En Crianza Mágica queremos proponerte planes inclusivos para realizar con niños con discapacidad. Para eso está esta sección de actividades. Hoy, he vuelto a invitar a Izas –que ya nos contó cómo fue su lactancia con Hugo- para que nos explique cómo se lo pasa su familia en una divertida actividad de arte. Con ella os dejo…

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En busca de actividades

Cuando tienes un niño con discapacidad, hay días en los que sientes que no encajas en el mundo. Es complicado buscar actividades que se adapten a sus necesidades y que le permitan, a la vez, disfrutar del juego con otros niños de su edad. El parque es una verdadera selva donde impera la ley del más fuerte y la discapacidad no juega a su favor. Esto se complica aún más los días de frío o lluvia. Los parques de bolas no son una opción para los niños que no caminan. Te pones a buscar planes y al final terminas ideando tus propios juegos en casa porque, como decía, ningún plan parece adaptarse a las necesidades de tu hijo. 

Buscando ideas y alternativas en internet, un día encontramos el plan perfecto para que Hugo pudiera estar bajo techo, con otros peques, disfrutando de algo que le encanta, la pintura. El Museo Gugghenheim de Bilbao ofrece talleres para niños de diversas edades los fines de semana. Entre estos talleres, hay uno que se llama Baby Art, va dirigido a bebés y está dividido en 2 grupos por edades de 0-12 meses y de 12-24 meses. Los peques van acompañados de 1 ó 2 adultos. Parecía la actividad perfecta para disfrutar los 3 en familia, pero había un pequeño problema. Aunque Hugo está aprendiendo a caminar ahora, ya tiene 3 años y medio y la edad tope estaba fijada en 24 meses. Llamamos al museo, explicamos nuestra situación y no pusieron ninguna pega para que pudiera asistir al taller que solicitamos. Fue genial recibir esa respuesta y ver que son capaces de adaptarse y favorecer la inclusión y la integración de un niño con discapacidad. 

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Estimulación sensorial para Hugo

Hemos asistido ya en 2 ocasiones, ¡y las que nos quedan! Al comienzo del taller, los peques pasan al museo y realizan una actividad en una zona con luces; también descubren los laberintos de Richard Serra, pasadizos de metal donde explorar y jugar con la voz y el eco, a la vez que con las dimensiones y la propiocepción. Después, pasamos a una sala oscura, llena de pantallas gigantes donde disfrutar de una obra audiovisual con música que estimula los sentidos. La sala está oscura y los niños se lo pasan en grande jugando a esconderse entre las pantallas y a encontrar a sus padres, a la vez que pueden ver músicos tocando en la pantalla y escuchan las melodías. Es una actividad súper completa porque jugar a oscuras favorece la estimulación de los otros sentidos. Por último, pasamos a la sala de talleres y ahí, pueden disfrutar de la pintura de diferentes formas. Los talleres van variando de una semana a otra. Hasta ahora, hemos podido disfrutar de mesa de luces donde pintar con las manos, pintura en la pared o en láminas en el suelo con un rodillo, bolas de espejo donde mirarse y jugar con las formas, collage de un retrato en el aire… Trabajan la motricidad fina pegando ojos, nariz y boca en una cartulina que está suspendida del techo. Con las pinturas, dan rienda suelta a su creatividad y también trabajan la estimulación sensorial, hay quien pinta con las manos y quien se pringa de arriba a abajo. Juegan con luces, espejos, perspectivas, formas…

La verdad es que son 2 horas llenas de diversión donde padres y niños disfrutan juntos, donde la discapacidad apenas se nota porque cada niño explora el entorno a su ritmo.

¿Has asistido a alguna actividad parecida? ¿Te cuesta encontrar actividades donde tu hijo encaje?

 

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Hace unos días me regalaron unos gusanos de seda y no puedo estar más entusiasmada y agradecida. Es un auténtica viaje a mi infancia que me trae muy buenos recuerdos. Cuando me los ofrecieron, al principio dije que no con la boca pequeña, pero al final no me pude resistir. Me negaba por no tener la ‘excusa’ de niños en casa a los que enseñarles el proceso. Ojalá Daibel pudiese disfrutarlo. Pero al final, me deje llevar porque esto a mí me hace feliz y no necesito ninguna excusa para disfrutarlo.

¡Me tienen loca! Estos 6 gusanitos evolucionan a una velocidad de vértigo y me encanta mirarles. Les he construido una casa bonita en una caja de zapatos y estoy escribiendo un diario con sus avances. Aquí iré compartiendo su evolución y mis aprendizajes. ¿Te animas a observar #ElCicloDeLaVida?

DÍA 1: 30 de abril

Les he construido una casita y les he conseguid comida de la morera que hay en frente de la casa de Toñi (¡gracias!).

Son un poco más pequeños que el diámetro de una moneda de un euro. Zampan muchísimo, así que creo que pronto doblarán su tamaño.

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DÍA 2: 1 de mayo

Me he puesto un poco nerviosa. Los gusanos llevan horas  sin comer y muy quietos, a ratos, con la cabeza levantada. He pensado que el estrés del cambio de casa les podía estar afectando e, incluso, que la comida que les he conseguido no es la adecuada.

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Buscando información en internet he encontrado que lo que les pasa es que están mudando la piel. Me he quedado mucho más tranquila.

Hay que ver lo que se parece la cría de gusanos de seda a la crianza de los hijo XD. Las dudas, la culpa…

DÍA 3: 2 de mayo

Sigo inquieta porque los gusanos siguen sin moverse. Desconozco si es normal que permanezcan así tanto tiempo. Además, no veo cambios en vuestro tamaño ni restos de la piel que se supone que estáis mudando.

¡Ay! Que unos de mueve y ya come. ¡Qué contenta estoy!

DÍA 4: 3 de mayo

Poco a poco todos los gusanos se han empezado a mover y comen con normalidad. ¡Qué alivio!

Están más grandes y su piel es más clara

DÍA 5: 4 de mayo

Los gusanos han crecido mucho en pocas horas. Comen más del doble que cuando llegaron a casa y tienen más movilidad.

DÍA 6: 5 de mayo

Los gusanos están quietos a ratos. Creo que van a hacer otra muda.

DÍA 7: 6 de mayo

No han comido nada y han pasado mucho tiempo con la cabeza levantada. He tenido que ir otra vez a por comida a casa de Toñi. Me he traído mucho más porque comen bastante más que la semana pasada.

Ya llevan una semana conmigo. El cambio de tamaño es considerable.

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DÍA 8: 7 de mayo

Han comenzado a moverse, así que están terminando la muda. El primero que ha comenzado a comer tiene la piel más clara que el resto y se nota mucho la diferenca de tamaño.

DÍA 9: 8 de mayo

Algunos gusanos siguen mudando. Esta vez están tardando más. A veces hacen como contorsiones, supongo que para desprenderse de la piel vieja. Esta vez sí he encontrado restos de la muda.

DÍA 14: 13 de mayo

Los gusanos están muy grandes y blancos. Ya llevan dos semanas conmigo. Según el recuerdo que yo tengo de cuando era niña, no creo que les quede ya mucho para hacer los capullos. No quiero buscar información sobre ello en internet porque quiero descubrirlo por mí misma.

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 DÍA 15: 14 de mayo

Está claro que comen mucho más y que les gustan las hojas fresacas. Les estoy echando de comer dos veces al día en vez de una. No les pongo todo de golpe para poder observar. Cuando les echo hojas frescas se revolucionan un poco y, aunque siempre les queda algo de comida la vez anterior, Que han dejado de comer, en cuendo tienen hojas frescas, se lanzan a por ellas.

DÍA 16: 15 de mayo

¡Qué emoción! Uno de los gusanos ha empezado a hacer el capullo. Al levantarme, he visto que que uno de ellos estaba en una esquina y había tejido un hilito. He deguido observando a lo largo del día y he visto como tejía una especie de red. A la hora de irme a la cama, en ello seguía.

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Hoy también he observado que los gusanos tienen como una vena o arteria que les recorre a lo largo y en el que se ve cláramente el flijo sanguíneo.

Ayer tenía que haber ido a por comida, pero Daibel se puso malo cuando íbamos a salir. Les quedaban restos de hojas a las que no hacían mucho caso. Les gustan más frescas. He pensado que la falta de alimento puede haber adelantado la fase de creacción del capullo, pero mi amiga Sara me ha dicho que sus gusanos también le han iniciado.

DÍA 17: 16 de mayo

Esta mañana, el gusano que inició a yer su capullo, ya lo había terminado. Me he perdido buena parte del proceso porque lo ha hecho mientras yo dormía. A ver si tengo más suerte con los demás.

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Hoy ha empezdo otro a tejer su red. Si tarda más o menos lo mismo, también se hará el capullo por la noche. 

Una vez que comienzan a tejer, ya no comen.

DÍA 18: 17 de mayo

Por la mañana, el gusano que empezó el capullo ayer, ya lo había terminado. Hoy han empezado a hacer sus capullos dos gusanos más, también por la mañana, por lo que tampoco voy a poder ver el proceso completo. Uno de los que están haciendo hoy los capullos está haciéndolo al lado del primero y está usando parte de su red. Además, uno de ellos se ha apoyado en restos de hojasque había en la caja.

DÍA 20: 19 de mayo

Daibel ha estado ingresado , por lo que no he podido ver qué ha pasado durante casi 2 días.

Uno de los gusanos me ha esperado XD. Además, ha empezado a hacer la red de noche.

DÍA 21: 20 de mayo

He podido observar cómo se forma el capullo esta vez porque el gusano que quedaba ha hecho la red por la noche y el capullo durante el día. Una de las cosas que quería ver es en qué postura hacen el capullo, pero n me ha quedado claro. No sé si se doblan o se encogen. Lo que está claro es que el capullo es mucho más corto que su cuerpo. Por el recuerdo que yo tengo de cuando era niña, las mariposas salen con el cuerpo más grueso y corto que el de los gusanos. Si se meten encogidos en el capullo, creo que sería más fácil llegar a ese estado.

 

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Siempre he pensado que el yoga no es para mí. Prejuicios. No podía saberlo si nunca lo había practicado. Pensaba que era una actividad poco dinámica, que requería mucha concentración, flexibilidad y consciencia al respirar. Cosas que no se me dan bien. No digo que no sea así, en su sentido más puro, pero no deja de ser una actividad de autoconocimiento en la que llegas hasta donde puedes, hasta donde estás preparada. Hasta donde yo puedo ahora, hasta donde está preparada mi familia a llegar, es a asistir con Daibel a prácticamente todas partes, pero eso, las actividades que quiera realizar tienen que estar pensadas para que él pueda estar presente.

He tenido la suerte de conocer a Vito Maganto, una profesora de yoga que hace sesiones con bebés, embarazadas, en familia, para niños… Nuestro primer contacto fue telefónico. Ella me daría paso en la presentación que hice en Rivas del proyecto de Aguamarina, Mamamorfosis. Ahí ya había magia… Después a ella y otras mamás que participamos en aquella jornada, las ofrecí venir a mis clases de danza del vientre. Ella aceptó y gracias a eso nos hemos ido conociendo más. Como las clases las imparto a través del Banco del Tiempo de Rivas, son gratis, y lo que hacemos son intercambios de tiempo. De esta forma, a Vito le he pedido ya en tres ocasiones que acabe ella la clase con una relajación guiada. ¡Es un lujazo! La última de ellas  fue en una clase en la que tuvimos que llevar a algunos de nuestros peques, por los que nos juntamos allí con cuatro niñas y Daibel y hacer una relajación guiada no parecía muy viable. Así que Vito nos invito a relajarnos con la canción ‘I am happy’ de Snatam Kaur, que sirve como mantra y que nos encantó. Me tiene fascinada desde entonces.

Un día, Vito me invitó a su clase. ¿O me invité yo? Ya no me  acuerdo, jeje. El caso es que le pareció buena idea que fuese y después contara aquí qué tal fue la experiencia. Para mí fue todo un descubrimiento. Partamos de la base de que las clases de yoga con bebé son muy flexibles y más pensadas para conectarnos con los bebés que para aprender esas posturas que a mí me parecen imposibles. El día que yo fui Vito hizo una clase de los más dinámica, mucho más aeróbica de lo que yo me había imaginado, cambiando por completo mi visión sobre el yoga, haciéndome ver que es una actividad para sanarnos, para conectarnos, no para ponernos en forma ni mejorar nuestra flexibilidad. Eso puede ser accesorio. Hubo muchas canciones, contacto, juegos, risas, tribu… Todo lo que necesitan las madres y los bebés. Fue tan dinámico, que se me pasó la clase volando y acabé con la sensación de haber hecho un montón de cosas buenas para mi cuerpo y la estimulación de Daibel. ¡Es una joya!

Además, Vito tuvo una fantástica idea, que fue ponerme en contacto con Rosa, la mamá de Martín, otro niño con necesidades especiales que había ido a sus clases, para que ellos también contaran su historia. Madre y bebé fueron a las clases desde que Rosa estaba embarazada. Tuvo un embarazo complicado y el nacimiento de Martín no fue todo lo tranquilo que cabría desear. Martín tiene albinismo, lo que supone, entre otras cosas, que su visión es muy reducida. Hoy Sara os va a contar cómo las clases de yoga con Vito le supusieron un desahogo entre tantas consultas médicas y terapias. Os dejo con la entrevista:

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¿Cómo fueron los primeros meses de vida de Martín?

Hubo un antes y un después a partir de los 2 meses y medio. Fue cuando Martín empezó a mover los ojos de un lado a otro, cuando los médicos observaron su hipotonia,  que sus brazos no se despegaban del cuerpo, que sus pies estaban como dobladitos....y es cuando empezó el calvario de médicos. Íbamos todos los días de la semana a las ONCE, a rehabilitación, al  traumatólogo, al dermatólogo, a terapia ocupacional, al neurólogo, al podólogo…

Además, desde los 15 días de su nacimiento, Martín empezó a padecer reflujo, lo que le hacía mucho daño y lloraba día y noche sin parar casi hasta los 6 meses. Aún sigue en tratamiento, ya que como su aparato digestivo es inmaduro, hay muchas cosas que no puede comer. Es el motivo número uno de su problema de sueño (entre 15 y 20 despertares cada noche).

¿Por qué decidiste empezar con las clases de yoga con tu bebé?

Me animó Vito. Casualmente teníamos un día a la semana fuera de hospitales y pensé que era un bonito momento para disfrutar de Martín. Me sentía una madre más, donde hablamos del pecho, del sueño, del reflujo y donde jugaba con Martín olvidándome un ratito de todo.

Me lo pensé mucho, para mí era duro también estar con bebés "sanos" y son inevitables las comparaciones. Cuando un bebé me miraba desde la otra punta de la clase con 3 meses y mi hijo no lo hacía ni a 15 cm se me partía el alma.

¿Qué le aportaban esas clases a Martín?

A Martín le ayudaban mucho como ejercicios para su cuerpecito. En terapia ocupacional hacíamos ejercicios similares.

¿Podíais realizar todos los ejercicios que Vito os proponía?

Sí, algunos los tuvimos que adaptar, pero muy poco.

Tú, además, tomaste clases de yoga con Vito durante el embarazo. Entiendo que son muy diferentes respecto a las que se hacen con bebés, pero, ¿me explicas qué tiene de especial cada modalidad?

Lo que tienen en común es que son clases muy respetuosas con las circunstancias personales de cada mamá, embarazada y/o bebé. No eres un número más donde todo el mundo hace lo mismo. Vito adapta cada ejercicio en función de cada uno.

¿Crees que las clases de yoga con bebé pueden ser beneficiosas para otros casos con necesidades especiales?

Por supuesto. Toda actividad en la que mamá y bebé disfruten el uno del otro es beneficiosa.

¿Animarías a otras familias a practicar yoga?

Sí, sin duda.

Gracias, Rosa, por compartir tu historia en Crianza Mágica.

 

Y tú, ¿has practicado yoga con tu bebé? ¿Te animarías a hacerlo?

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Miércoles, 30 Marzo 2016 08:10

El Soto de las Juntas, una ruta para todos

Una de las cosas que más me gustó cuando vine a vivir a Rivas es que está rodeada por el Parque Regional del Sureste, una zona protegida llena de rutas muy bonitas que me encanta recorrer en diferentes épocas del año, ya que siempre se descubre algo distinto. Mi ruta preferida es la del Soto de las Juntas. Se encuentra en el kilómetro 19 de las A-3, es apta para todos los públicos y es una de las que presenta más diversidad hidrográfica, vegetal y de relieve. Hace ya tiempo que compré un libro sobre el parque, me informé en diferentes webs y aprendí a guiar la ruta. Lo he hecho ya en 4 ocasiones y quiero contaros la experiencia de la última vez.

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La cosa empezó muy bien. Fue un plan que salió de forma muy espontánea. Arancha, de El Hilo Rojo, y yo nos enseñamos unas fotos de nuestras últimas salidas al campo y convenimos que teníamos que salir un día juntas. Decidimos invitar a otras personas que tenemos en común, a mis alumnas de danza del vientre y sus familias. También lo comenté en el grupo de Mamis del Banco del Tiempo, entre las cuales se encuentra María Fabra, fotógrafa que nos hizo las maravillosas fotos que acompañan a este texto. En total, íbamos 22 adultos, 11 niños y una perrita.

Una actividad para todos de 3 Macarrons

Preparé una actividad para hacer en familia. Hace meses que quedé encantada con este imprimible de 3 Macarrons con el que nos propone clasificar hojas. Es una actividad preciosa, que nos conecta con la naturaleza, nos permite observarla en detalle y es apta para toda la familia. Preparé 5 juegos de estas ruedas, que se hacen en un periquete, y parece que la actividad gustó bastante.

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Una ruta muy versátil

Ésta es una ruta circular, las mejores, para mí, ya que el paisaje va cambiando durante toda la caminata. Rodea una laguna artificial, una de las más de 100 que hay en la zona y que surgieron tras excavaciones que se hicieron para conseguir grava. Fueron abandonadas, el agua de los ríos cercanos se filtró y ahora se están naturalizando.

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Si realizas el camino completo, puedes llegar a observa la zona en las que se juntan los ríos Jarama y Manzanares, que es lo que da nombre a la ruta. En esta ocasión no lo hicimos porque llevábamos bastantes niños pequeños, lo que requería que la caminata fuese corta, de aproximadamente 3 kilómetros.

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Una de las cosas que más me gusta de esta ruta es su versatilidad. Es apta para toda la familia, desde bebés hasta abuelos. El terreno está en muy buen estado y es llano, por lo que se puede hacer con silla de ruedas, carros de bebé o llevarles porteados. En función de las personas, la ruta se puede hacer más larga o más corta, e incluso tomar la decisión a mitad de camino, según el cansancio, las horas de luz que queden o las condiciones climáticas.

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El paisaje es precioso. Además de la laguna y los ríos, se puede observar una gran diversidad de flora y fauna, sobre todo aves, y los cortados de Casa Eulogio -zona en la que se produjeron algunos hechos de la Batalla del Jarama de la Guerra Civil Española-. Hacia la mitad de la primavera, la vegetación está impresionante. Es esta ocasión los árboles, que en su mayoría son de hoja caduca, aún estaban en las ramas. Puede que así el paisaje sea menos atractivo, pero lo cierto es que así se pueden observar las aves y los conejos con más facilidad.

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Si quieres ver más fotografías tomadas este día por María Fabra, las tienes en la noticia de la excursión que hay en la web del Banco del Tiempo de Rivas.

¿Conoces el Parque Regional del Sureste? ¿Te animas a hacer esta ruta con tu familia? ¿Te gusta la actividad de clasificación de hojas de 3 Macarrons?

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Un día, Jazmín Mirelman, de Red Afectiva, me pidió un escrito sobre nuestra experiencia en una de sus sesiones de biodanza para mamás y bebés en el Espacio Kenko. Lo podéis leer aquí. Al poco tiempo ella me mandó un texto con su visión y me sorprendió introduciéndolo con una conversación que mantuvimos a través de Facebook. Os dejo con esa charla y después con un delicioso escrito en el que cuenta cómo lo vivió ella y que me emociona cada vez que lo leo.

 

Una conversación entre madres

-          ¡Hola guapa! ¿Cómo te va? Te escribo para comentarte un par de cosas.

-          Hola, hermosa, a mí muy bien. Sigo vuestra Crianza Mágica. ¿Cuando hacemos una reunión de niños y trabajo para inventarnos algo juntas? Ahora mismo estoy saliendo para la Asamblea de la Asociación Española de Psicología Perinatal, pero te leo en cuanto llegue desde el móvil.

-          Estoy pensando ir un día a una de tus clases de música y movimiento.

-          ¡Ah, qué guay! Cuando quieras. Estás invitada a una clase de mi parte, of course. Cierro y luego te leo. ¡Buen finde!

-          Antes no podíamos ir porque coincidía con la logopeda, pero está de baja y no parece que la vayan a sustituir pronto. Lo que pasa es que no es tan fácil... Verás...Daibel está otra vez con oxígeno. Lo que supone que lleva consigo dos máquinas y dos cables. Una de las máquinas la puedo quitar. Yo le porteo mucho, pero el carro me lleva siempre las máquinas. Este martes voy a hacer una prueba. Voy a una historia y le voy a llevar a él porteado y la bombona de oxígeno a la espalda en una mochila. Cuando lo haga, te cuento resultados y vemos si me veo haciendo la sesión contigo. Por supuesto, tú también tienes algo que decir, ya que a lo mejor lo ves inviable de entrada por el tipo de ejercicios, el espacio, las alumnas... Lo vemos. Por supuesto, luego contaré la experiencia en Crianza Mágica.

¡Ah! Mi idea es ir el martes 24.

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-          Una forma tiene q haber, si no, la tenemos que inventar... La música y el movimiento están garantizados... lo demás es echarle creatividad y paciencia.

Cuéntame cómo esta Daibel y como estas tú.

-          Eso pienso yo... Y que si me canso por el peso, pues me siento un rato, que tampoco pasa nada.

Pues estamos bien ahora. Hemos pasado una temporada... Se nos ha hecho duro el invierno. Daibel estuvo ingresado dos semanas primero porque hacía hipoglucemias y luego porque estando en el hospital se cogió una bronquiolitis. Por eso lo del oxígeno otra vez. Ya en casa se cogió una gastroenteritis compartida con Kike y después otro catarro compartido conmigo. El catarro a mí me duró 2 semanas, lo que en mi vida. Estaba hecha un trapillo. Y Daibel ha conseguido dejar el Ventolín esta semana. Ya está muy bien, muy alegre, muy animado. Aunque aún queda algún moco en vías altas y tos para expulsarlos. Lo próximo será quitar el oxígeno...Con un poco de suerte, para cuando vayamos a tu clase ya no le hace falta... (¡QUÉ INGENUA!)

-          Aló, guapa. Me lié en la asamblea y hasta ahora... Me alegro que ya estéis saliendo del bache invernal, que es duro en general con los peques y en vuestro caso más aún. Estemos en contacto y te apunto lo del 24 para ver si tomamos un café a la salida de la clase. ¡Besazo!

La visión de la facilitadora

Así, a grandes rasgos, transcurrió nuestra conversación por Facebook, un texto que podría dar mucho de sí para hablar de la maternidad, de la crianza, de las necesidades y dificultades para adaptarnos al ‘mundo exterior’ en esta etapa de la vida y mucho más cuando estas necesidades y dificultades son especiales… o mágicas, como viene a enseñarnos el proyecto ‘Crianza Mágica’.

Pero después de la teoría viene la práctica (¿o era al revés?), es decir, ese momento en el que empiezo a preparar la clase del martes 24 pensando en las mamás y los bebés con quienes espero compartir la experiencia de Biodanza Perinatal. Sobre todo pienso en las madres, ya que son ellas quienes en sus palabras y sus movimientos expresan deseos, necesidades, dudas y certezas. Y son ellas quienes saben todo (o algo) sobre sus bebés. Es a ellas a quienes me dirijo en las clases. También porque trabajo desde la perspectiva de la díada, dos seres que comparten tanto durante tanto tiempo, que siendo dos son uno e intercambian todos sus estados emocionales. Pienso en las madres en sentido comunitario, en las experiencias que creo que pueden ser significativas para todas. Seguro que me pierdo detalles al generalizar, es por eso que algunas repiten y otras no. Y, por último, pienso en mí, en qué me inspira en ese momento, qué parte del cuerpo o del alma pide movimiento. Muchas veces mi sentir coincide con el de ellas. Hay conexiones emocionales también entre nosotras, formamos parte de un gran organismo cooperativo. Y si no coincide, al menos me llevo ese regalo y cumplo la regla de dar lo que me gustaría que me dieran a mí.

Entonces llega Ana y me dice que viene a probar, que viene con Daibel, que viene con una bomba de oxígeno que pesa un montón, que está mejor pero que han pasado una mala racha y no viene sola con su bebé, Daibel. Viene, simbólicamente, con todas las madres que han vivido y vivirán su experiencia. Con todos los bebés que han llegado a este mundo necesitando más cuidados, diferentes cuidados, bebés que sufren por su propia falta de salud y por la falta de salud de nuestras instituciones (en las que pasan demasiado tiempo). Con todo un colectivo más invisible que lo más invisible, desconocido y que a veces no queremos conocer, por miedo (no sabemos ni siquiera a qué).

Y preparo una linda clase de Biodanza, pensando en todo esto. Algo sencillo, no os imaginéis otra cosa, que el ritmo nos reencuentre con nuestro cuerpo, que las miradas nos hagan compañía, que el peso de nuestros bebés en las mochilas nos conecte con la tierra, mecernos juntas, recobrar el contacto y las caricias para nosotras misma con la misma ternura que tenemos para dar…

Pienso en cómo será la experiencia de conocer a Daibel y a Ana para las otras mujeres y estoy convencida de que es tan importante que me siento emocionada y agradecida. Son un ejemplo para nosotras y tenemos que conocerlos, danzar con ellos, escucharlos.

Y después llega el día de la clase, entran y se sientan en el círculo, igual que todas las díadas, regalan sus palabras contando su trayecto vital, igual que todas, y participan de la vivencia, igual que todas. Y es todo, todo, tan igual, que puedo afirmar que su experiencia va a ser singular y única, al igual que lo es siempre para todas.

Es verdad, lo especial de Ana y Daibel siempre estará presente, pero nunca será un impedimento para que estén, para que dancen, para que compartan, para que disfruten y crezcan en comunidad. Su presencia fue y será una fuente inmensa de sabiduría para aprender y para desafiar aquello que se interponga al amor.

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La biodanza y yo tenemos una relación de amor odio un poco rara. Por un lado, creo que está hecha para mí. Por otro, no soy capaz de encontrar un grupo regular en mi entorno. ¡Y mira que lo he intentado!

Para encontrarme bien siempre he necesitado hacer alguna actividad física, pero soy una persona que vivo algunas situaciones con cierta ansiedad, por lo que debo atender a mi estado emocional y hacer actividades que me ayuden a regular. Pero a mí nunca me han gustado el yoga o clases por el estilo. Siempre he buscado actividades más dinámicas. Por eso, asistí durante años a clases de danza del vientre con Harizsa, una profesora maravillosa, y ahora estoy formando un grupo en el que seré yo quien imparta las clases y del que seguro os hablaré.

Hace años, cuando pasaba mis peores momentos con la ansiedad, un amigo y mentor me recomendó realizar biodanza. Se trata de una actividad física en la que se conecta emocionalmente con una misma y los demás, que permite el autoconocimiento de nuestra esencia. Me animé a probar en unas sesiones guiadas por Carmen Manceras. Ya de la primera clase salí encantada, con mucho trabajo personal por hacer, pero muy contenta con la experiencia y dispuesta a continuar. Hicimos otras tres o cuatro sesiones, pero finalmente el grupo no salió. Un par de años después lo volví a intentar en otro espacio con Carmina Andújar, pero el grupo también se disolvió. Me cuesta entender que en Rivas, la ciudad en la que vivo, un lugar muy alternativo, no haya un grupo regular de biodanza, pero es así…

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Tuve la suerte de conocer a Diana, una facilitadora que hace sesiones en las que las madres podemos ir a danzar con nuestros bebés. ¡Una delicia! He asistido a un par de clases con ella, la última en El Hilo Rojo, de donde son las fotografías de este post, tomadas por Arancha.

También probé una clase con Jazmín Mirelman, de Red Afectiva, en el Espacio Kenko. Ella misma me pidió un breve escrito sobre lo que viví en aquella sesión, que también podría resumir las clases con Diana. Con ello os dejo:

Llegué algo nerviosa a la clase. Un despiste y un GPS poco útil me hicieron llegar muy justa y acelerada, ya que acostumbro a ser puntual. Sólo con entrar en Espacio Kenko, algo en mí se tranquilizó. También iba un poco inquieta porque, aunque ya había realizado alguna sesión de biodanza con mi hijo, era la primera vez que lo haríamos cargando la bombona de oxigenoterapia.
Al entrar en la sala, Jazmín me recibió con mucho cariño y me permitió explicar nuestra situación, que Daibel tiene una enfermedad rara que le afecta a nivel motor, sensorial e intelectual y, en el momento de la sesión, tenía insuficiencia respiratoria, por lo que debía realizar la clase con él porteado delante y una mochila a la espalda con su bombona de oxígeno portátil.

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Tenía muchas ganas de experimentar la biodanza eso en compañía de mi hijo y no decepcionó. Es cierto que me cuesta un poco más conectar con la música, las compañeras y conmigo misma estando pendiente de mi hijo porteado y su oxígeno, pero, en definitiva, es una forma diferente de vivir la biodanza.

Ciertamente me escuché menos a mí, pero mucho más a nosotros. Supongo que es algo que caracteriza al purperio y, si le sumamos un hijo con necesidades especiales, la atención a la cría se intensifica más aún. La biodanza porteando permite ser muy consciente de lo que el bebé necesita y, en la práctica, supuso algún cambio de postura y de ropa para que Daibel se encontrar más cómodo y pudiera disfrutar plenamente de la experiencia.

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Disfruté mucho observando al resto de bebés interactuando con sus madres y mostrando qué les hacía sentir cada actividad propuesta. Y, como siempre, lo que más me gustó fueron los momentos de danzas grupales, en las que creamos la tribu tan necesaria y olvidada en la crianza actual.

Nuestra circunstancia especial no fue un impedimento para nada. Cuando me cansé de llevar la mochila con el oxígeno, la dejé en el suelo. Esto restó nuestra movilidad en el espacio, pero pudimos continuar perfectamente con la sesión.

Para nosotros, la biodanza porteando es un regalo entre madre e hijo. Un momento sólo para nosotros, de conexión, de entendimiento… de amor.

Yo siempre descubro algo nuevo en cada sesión, un sentimiento bloqueado, algo que limpiar, un deseo por cumplir… Os animo a probar la danza de la vida, para vosotros, o en compañía de vuestros hijos. Aquí podéis encontrar un montón de grupos y seguro que alguno os encaja.

¿Tú también has practicado Biodanza? ¿Qué actividades haces con tus hijos?

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