Desde que me quedé si trabajo en el verano de 2012, me propuse hacer la mayor parte de los regalos a mano. Así, ahorraría costes y serían presentes muy especiales y hechos con mucho cariño. No lo tenía fácil porque siempre se me habían dado mal las manualidades. Todavía recuerdo mis primeras creaciones… unas macetas hechas con los botes de leche en polvo que tomaba Nora, la hija de unos amigos. Eran un churro, pero yo estaba orgullosísima de poder hacer algo con mis propias manos. Seis meses después de aquella decisión, me quedé embarazada y ahí arrancó mi creatividad, que está desbocada y que me lleva por caminos insospechados, como ya te conté aquí. Haré otros post con ideas para hacer regalos hechos a mano, pero en este me voy a centrar en los mandalas, que han sido el regalo que he hecho a muchos de mis allegados en el solsticio de invierno. Como ya te he contado por aquí y en redes sociales, me he aficionado a hacer mandalas porque es una actividad muy relajante, que me ayuda a calmarme. Suelo hacerlos cuando me siento acelerada. En este enlace puedes leer más sobre los beneficios de esta técnica…
Un día, Jazmín Mirelman, de Red Afectiva, me pidió un escrito sobre nuestra experiencia en una de sus sesiones de biodanza para mamás y bebés en el Espacio Kenko. Lo podéis leer aquí. Al poco tiempo ella me mandó un texto con su visión y me sorprendió introduciéndolo con una conversación que mantuvimos a través de Facebook. Os dejo con esa charla y después con un delicioso escrito en el que cuenta cómo lo vivió ella y que me emociona cada vez que lo leo.   Una conversación entre madres -          ¡Hola guapa! ¿Cómo te va? Te escribo para comentarte un par de cosas. -          Hola, hermosa, a mí muy bien. Sigo vuestra Crianza Mágica. ¿Cuando hacemos una reunión de niños y trabajo para inventarnos algo juntas? Ahora mismo estoy saliendo para la Asamblea de la Asociación Española de Psicología Perinatal, pero te leo en cuanto llegue desde el móvil. -          Estoy pensando ir un día a una de tus clases de música y movimiento. -          ¡Ah, qué guay! Cuando quieras. Estás invitada a una clase de mi parte, of course. Cierro y luego te leo. ¡Buen finde! -          Antes no podíamos ir porque coincidía con la logopeda, pero está…
Cuando tienes un hijo con pluridiscapacidad, al que atienden tres terapeutas diferentes (y son pocos para como están en otras familias) y unos 20 médicos, resulta que tenéis muchos ‘deberes’. Todos los profesionales te proponen tratamientos y cosas para hacer con el objetivo que mejore su salud. Vaya por delante el GRACIAS a esos trabajadores que, desde la más absoluta profesionalidad (a lo mejor hemos tenido mucha suerte...), se parten los cuernos pensando en qué es lo mejor para Daibel y su desarrollo. Cuando Daibel tenía 5 meses, todos esos ‘deberes’ me parecieron demasiado y me superaron. Me sentía mal (sí, la culpa) porque veía que era imposible hacer todo lo que nos recomendaban. Si quería respetar su sueño, su ritmo en la alimentación (entonces comía 8 veces al día y cada toma duraba una hora), atender su higiene y estar simplemente juntos, no quedaba tiempo para más. Sobre todo, teniendo en cuenta que nuestras visitas al hospital para consultas y terapias eran constantes y yo también debía dormir, comer y lavarme. Muy básico todo, ya lo ves. Planteé mi agobio a sus terapeutas. Me comprendieron y expusieron que Daibel era muy pequeño, que había tiempo para trabajar y que…
La biodanza y yo tenemos una relación de amor odio un poco rara. Por un lado, creo que está hecha para mí. Por otro, no soy capaz de encontrar un grupo regular en mi entorno. ¡Y mira que lo he intentado! Para encontrarme bien siempre he necesitado hacer alguna actividad física, pero soy una persona que vivo algunas situaciones con cierta ansiedad, por lo que debo atender a mi estado emocional y hacer actividades que me ayuden a regular. Pero a mí nunca me han gustado el yoga o clases por el estilo. Siempre he buscado actividades más dinámicas. Por eso, asistí durante años a clases de danza del vientre con Harizsa, una profesora maravillosa, y ahora estoy formando un grupo en el que seré yo quien imparta las clases y del que seguro os hablaré. Hace años, cuando pasaba mis peores momentos con la ansiedad, un amigo y mentor me recomendó realizar biodanza. Se trata de una actividad física en la que se conecta emocionalmente con una misma y los demás, que permite el autoconocimiento de nuestra esencia. Me animé a probar en unas sesiones guiadas por Carmen Manceras. Ya de la primera clase salí encantada, con mucho trabajo…
Página 10 de 13