Los bebés con necesidades especiales suelen acudir a centros de atención temprana para realizar terapia de estimulación. Esas sesiones me sirven, sobre todo, para orientar las actividades que hacemos en casa. Al final, aunque me pese, jugamos con una intención determinada, con el objetivo de que Daibel vaya adquiriendo alguna destreza. Por supuesto que también tenemos momentos de simple placer en el que no presto atención a lo terapéutico, si bien esas acciones estimulan igual o mejor, pero me temo que a los padres de niños con necesidades especiales nos cuesta quitarnos esa mirada analítica de los avances en su desarrollo. Gracias a las sesiones de en atención temprana me fui dando cuenta de que Daibel necesita juguetes y materiales con unas características concretas, que no le vale cualquier cosa. Los juguetes convencionales no le sirven. No suelen estar especialmente pensados para favorecer el desarrollo de los bebés, sino para gustar y ser llamativos a ojos de quienes los compran. Incluso en las tiendas especializadas en material didáctico y educativo para personas con diversidad funcional me cuesta encontrar lo que él necesita. Ante esta situación, me di cuenta de que tenía que fabricarle yo los juguetes. En ocasiones, es suficiente…
Sábado, 12 Marzo 2016 08:26

Regalos para el Día del Padre DIY

Es curioso cómo nos cambia la maternidad. Hay cosas en las que ni me había parado a pensar que pudieran ser diferentes antes de ser madre y el Día del Padre es una de ellas. Para mí se ha convertido en un día importante y resulta que no lo celebro con mi padre, sino con el hombre con el que he tenido un hijo. Es un día al que mi maravilloso padre y yo nunca le prestamos demasiada atención. Alguna vez le cayó algún regalo y supongo que habremos compartido una comida especial a algún 19 de marzo, pero ya veis, ni siquiera tengo un recuerdo nítido. Él y yo siempre lo vimos como lo típico que se dice, que es un invento de los centros comerciales, y que no queríamos entrar en ese juego consumista. Sin embargo, el 19 de marzo de 2014, seis meses después de que naciera Daibel, tenía un fuerte deseo de celebrar el día con Kike. De repente, se volvió importante. Teníamos mucho que celebrar. Daibel estaba con nosotros después de unos meses de salud muy delicada y sentía algo así como que tenía que demostrarle que le queríamos con nosotros y que no importaba…
Jueves, 03 Marzo 2016 11:09

Una presentación emocionante

Llevaba ya un par de días inquieta. Me iban llegando confirmaciones de asistencia y tenía toda la pinta de que la sala se iba a llenar. Las trabajadoras de ASPAdiR me comentaban que estaban encontrando mucho interés sobre el proyecto en la difusión que estaban haciendo. Me apuraba, incluso, que se nos quedase pequeño el espacio y no tuviésemos comida y bebida suficiente. No me recuerdo tan nerviosa desde hacía mucho tiempo y, la verdad, no me gusta. Ojalá supiese estar más serena. Me temo que me queda mucho trabajo por ahí todavía… Mi entorno lo sabía y se volcaron en ayudarme. Así pude delegar funciones y sentir menos presión. Gracias a su ayuda, el día de la presentación de Crianza Mágica en ASPAdiR pude tumbarme de 15:00 a 16:00 a hacer algunas respiraciones para relajarme, ya que me notaba muy acelerada. Durante todo el día estuve recibiendo mensajes de apoyo de personas que no podían venir a la presentación y de las que sí vería en unas horas. Mucho amor, mucho ánimo, mucha compañía que lo hace todo más fácil. Llegamos a preparar la sala y tenía tanta ayuda que sólo tenía que preocuparme de saludar a quienes iban…
Con Daibel hemos vivido situaciones muy angustiosas a causa de su salud. Vivimos muchos sustos y hemos pasado demasiado por el hospital. Una de las situaciones más duras fue en agosto de 2015. Se sucedieron una serie de circunstancias (cada una da para un post completo) que hicieron de aquel día uno de los peores de mi vida. Es una historia casi inverosímil, con un punto rocambolesco y que dice mucho de cómo está nuestro sistema de salud. Esta es la historia de cómo conseguí mi certificado de mala madre. Es la historia del día en el que pedí el alta voluntaria de mi hijo. Una emergencia en provincias Estábamos en mitad de nuestras merecidas vacaciones. Por fin unos días de descanso y desconexión muy ansiados. Disfrutábamos del único día de playa que salió en Galicia en la primera quincena de agosto. A las 8 de la tarde, Daibel tuvo una crisis epiléptica. En otra ocasión hablaré de cómo y por qué fue esa crisis (lo que os decía, que cada cosa da para otro artículo). Por primera vez, habíamos olvidado la medicación de urgencia en casa. No salgo a por el pan sin la medicación de urgencia. No bajo…
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