandes en donde trabaja mucha gente. A ver si estas perogrulladas que voy a escribir le llegan a los responsables de recursos humanos de las grandes corporaciones y se ponen las pilas.

 Paso a detallar las acciones que llevamos a cabo en Monetes y que nos permiten conciliar:

  1. Puedo llevar a Daibel al trabajo: sí, ya sé que esto no se puede hacer en todos los trabajos, pero entonces habrá que buscar otras fórmulas. Yo trabajo casi siempre de tarde y entonces el padre se queda con la criatura. Cuando trabajo de mañana Daibel, que siempre tiene que estar bajo vigilancia de su padre o de su madre, no valen otras personas, se viene conmigo. Para esto, el porteo es nuestro gran aliado. Una herramienta de trabajo mas que me permite cubrir la necesidad de contacto que tiene Daibel y seguir trabajando.
  2. Tengo acompañamiento: si voy a estar sola con Daibel en la tienda, un miembro de mi familia, normalmente mi madre, nos acompaña para poder atender a Daibel si yo no puedo dejar lo que estoy haciendo en el trabajo. Vamos toda la familia al trabajo XD.
  3. Los días de terapia o médico no trabajo por la mañana: Daibel no está escolarizado, ni lo va a estar próximamente, por multitud de razones, pero sí tiene terapias 3 días a la semana. Además, su cerca de 20 médicos le ven, como mínimo, 2 veces al año cada uno, además de pedirle pruebas, por lo que las visitas al hospital son constantes. Estos días, yo no trabajo por la mañana. Listo.
  4. Los días de hospitalización no trabajo: esto entra dentro de razonable, ¿no? Bueno, pues si el ingreso se alarga, los padres dejan de tener derecho a baja por hospitalización del hijo. No nos hemos visto en esta situación, pero, si pasa, tenemos diseñado plan B y C. ¡Toma ya!
  5. Los días de ‘hospitalización casera’ no trabajo: nos ha pasado una vez este año. Daibel estaba muy malito. No le llevamos a urgencia porque, si lo hacíamos, le ingresaban. Le echamos mucha valentía y nos quedamos en casa, exprimiendo nuestros recursos, que son casi los de un hospital de campaña. Le sacamos de aquella en casa. Necesitaba mucha atención y vigilancia, por lo que me quedé en casa y otra compañera cubrió mi turno.
  6. Antes de hacer los horario se pregunta qué necesitamos: así podemos informar informar de qué días tiene médico Daibel, cuando una compañera tiene reunión de consejo escolar o, simplemente, un encuentro familiar que no se quiere perder.
  7. Puedo cambiar turnos con compañeras: una vez hecho los horarios, si surge algún imprevisto, le puedo pedir a una compañera un cambio de turno. Hasta ahora, todos han sido posibles.
  8. Se atiende también a ritmos vitales y al ocio familiar: yo he podido pedir que no se me pusiera a trabajar por las mañana durante las semanas que Daibel ha estado durmiendo peor, por ejemplo. Como decía antes, también se tienen en cuenta los planes familiares a la hora de elaborar los horarios, no sólo lo que tiene que ver con la salud.
  9. Posibilidad de trabajo desde casa: este cartucho no lo hemos tenido que quemar este año, pero ahí estaba por si lo necesitamos.

Pequeñas cosas que hacen que se pueda conciliar. No hacemos otra cosa que aplicar el sentido común.

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Y seguimos…

Comienza un nuevo curso que me ilusiona bastante. Puedo decir que he recibo un ‘ascenso’. Igual no es tal cosa, pero suena tan bien… Voy a trabajar 5 horas más a la semana, cobraré más y tendré nuevas responsabilidades. Es muy motivador.

Cuando entré, hace un año, comencé realizando tareas sencillas. Mantenían mi mente ocupada, pero no requerían un esfuerzo intelectual por mi parte. Era exactamente lo que necesitaba en ese momento. Ahora ya estoy lista para avanzar y asumir otras responsabilidades y casualmente se me da la oportunidad. En realidad no me parece casual, es que esto fluye. Porque en Monetes hablamos mucho las unas con las otras, nos entendemos y nos esforzamos por que el ambiente de trabajo sea bueno.

Este ‘ascenso’ tiene un valor añadido. Cuando se lo contaba a una amiga, me dijo algo que dio en el clavo y con su permiso comparto aquí su mensaje: “Que una ‘discamadre’ consiga estas cosas me alegra doblemente. Por las noches sin dormir, las preocupaciones, la carga… y aún así, al pie del cañón”.

En este punto, felicito a todas las ‘discamadres’, con trabajo o no, por su dedicación y fortaleza. A veces somos increíbles.

Y no sólo es eso. Menos mal que las cosas marchan bien en el trabajo, que con lo enredada que tengo la vida por otros costados… no me imagino yendo asqueada al trabajo, como le pasa a mucha gente o me ha pasado a mí en otros momentos de mi vida. Así que sólo me queda dar las gracias por esto una vez más y reconocer la honradez con la que se trabaja en Monetes para que esto sea posible.

Para terminar, quiero comentar que este curso me he propuesto organizarme mejor para ver si consigo sacar tiempo para mí y otras cosas que se han visto dejadas de lado, como la casa o la alimentación. Porque conciliar es conciliarlo todo, no sólo que podamos cuidar de los hijos.

Sinceramente, no me parece fácil mi propósito. Tengo esperanzas de mejorar, pero si Daibel no duerme, no veo la manera de cumplir con mi programación. De momento, me he puesto las pilas recopilando recursos de gente como Azucena Caballero (Mujeres empoderadas, Educarpetas, Pedagogía Blanca) y Gala Rodríguez (Escuela de Vida Lenta). La cosa ha empezado bastante bien. Si consigo mantenerme, os lo contaré…

¿Tu trabajo te permite conciliar? ¿Cómo se presenta tu inicio de curso?

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