Jueves, 30 Junio 2016 12:21

Un fin de curso inclusivo

Se acercaba el día de la exhibición de gimnasia rítmica y Manu iba inquietándose. Tal y como se temía, la entrenadora le dijo que Mel no haría la exhibición. Pero Manu dijo que eso no podía volver a pasar. Hacía un año que Mel se había mostrado muy frustrada, indicándole a su madre que ella debía estar en el tatami haciendo el ejercicio con su hermana y el resto de compañeras. Manu estaba empeñada en que este año la niña no volviera asentirse así. La profesora alegó que Mel no se había aprendido el ejercicio, a lo que Manu respondió: “¿A caso van a las olimpiadas? ¿Qué importa eso?”. Como vio que no estaba consiguiendo mucho, decidió hablar con la Concejala de Discapacidad del municipio. Tampoco lo vio muy claro. Manu, a la desesperada, aseguró que su hija haría el ejercicio y que, si hacía falta, saldría con ella.

Y así pasó. Llegó el día de la exhibición y Manu salió de la mano con Mel al tatami. Estaba muy nerviosa y sentía mucha vergüenza porque el pabellón estaba lleno de gente. Se colocaron algo retiradas del resto del conjunto. Empezó la música y Manu, que no había ensayado ni una sola vez, comenzó a imitar los movimientos de las otras niñas y le pedía a Mel que hiciera lo mismo, aunque sin mucho éxtio. Mel estaba alucinada y muerta de risa de ver lo que hacía su madre. A medida que avanzaba el ejercicio, Mel conseguía reproducir más movimientos.

La niña se mantuvo en su sitio mientras el resto de niñas hacían el resto de ejercicios. También participó en el desfile final y recogió su trofeo, siempre junto a su madre, quien no podía contener las lágrimas de la emoción. Quienes conocen a Mel saben que le es casi imposible mantenerse quieta realizando mucho tiempo la misma actividad y que atender órdenes es una tarea complicadísima para ella, pero aquel día lo consiguió. Parecía saber que su madre estaba haciendo un gran esfuerzo. Y lo más importante, la niña pasó una tarde feliz.

Fue un día para aprender lecciones. Mel confirmó que tiene una madre increíble y poderosa. Manu se demostró a sí misma que por sus hijas es capaz de hacer cosas que años atrás no habría imaginado. Para el resto de familias se hizo visible que existen otras realidades. La entrenadora pudo aprender que un ejercicio puede ser más bello de lo que había planeado aunque haya imperfecciones. La concejala pudo comprender que todavía queda mucho trabajo para conseguir que nuestro municipio sea verdaderamente inclusivo y aquí tenía un ejemplo que funciona.

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