Miércoles, 03 Febrero 2016 07:59

Biodanza con bebés desde la visión de la maestra

Un día, Jazmín Mirelman, de Red Afectiva, me pidió un escrito sobre nuestra experiencia en una de sus sesiones de biodanza para mamás y bebés en el Espacio Kenko. Lo podéis leer aquí. Al poco tiempo ella me mandó un texto con su visión y me sorprendió introduciéndolo con una conversación que mantuvimos a través de Facebook. Os dejo con esa charla y después con un delicioso escrito en el que cuenta cómo lo vivió ella y que me emociona cada vez que lo leo.

 

Una conversación entre madres

-          ¡Hola guapa! ¿Cómo te va? Te escribo para comentarte un par de cosas.

-          Hola, hermosa, a mí muy bien. Sigo vuestra Crianza Mágica. ¿Cuando hacemos una reunión de niños y trabajo para inventarnos algo juntas? Ahora mismo estoy saliendo para la Asamblea de la Asociación Española de Psicología Perinatal, pero te leo en cuanto llegue desde el móvil.

-          Estoy pensando ir un día a una de tus clases de música y movimiento.

-          ¡Ah, qué guay! Cuando quieras. Estás invitada a una clase de mi parte, of course. Cierro y luego te leo. ¡Buen finde!

-          Antes no podíamos ir porque coincidía con la logopeda, pero está de baja y no parece que la vayan a sustituir pronto. Lo que pasa es que no es tan fácil... Verás...Daibel está otra vez con oxígeno. Lo que supone que lleva consigo dos máquinas y dos cables. Una de las máquinas la puedo quitar. Yo le porteo mucho, pero el carro me lleva siempre las máquinas. Este martes voy a hacer una prueba. Voy a una historia y le voy a llevar a él porteado y la bombona de oxígeno a la espalda en una mochila. Cuando lo haga, te cuento resultados y vemos si me veo haciendo la sesión contigo. Por supuesto, tú también tienes algo que decir, ya que a lo mejor lo ves inviable de entrada por el tipo de ejercicios, el espacio, las alumnas... Lo vemos. Por supuesto, luego contaré la experiencia en Crianza Mágica.

¡Ah! Mi idea es ir el martes 24.

Bss

-          Una forma tiene q haber, si no, la tenemos que inventar... La música y el movimiento están garantizados... lo demás es echarle creatividad y paciencia.

Cuéntame cómo esta Daibel y como estas tú.

-          Eso pienso yo... Y que si me canso por el peso, pues me siento un rato, que tampoco pasa nada.

Pues estamos bien ahora. Hemos pasado una temporada... Se nos ha hecho duro el invierno. Daibel estuvo ingresado dos semanas primero porque hacía hipoglucemias y luego porque estando en el hospital se cogió una bronquiolitis. Por eso lo del oxígeno otra vez. Ya en casa se cogió una gastroenteritis compartida con Kike y después otro catarro compartido conmigo. El catarro a mí me duró 2 semanas, lo que en mi vida. Estaba hecha un trapillo. Y Daibel ha conseguido dejar el Ventolín esta semana. Ya está muy bien, muy alegre, muy animado. Aunque aún queda algún moco en vías altas y tos para expulsarlos. Lo próximo será quitar el oxígeno...Con un poco de suerte, para cuando vayamos a tu clase ya no le hace falta... (¡QUÉ INGENUA!)

-          Aló, guapa. Me lié en la asamblea y hasta ahora... Me alegro que ya estéis saliendo del bache invernal, que es duro en general con los peques y en vuestro caso más aún. Estemos en contacto y te apunto lo del 24 para ver si tomamos un café a la salida de la clase. ¡Besazo!

La visión de la facilitadora

Así, a grandes rasgos, transcurrió nuestra conversación por Facebook, un texto que podría dar mucho de sí para hablar de la maternidad, de la crianza, de las necesidades y dificultades para adaptarnos al ‘mundo exterior’ en esta etapa de la vida y mucho más cuando estas necesidades y dificultades son especiales… o mágicas, como viene a enseñarnos el proyecto ‘Crianza Mágica’.

Pero después de la teoría viene la práctica (¿o era al revés?), es decir, ese momento en el que empiezo a preparar la clase del martes 24 pensando en las mamás y los bebés con quienes espero compartir la experiencia de Biodanza Perinatal. Sobre todo pienso en las madres, ya que son ellas quienes en sus palabras y sus movimientos expresan deseos, necesidades, dudas y certezas. Y son ellas quienes saben todo (o algo) sobre sus bebés. Es a ellas a quienes me dirijo en las clases. También porque trabajo desde la perspectiva de la díada, dos seres que comparten tanto durante tanto tiempo, que siendo dos son uno e intercambian todos sus estados emocionales. Pienso en las madres en sentido comunitario, en las experiencias que creo que pueden ser significativas para todas. Seguro que me pierdo detalles al generalizar, es por eso que algunas repiten y otras no. Y, por último, pienso en mí, en qué me inspira en ese momento, qué parte del cuerpo o del alma pide movimiento. Muchas veces mi sentir coincide con el de ellas. Hay conexiones emocionales también entre nosotras, formamos parte de un gran organismo cooperativo. Y si no coincide, al menos me llevo ese regalo y cumplo la regla de dar lo que me gustaría que me dieran a mí.

Entonces llega Ana y me dice que viene a probar, que viene con Daibel, que viene con una bomba de oxígeno que pesa un montón, que está mejor pero que han pasado una mala racha y no viene sola con su bebé, Daibel. Viene, simbólicamente, con todas las madres que han vivido y vivirán su experiencia. Con todos los bebés que han llegado a este mundo necesitando más cuidados, diferentes cuidados, bebés que sufren por su propia falta de salud y por la falta de salud de nuestras instituciones (en las que pasan demasiado tiempo). Con todo un colectivo más invisible que lo más invisible, desconocido y que a veces no queremos conocer, por miedo (no sabemos ni siquiera a qué).

Y preparo una linda clase de Biodanza, pensando en todo esto. Algo sencillo, no os imaginéis otra cosa, que el ritmo nos reencuentre con nuestro cuerpo, que las miradas nos hagan compañía, que el peso de nuestros bebés en las mochilas nos conecte con la tierra, mecernos juntas, recobrar el contacto y las caricias para nosotras misma con la misma ternura que tenemos para dar…

Pienso en cómo será la experiencia de conocer a Daibel y a Ana para las otras mujeres y estoy convencida de que es tan importante que me siento emocionada y agradecida. Son un ejemplo para nosotras y tenemos que conocerlos, danzar con ellos, escucharlos.

Y después llega el día de la clase, entran y se sientan en el círculo, igual que todas las díadas, regalan sus palabras contando su trayecto vital, igual que todas, y participan de la vivencia, igual que todas. Y es todo, todo, tan igual, que puedo afirmar que su experiencia va a ser singular y única, al igual que lo es siempre para todas.

Es verdad, lo especial de Ana y Daibel siempre estará presente, pero nunca será un impedimento para que estén, para que dancen, para que compartan, para que disfruten y crezcan en comunidad. Su presencia fue y será una fuente inmensa de sabiduría para aprender y para desafiar aquello que se interponga al amor.

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