Martes, 30 Mayo 2017 07:25

Baby Art en el Museo Gugghenheim de Bilbao

En Crianza Mágica queremos proponerte planes inclusivos para realizar con niños con discapacidad. Para eso está esta sección de actividades. Hoy, he vuelto a invitar a Izas –que ya nos contó cómo fue su lactancia con Hugo- para que nos explique cómo se lo pasa su familia en una divertida actividad de arte. Con ella os dejo…

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En busca de actividades

Cuando tienes un niño con discapacidad, hay días en los que sientes que no encajas en el mundo. Es complicado buscar actividades que se adapten a sus necesidades y que le permitan, a la vez, disfrutar del juego con otros niños de su edad. El parque es una verdadera selva donde impera la ley del más fuerte y la discapacidad no juega a su favor. Esto se complica aún más los días de frío o lluvia. Los parques de bolas no son una opción para los niños que no caminan. Te pones a buscar planes y al final terminas ideando tus propios juegos en casa porque, como decía, ningún plan parece adaptarse a las necesidades de tu hijo. 

Buscando ideas y alternativas en internet, un día encontramos el plan perfecto para que Hugo pudiera estar bajo techo, con otros peques, disfrutando de algo que le encanta, la pintura. El Museo Gugghenheim de Bilbao ofrece talleres para niños de diversas edades los fines de semana. Entre estos talleres, hay uno que se llama Baby Art, va dirigido a bebés y está dividido en 2 grupos por edades de 0-12 meses y de 12-24 meses. Los peques van acompañados de 1 ó 2 adultos. Parecía la actividad perfecta para disfrutar los 3 en familia, pero había un pequeño problema. Aunque Hugo está aprendiendo a caminar ahora, ya tiene 3 años y medio y la edad tope estaba fijada en 24 meses. Llamamos al museo, explicamos nuestra situación y no pusieron ninguna pega para que pudiera asistir al taller que solicitamos. Fue genial recibir esa respuesta y ver que son capaces de adaptarse y favorecer la inclusión y la integración de un niño con discapacidad. 

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Estimulación sensorial para Hugo

Hemos asistido ya en 2 ocasiones, ¡y las que nos quedan! Al comienzo del taller, los peques pasan al museo y realizan una actividad en una zona con luces; también descubren los laberintos de Richard Serra, pasadizos de metal donde explorar y jugar con la voz y el eco, a la vez que con las dimensiones y la propiocepción. Después, pasamos a una sala oscura, llena de pantallas gigantes donde disfrutar de una obra audiovisual con música que estimula los sentidos. La sala está oscura y los niños se lo pasan en grande jugando a esconderse entre las pantallas y a encontrar a sus padres, a la vez que pueden ver músicos tocando en la pantalla y escuchan las melodías. Es una actividad súper completa porque jugar a oscuras favorece la estimulación de los otros sentidos. Por último, pasamos a la sala de talleres y ahí, pueden disfrutar de la pintura de diferentes formas. Los talleres van variando de una semana a otra. Hasta ahora, hemos podido disfrutar de mesa de luces donde pintar con las manos, pintura en la pared o en láminas en el suelo con un rodillo, bolas de espejo donde mirarse y jugar con las formas, collage de un retrato en el aire… Trabajan la motricidad fina pegando ojos, nariz y boca en una cartulina que está suspendida del techo. Con las pinturas, dan rienda suelta a su creatividad y también trabajan la estimulación sensorial, hay quien pinta con las manos y quien se pringa de arriba a abajo. Juegan con luces, espejos, perspectivas, formas…

La verdad es que son 2 horas llenas de diversión donde padres y niños disfrutan juntos, donde la discapacidad apenas se nota porque cada niño explora el entorno a su ritmo.

¿Has asistido a alguna actividad parecida? ¿Te cuesta encontrar actividades donde tu hijo encaje?

 

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